En la Plaza del Cristo de Burgos hay un rinconcito que quizá sea uno de los menos conocidos del centro de la ciudad por los propios sevillanos.
Junto al edificio que lleva el número cinco de la plaza hay un pequeño y estrecho
callejón de no más de seis o siete metros de longitud que nos introduce en la
llamada Plaza de Doña Carmen, un espacio abierto rodeado de edificios de gran
altura.
Este pasillo, la más de las veces, tiene una cancela cerrada al principio que
evita la intromisión de extraños.
En el centro de la pequeña plaza hay una cruz de hierro forjado, sostenida por una peana de mampostería decorado con azulejos azules y blancos, peana cuya base descansa en el centro de una pila repleta de vegetación, especialmente cintas.
La cruz está fechada en 1970 y el nombre de la plazoleta está dedicado a la
antigua dueña del solar sobre el que se levanta la cruz.
