La mezcla de lo moderno con lo clásico es sencillamente genial. Llama la atención nada más entrar la cantidad de platos que decoran sus estanterías y paredes con frases y firmas de clientes y amigos. Amplios ventanales a la calle, sillas de madera y mesas del mismo estilo le dan forma a un restaurante sin barra y con una cocina que me aventuro a suponer que es mínima por lo que pude ver desde fuera. Una carta completa y un agradable servicio completan un restaurante que le da vida a uno de los establecimientos más añejos del barrio.
Las raciones son variadas y generosas en cantidad y sus precios más que asequibles e incluso disponen de un menú diario. Ensaladilla, risotto, croquetas, ensalada, patatas bravas, pollo asado, solomillo al whisky... son solo algunos ejemplos de los platos que nos ofrecen. Los postres, una locura. Me pedí un tiramisú, pero la camarera me propuso que probara la torrija. Bendito momento en el que le hice caso. El restaurante abre todos los días de la semana, lo cual es un alivio infinito para los que trabajamos por la zona. Es recomendable reservar para garantizarse un sitio. El local no es muy grande y créanme que está cotizada una mesa a mediodía. Sin lugar a dudas, un restaurante al que volveré más de una vez porque es el recurso ideal para comer o cenar cualquier día en pleno corazón de Sevilla.
Dirección: calle Arfe núm. 11
Teléfono: 954227415
