Situada frente a la Glorieta de Benito Más y Prat, toma su nombre de la concha que poseía la fuente central que la preside. Se trataba de una magnífica pieza de cerámica trianera de color cobrizo originalmente construida por Cerámica Montalván (Triana) y con posterioridad por el escultor Emilio García Ortiz, hoy desaparecida.
En el conjunto de la Glorieta destaca el juego de azulejería blanca, azul y cobriza que se manifiesta tanto en la fuente como en los bancos y muretes del perímetro. Cuatro esculturas representando las estaciones del año presidían los parterres laterales.
Setos de bonetero delimitan los parterres que
forman una cruz, con variada representación de plantas de flor en su
interior. Pueden asimismo admirarse dos buenos ejemplares de árbol de
Júpiter así como en sus bordes altas y esbeltas
palmeras de la fortuna.
La Glorieta figura en perspectivas dibujadas del Parque en el año 1913 por J.C. Forestier. Su diseño ordenado y clasicista, combinado con los toques de cerámica local, refleja la síntesis que ofrece en mucho de sus diseños para el Parque.
Desde la Glorieta de la Concha es posible contemplar la avenida de
Pizarro, flanqueada por alineaciones de sóforas acompañadas de vistosos setos de espíreas.

