El conjunto de edificios que formaba el desaparecido Colegio de San Miguel, ocupaban el espacio comprendido entre el lienzo de muralla almohade que hoy sirve de telón de fondo a la Plaza del Cabildo y las calles donde se encuentran los tres accesos a esta: Arfe, Almirantazgo y la avenida de la Constitución. El antiguo colegio no era un edificio, sino un conjunto de estos construidos en diferentes épocas, con un compás o patio interior central común.
Las reformas urbanísticas del entorno durante las primeras décadas del siglo XX, fueron eliminando las diferentes casas que formaban el colegio hasta desaparecer casi por completo. A nuestros días ha llegado solamente lo que fue entrada principal del colegio, hoy integrado en la fachada del edificio de José Espiau que se encuentra en la avenida de la Constitución, frente a la puerta de San Miguel.
El arco de estilo gótico mudéjar que daba acceso al Colegio de San Miguel, fue construido en el siglo XIV. Es el único elemento, junto posiblemente algunas de las columnas que encontramos si accedemos a la actual Plaza del Cabildo desde la calle Almirantazgo, que se conservan del antiguo colegio. La antigua portada se encuentra integrada en las casas que José Espiau levantó en la avenida de la Constitución para don Antonio González en 1929.
La inspiración neogótica del edificio de Espiau, hace que la antigua portada se integre bien en la nueva construcción.
El arco que daba acceso en el pasado al famoso colegio, hoy es la entrada a un pequeño patio interior del edificio y su puerta se encuentra siempre cerrada. La placa conmemorativa que se encuentra sobre él, dedicada al Maestro Eslava, hace que muchas personas conozcan a la antigua portada del Colegio de San Miguel como el Arco de Eslava.
