sábado, 2 de noviembre de 2024

BARES: BAR CASABLANCA


 

La relación de la familia Casablanca con la hostelería comienza en la década de los 40 del siglo XX, cuando el abuelo de los actuales gestores, Valentín Antonio Casablanca, pone en marcha la antigua sacristía en la Alameda de Hércules. Su hijo Manuel Casablanca fue el que puso en marcha el primer restaurante Casablanca, en la calle Zaragoza. La tercera generación con Antonio Casablanca Carmona y Tomás Casablanca Hidalgo es la que pone en marcha la actual bodeguita en la calle Adolfo Rodríguez Jurado, muy cerca de la catedral.

El establecimiento es pequeño, tiene barra y zona de tapeo más una terraza. En las paredes fotos relacionadas con el mundo del toro y las cofradías. En lo gastronómico se come a base de tapas y raciones de cocina tradicional. Es un sitio de esos en lo que todo está bueno. Tienen aliños, con una versión sobresaliente de las papas aliñás, revueltos, guisos y pescado frito, otra de las especialidades. La relación precio calidad es muy buena.

Dirección: calle Adolfo Rodríguez Jurado núm. 12

Teléfono: 954224114 

BARES: BODEGA SAN LORENZO


 

Tiene más de 150 años de historia (fundada en 1864) y el título de Establecimiento Tradicional Sevillano concedido por el Ayuntamiento de la ciudad. La bodega San Lorenzo es toda una institución en Sevilla.

Desde el 22 de febrero de 2019 la propiedad del establecimiento ha pasado a manos del empresario local Ricardo Laguillo que promete ciertas dosis de aire fresco para la bodega aunque sin perder una pizca de su esencia.

Junto a algunas mínimas reformas en las instalaciones, Laguillo ha ampliado la oferta gastronómica incluyendo guisos tradicionales y nuevos montaditos. Así, Bodega San Lorenzo ofrece desde hace unas semanas unos seis platos diarios que van desde los judiones con pulpo al bacalao con tomate, las espinacas o el tataki de marrajo. No abandonará el establecimiento tapas históricas como el aliño de atún bautizado como ‘repetidor’ , los mejillones y el atún en escabeche o las chacinas.

En esta misma línea, además de los tradicionales montaditos de chorizo o morcilla de la centenaria bodega, Ricardo Laguillo y su equipo han incorporado otras opciones más innovadoras. Ejemplos de ello son el montadito montañés compuesto por rulo de queso de cabra, mostaza, miel y cebolla caramelizada; el bautizado como ‘norte’ que contiene huevo duro, anchoa y mayonesa de anchoas o el playero donde la piriñaca y el lomo ahumado en aceite de sardinas son los protagonistas.

Respecto a la carta de vinos, Bodega San Lorenzo se ha enriquecido con aproximadamente cuarenta variedades diferentes de tintos, blancos y generosos. Aunque, según explica Laguillo, seguirán despachando manzanilla y vermú a granel como antaño.

Pese al cambio de propietario, el establecimiento mantendrá casi intacto su nombre: Bodega San Lorenzo-Taplato, tan solo con el añadido de la denominación del otro restaurante que Ricardo Laguillo posee en Sevilla. El gastrobar Taplato abrió sus puertas en septiembre de 2018 en la Ronda de Capuchinos enfocado hacia un concepto más innovador de cocina que el de Bodega San Lorenzo- Taplato aunque Laguillo no descarta que compartan algunos platos puntuales. En este sentido, el empresario baraja la posibilidad de convertir Taplato en una cadena de bares y restaurantes y ya estudia abrir nuevo establecimiento en el barrio de Triana.

Situada en una casa sevillana del siglo XVII, la Antigua Abacería de San Lorenzo mantiene la fachada y el torreón que la remata en la confluencia de las dos calles con las que hace esquina la edificación. La Antigua Abacería de San Lorenzo ha tratado de recuperar el espíritu de los establecimientos que proliferaban en la ciudad de Sevilla hasta la mitad del siglo XX. Tiendecitas en las que el propietario, mientras despachaba los productos que comprabas, te invitaba a probarlos y compartía con el cliente una copa de vino.

Siempre con elementos de primera calidad, se ha especializado en productos en muchos casos desconocidos para la mayoría del público, alimentos y bebidas producidos en Andalucía y platos y guisos tradicionales que recuerdan sabores de antaño.

La Antigua Abacería San Lorenzo es lugar de encuentro de tertulias, presentación de publicaciones, exposiciones de la más diversa índole, recuperación de fiestas o creación de otras nuevas, organización de actividades,… siempre intentando conjugar la cultura, el ocio, la tradición y la innovación con todo lo relacionado con el buen comer y beber.

Dirección: calle Teodosio, esquina con Marqués de la Mina nº 53

Teléfono: 628737002 - 954380067

BARES: BAR QUITAPESARES



 

De padres a hijos, de abuelos a nietos. Las cosas buenas son las que llegan a formar parte de la vida diaria y del alma de barrios y personas. El bar que ahora regenta Álvaro Pérez Medina, o mejor dicho Álvaro Peregil, ha hecho honor al nombre de Quitapesares desde 1915.

Penas, alegrías y cante, sobre todo mientras que el gran –cantando y físicamente– Peregil estaba detrás de la barra, han quedado impregnadas en unas paredes con muchas historias.

Su hijo Álvaro es la demostración del refrán "dichosa la rama que al tronco sale" y no sólo físicamente. "Cada vez te pareces más a tu padre”, le dice Pilar, quien lo conoce desde niño, asomada a la puerta mientras él no para de preparar para que todo esté listo. Además del bar de la plaza Padre Jerónimo de Córdoba, tiene dos establecimientos en la calle Mateos Gago. 

El Quitapesares es, lo ha sido siempre, un punto de encuentro de personas y memorias. “Algunos de los que se sientan en la plaza los fines de semana con sus hijos para comer son los mismos que hace años venían aquí a tomarse la penúltima”, cuenta Álvaro.

Un sitio donde tomar el vino de naranja de Moguer y un buen plato de garbanzos o de cola de toro. Sin olvidar el montadito de pringá, con el sabor de los bocadillos que las madres hacían para una cena rápida los días en los que tocaba comer cocido. A la misma altura del montadito está el chicharrón de Cádiz traído desde Paterna.

Porque la taberna de la plaza Padre Jerónimo de Córdoba (la del Rialto) lleva desde hace 70 años siendo casi tanto de Manzanilla (Huelva) como de Sevilla. Pero sobre todo, es de Pepe Peregil.

El cantante- tabernero que siempre tuvo un rato para cada uno de los que entraban en su bar está muy presente en cada rincón de la taberna. Como si la estatua que le hicieron los sevillanos y que está donde la plaza desemboca en Jáuregui fuera a cruzar para seguir detrás de la barra mano a mano con Álvaro en cualquier momento.

Todo en el Quitapesares habla del saetero de Manzanilla. Cada foto tiene su historia, su anécdota. Como la amistad de Peregil con el tenor Alfredo Krauss, la imagen del cantaor con los Reyes. Pero no sólo famosos y gente conocida, el Quitapesares ha sido siempre uno de los centros de reunión del barrio. Raro es el vecino que no se asoma a saludar o directamente a tomar un vasito del auténtico vino de naranja de Huelva.

Tanto en la plaza –a la que los veladores le han dado una vida que hace mucho tiempo que no tenía– como dentro, refugiado entre unas paredes que han oído mil y una historias de otras tantas noches sevillanas y muchas canciones, abundan los parroquianos con más o menos frecuencia y hábito. Tampoco faltan turistas, "sobre todo los nacionales, que son los que más valoran el trabajo, pero sobre todo hay mucho barrio".

En enero hará 15 años que Peregil falleció y bien orgullosa puede estar su familia del gran legado que ha dejado. "Sabíamos que mi padre era una persona muy querida, pero cuando murió nos dimos cuenta de hasta qué punto", recuerda Álvaro. Ellos son tres hermanos muy unidos y entre todos decidieron que él tomara las riendas del bar. En septiembre de ese mismo año, comenzó una nueva etapa para el despacho donde se quitan las penas. Pero no llegaba de vacío. Traía 16 años de experiencia en su bar de la calle Mateos Gago. Allí tiene otros dos sitios para echar fuera los pesares: La Goleta, en los terrenos donde su familia tenía hace muchos años un despacho de vinos y Álvaro Peregil. "Aquí fue donde Juan García Avilés, un tío de mi madre, a principios del siglo XX fue pionero en Sevilla en despachar el auténtico vino de naranja".

Hay en el Quitapesares una especie de hilo materno que le da un carácter rompedor al actual responsable. El primer propietario se lo dejó a su yerno, y así ha ido sucediendo hasta que ha llegado a Álvaro, que ha roto esa especie de línea sucesoria de las hijas (en realidad del cónyuge por cosas de la época).

En estos doce años ha habido de todo, hasta una pandemia que puso a prueba la resistencia de muchos hosteleros y donde tuvieron que echar mano de la palabra más temida y repetida en estos tiempos, reinventarse.

Algunas cosas llegaron con el Covid para quedarse: las mesas de dentro, los veladores en la plaza y otra forma de entender la hostelería con horarios. "Antes era complicado que se cumplieran. Hemos sido muy crueles con nosotros mismos, aguantando las tres o las cuatro de la mañana, y otra más, y ahora una copa, y ahora una cerveza. Cuando llegaba la época de los ensayos de costaleros, por ejemplo, las noches eran interminables", recuerda.

En este camino, Álvaro Peregil ha tenido como compañera a su esposa, Ana. “Gracias a ella, existo”. Su mujer, sus hijas, su madre y hermanos y sobrinos. Todo tan familiar como el ambiente del bar.

Aquí todos se sienten como en su casa. Tanto que no hay parroquiano que pase por la puerta y no se asome a comentar algo. Esta es una de las principales características de los bares y de los taberneros: La complicidad aunque sea casi a volapié en una época donde el valor más escaso es el tiempo para uno mismo y para los demás.

Por eso sigue desde 1915 repartiendo el peculiar sabor del vino de naranja. Por cierto, una copa del que tienen en este bar y si los pesares no se quitan del todo, se suavizan. Prueben a sentarse a mediodía, con los rayos de sol de invierno templando el frío, levanten la copa y brinden con la mirada en la estatua de Pepe Peregil por las estirpes de taberneros de siempre que luchan por seguir manteniendo el noble arte de colocarse tras la barra.

Una tapa de cocido, un montadito de pringá y una copa de vino de naranja para tener un poco de Moguer en el paladar. Y la cuenta en la barra y hecha con tiza, como siempre fue.

Dirección: Plaza Padre Jerónimo de Córdoba nº 3

viernes, 1 de noviembre de 2024

BARES: BAR ESTRELLA


 

La Estrella Mágica de Sevilla

Huyendo del silencio del Universo, una Estrella bajó a Sevilla. La suerte la hizo caer entre el Museo del Flamenco, con ecos de cante y baile, y la iglesia de San Alberto con sus coros celestiales. Justo ahí y desde 1939 está Bar Estrella, casa de largas tertulias, buenas bebidas y mejor comida.

Bar Estrella se encuentra en la calle que le da nombre. Pared con pared con el Museo del flamenco, su ubicación envidiable convierten al bar en un referente de la ciudad de Sevilla. Entre la Giralda y la Plaza del Salvador encontrarás uno de los mejores de Sevilla.

Las costumbres, tradiciones y arquitectura de la Sevilla de la primera mitad del siglo XX adornan las paredes de Estrella en una gran colección fotográfica. Sus columnas romanas y visigóticas, los azulejos con historia y la colección de cabezas de toro, abren paso a una terraza mágica, a la sombra de la torre de la iglesia de San Alberto.

En Bar Estrella vivirás un remanso de paz a solo unos metros del bullicio. Tanto en su interior como en la privilegiada terraza, se vive un ambiente familiar y lleno de tradición. Si todo es polvo de estrellas, volvamos al origen, en una casa que une las mejores tapas de Sevilla con la herencia recibida.

Las tapas estrella de Sevilla, 5 estrellas es la valoración máxima a las generosas y originales tapas de nuestra cocina. Manjares de la cocina tradicional andaluza se mezclan con tapas de la cocina más vanguardista en una suculenta y amplia carta para toda clase de paladares.

Encontrarás chacinas, jamones, guisos típicos como cola de toro o carrillada, frituras como pescaíto o croquetas, recetas de siempre como salmorejo, solomillo o bacalao y otras tapas de autor únicas en la ciudad La selección de excelentes vinos y varias opciones en cerveza fría son el refrigerio ideal para acompañar y hacer más amena la velada.

 Bar Estrella

Dirección: calle Estrella núm. 3 

Teléfono: 954219325

BARES: BAR KIKO DE LA CHARI


 

Los famosos se rinden ante los guisos de este bar clásico de Sevilla

Bar que en 1985 adquirió María Jesús Pérez Bancalero, más conocida como La Chari. La nueva propietaria conservó el nombre pero se empezó a conocer como Bar Kiko de La Chari, y así sigue siendo hoy, ya como nombre oficial.

Es un bar familiar donde Chari trabaja junto a sus hijos. Es un pequeño establecimiento, una casa de comidas caseras en las que preparan cocina tradicional como sangre en tomate, potaje de garbanzos, san jacobos, albóndigas, lagrimitas de faisán y platos combinados, también configurados a gusto del cliente. En el interior hay una barra, y las mesas bajas se ubican en la terraza.

Por su bar han pasado ya cuatro generaciones de su familia. La Chari, como le gusta que le llamen, ha conseguido mantener la personalidad del bar en un ambiente caracterizado por el ajetreo de los turistas. Sus tapas y sus menús despiertan la curiosidad entre los sevillanos, y también entre los famosos.

En una de sus últimas publicaciones, la peculiar dueña enseña a la Húngara una de sus recetas estrellas: la receta de espinacas con garbanzos.

“Es lo más bonito que tú le pongas un plato al cliente y cuando le retiras el plato está limpio” En el vídeo, mientras le explica cómo se hace esta típica tapa le confiesa la admiración que siente cuando los clientes le devuelven los platos limpios y rebañados porque les encanta su comida.

Chari recibió la Medalla de Sevilla en 2023

Dirección: calle Herbolarios núm.17

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954 21 51 77

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barkikodelachari@gmail.com

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casa-kiko.placestars.com

BARES: BAR EL COMERCIO


 

Es uno de esos lugares que no pueden pasar desapercibidos, porque siempre tiene en su puerta a un buen número de asiduos que desde muy temprano comienzan la ronda de desayunos, más tarde de cerveza fría y tapas caseras y por último de churros con chocolate.

Hace muy poco que Paula Riverale dio la noticia a sus padres: “Quiero continuar con el legado del negocio familiar”. De esta manera, esta sevillana de 26 años asume las riendas de El Comercio, uno de los bares centenarios de Sevilla que desde hace 117 años viene siendo la casa del “sevillano de a pie”, como le gusta recalcar a su nueva y entusiasta encargada.

Es joven y vitalista, viene llena de ideas nuevas pero es plenamente consciente y responsable de que tiene un pequeño tesoro de la historia hostelera de Sevilla entre sus manos. Hace tan solo unos meses que decidió dejar el despacho de abogados donde trabajaba para convertirse, desde la humildad más absoluta, en la nueva persona que vele por la continuidad de un comercio con tanta solera como este. “Mis padres se sorprendieron, pero están muy orgullosos y se emocionaron mucho. Yo lo que siento es responsabilidad ante todo”, cuenta Paula.

El Comercio se fundó en 1904, y como era muy común en aquella, los planes de viajes transatlánticos jugaron un papel decisivo. En este caso, fueron Francisco y Dolores (hermanos del bisabuelo de Paula), quienes viajaron a Argentina para probar suerte, y la suerte les llegó en forma de lotería. Con ese capital, decidieron volver y fundar El Comercio, que sigue desde entonces permaneciendo prácticamente intacto.

Dolores era sastra en Sevilla “una mujer muy valiente para la época, que decidió cruzar el océano en busca de nuevas oportunidades, cofundó un negocio, se encargó de la cocina y lo gestionó sola durante un tiempo”. De ella pasó al bisabuelo de Paula, luego a abuelo y más tarde a su padre, que junto a su madre lo regenta desde los años 90. “El Comercio siempre ha sido una casa de comidas, aunque nunca ha parado de reinventarse. Añadieron las tapas, los churros, los desayunos y las meriendas, todo ello sin perder la esencia de ser un bar de comida casera”.

El lugar elegido fue la calle Lineros, una vía en la que en la Edad Media se asentaron los tejedores de lino, de ahí su nombre. El bar se abrió con plena vocación de ser un lugar de encuentro para comerciantes de textiles, donde pudieran firmar y cerrar acuerdos, “el networking de la época”. Aprovechando que era una calle con mucho trasiego y punto neurálgico de mercaderes, vieron la oportunidad perfecta: “El padre de Francisco y Dolores era peluquero de la aristocracia y esto les sirvió para atraer a sus contactos”. Así, entre el golpe de suerte de la lotería, la visión estratégica de la localización y su cercanía a la aristocracia sevillana, este bar se convirtió desde el principio en uno de los lugares de comida casera con más arraigo entre vecinos y comerciantes locales.

Tras este peculiar arranque, El Comercio sigue siendo lo que es gracias al trabajo familiar pero también al de sus camareros: “Mi padre ha tenido mucha suerte. Una cosa que hay que poner por bandera y hay que agradecer es la plantilla tan buena y comprometida que tenemos. Uno de ellos lleva más de 30 años y es la mano derecha de mi familia. Ellos me van enseñando ahora mí”, explica Paula orgullosa.

“Siempre hemos sido un bar de clientes fieles. Vivimos del cliente de diario, pero hemos sabido adaptarnos también al turismo y queremos que este sea un lugar agradable para todos”. Aun así, para Paula es importante que el público local siga teniendo su sitio, “que el sevillano no se sienta excluido de su propia ciudad, que sepan que aquí los camareros conocen a la clientela habitual”. Por eso, el objetivo de Paula es “conservar la esencia”. Esto se traduce en el trato y el ambiente, pero por supuesto también en la comida: “La forma de cocinar es casera y todo de elaboración propia. Esto es un bar típico donde los camareros cortan las patatas”.

Esta esencia Paula la conoce bien, pero está dispuesta a asumir con ganas todo lo que le queda por aprender: “Estoy dispuesta a que me enseñen y a equivocarme todo lo que haga falta. Que yo sea la hija del dueño no significa que vaya a ser más que nadie. Empecé estudiando y ayudando a mis padres cuando lo necesitaban, y ahora tengo sobre mí la importante labor de dar continuidad al negocio. Espero hacerlo tan bien como lo han hecho mis padres”.

El objetivo está claro: “Quiero que El Comercio siga siendo un bar donde la gente pueda sentirse como en casa, con la comida de casa y servidos como en su casa”. Esta férrea motivación resulta comprensible, sobre todo cuando muchos bares y negocios de la zona han perdido esta esencia que les caracterizaba, o directamente ya no existen, “muchos bares están dedicándose a los turistas y dejando de lado el sevillano”. Respecto al auge turístico que vive la ciudad, Paula considera que “pueden convivir ambos y que estén todos juntos. El turista reconoce lo auténtico y para que eso suceda de verdad, los bares tienen que seguir siendo lugares buenos y accesibles para la gente de aquí”.

Aún así, Paula es una persona optimista que ve con buenos ojos los cambios que vive la ciudad, “Sevilla se ha convertido en una ciudad que la gente quiere venir a ver”, y también los propios cambios que tienen que emprender los negocios por los tiempos que corren y por la pandemia, “los cambios siempre son a mejor, todos nos tenemos que recuperar poco a poco pero la mentalidad es esperanzadora. Yo creo que si nos limitamos a centrarnos en lo que tenemos, nos estancamos y nos perdemos. Tenemos que adaptarnos a todo lo nuevo que pueda llegar”.

Esta autenticidad va acompañada también por un edificio del siglo XVIII que la familia ha sabido conservar respetando todo lo que se ha encontrado original, incluidas las paredes y las vigas. Desde este genuino lugar se ha escrito parte de la historia comercial sevillana, y cómo no podía ser de otra manera estando en este lugar del mundo, la gastronomía típica ha estado presente. 

Dirección: calle Lineros núm. 9

Teléfono: 954221877

BARES: BAR EN LA ESPERO TE ESQUINA


 

Fue Manolo Anaya (tío abuelo de Pedro Anaya Marchal, el actual gerente) el que puso en marcha el establecimiento allá por 1959. A él también se le debe el original nombre del sitio. Era aficionado a los juegos de palabras y por eso le puso este nombre. No sé sabe si como una diversión o porque incluso lo soñó, señalan desde el establecimiento.

Manolo murió joven y le sucedió, allá por 1975 su hermano José, que es el que le da personalidad al bar e inventa su primer ¨gran éxito de ventas», el emparedado, dos lonchas de pan con relleno dentro y luego pasado por la plancha. A José le sucedió Pedro Anaya que, aunque estuvo antes trabajando junto a su padre, cogió las riendas del establecimiento en 1992. En el año 2020 es ya Pedro Anaya, tras trabajar también junto a su padre, se hace cargo del establecimiento.

Sitio con encanto cerca de La Alfalfa. Al entrar barra clásica y algunas mesas y luego dos salones con mesas bajas, uno de ellos en un patio cubierto con una decoración muy original. El establecimiento es muy frecuentado por los cofrades. Las paredes están llenas de carteles de Semana Santa e incluso todos los miércoles se reúne en el local la tertulia «A pulso». 

En lo gastronómico se come a base de tapas y platos, todos de tamaño generoso y a precios muy cuidados. El estilo del local es más bien clásico aunque en sugerencias se puede encontrar algún toque innovador, sobre todo de la mano de Lidia Ávila, la actual jefa de cocina y esposa de Pedro Anaya. Hay bocadillos y montaditos, guisos, aliños y algo de carne ibérica. Admiten reservas. Muy buena atención por parte del equipo de camareros.

 En la espero te esquina

Dirección: calle Corral del Rey núm. 10

Teléfono: 622483185

ANTIGÜEDAD COMERCIAL: BARES ANTIGUOS

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