domingo, 2 de abril de 2023

CAPILLA SANTA MARÍA DE JESÚS


  

En la Puerta de Jerez, enmarcada entre la avenida de la Constitución y la calle San Gregorio, se alza tímidamente, la capilla de Santa María de Jesús. Propiedad de la Universidad de Sevilla y hasta hace poco sede del Consejo General de Hermandades y Cofradías, constituye el único resto que perdura del Colegio-Universidad que fundara Maese Rodrigo de Santaella con su propio dinero en 1506, hace ya  más de 500 años.

«Aquí yace don Rodrigo Fernández de Santaella, Presbítero, Maestro en Artes y Santa Teología, Protonotario de la Sede Apostólica, Canónigo y Arcediano de Reina de la Santa Iglesia de Sevilla; vivió sesenta y cuatro años; falleció el día 20 del mes de enero, año de 1509. Aprended, mortales, a buscar las cosas del cielo».

Además del fundador, fueron enterrados en la capilla universitaria otras cinco personas: el Maestro Alonso de Campos, su albacea testamentario, que había concluido la obra de Santaella, y otros cuatro colegiales: Cristóbal de Godoy Aragón (1685), Francisco de Henestrosa y Mazuelos (1695), Juan Dionisio Díaz Salvador (1709) y Ubaldo Mantilla Trevani (1772), que había sido Rector dos años antes.

El primitivo Colegio fue usado como seminario hasta que, en 1920, con motivo de la adecuación de la ciudad a los fastos de la Exposición Iberoamericana de 1929, se derribó el edificio para ensanchar la conexión de la Puerta de Jerez con la plaza de la Constitución. Tan solo se salvó de la piqueta la capilla, gracias a la labor del prestigioso historiador José Gestoso, que logró la declaración de Monumento Nacional de la misma. También la puerta del edificio pudo librarse, instalándose en el compás del convento de santa Clara. 
 
En la actualidad, el edificio es propiedad de la Universidad de Sevilla, habiendo estado cedida durante varios año, hasta hace muy poco tiempo, al Consejo General de Hermandades y Cofradías, que se ha mudado a un local vecino de la calle San Gregorio. Desde entonces sigue cumpliendo su labor eclesiástica (hay una misa diaria), que alterna con exposiciones.

El edificio de la capilla es de estilo gótico-mudéjar tardío, con partes realizadas en ladrillo visto, aunque algunas crónicas afirman que anteriormente estuvo totalmente enfoscado. Consta de tres fachadas: la de cabecera, que se muestra a la avenida de la Constitución, la de la Epístola, en la puerta Jerez y la trasera, en la calle San Gregorio.

La fachada principal no daba a la calle sino a un patio interior. Tras el derribo del colegio ya se accedía directamente desde la avenida de la Constitución, a través de un pequeño e irregular atrio ajardinado. Durante el transcurso de las últimas obras de rehabilitación del inmueble apareció la solería original del patio, por lo que se decidió dejar ésta y prescindir del jardín. Desgraciadamente, el diseño de la rampa de acceso para personas de movilidad reducida impide contemplar dicha solería. 
 
Esta fachada muestra una portada de ladrillo visto en dos colores con entrada a través de un arco conopial, poco habitual en nuestra ciudad. Fue realizada por Martín Sánchez en 1514. El resto está enfoscado, con un gran óculo central.

La fachada de la Puerta de Jerez nos muestra una hermosa ventana gótica con arquivoltas y tracerías, dos ventanas cuadradas que se añadieron durante la reforma del siglo XVII y una placa de mármol escrita en caracteres góticos que hace referencia a la fundación del colegio. El muro está coronado por merlones escalonados de estilo omeya, asomando sobre la nave una pequeña espadaña, ejecutada también con ladrillo bicolor.

La fachada de la calle san Gregorio tan solo presenta dos detalles de interés: una estrecha ventana (casi una saetera) con alfiz polilobulado, y una gárgola, tan típica en las construcciones góticas.

Cuando pasamos el arco de entrada encontramos una pequeña nave rectangular, dividida en dos partes por un gran arco toral de traza ojival, decorado con motivos vegetales. La parte más cercana a la puerta se cubre con artesonado de madera, en tanto que el presbiterio luce una espléndida y muy pura bóveda gótica de crucería con terceletes.
 
El suelo actual de la capilla está realizado con losas de mármol, que sustituyeron en 1963 el suelo original del edificio. Sí se conservaron los azulejos que cubren los zócalos de las paredes y el frontal de altar, siendo estos últimos de reflejo dorado, constituyendo uno de los pocos ejemplares sevillanos de este tipo de cerámica.
A la izquierda del presbiterio vemos una pequeña puerta, también de trazo ojival que comunica con la sacristía, que es ya una construcción moderna.

La gran joya de esta pequeña capilla es el Retablo Mayor, encargado a Alejo Fernández, uno de los principales pintores de la ciudad en la época y autor, entre otras obras, de algunas de las tablas del Retablo Mayor y de varias pinturas de la sacristía de los Cálices de la catedral. El pintor alemán avencidado en Sevilla lo elabora en 1520, con estructura de estilo gótico, ya tardío, y pinturas que comienzan a mostrar algunas de las novedades del Renacimiento italiano.

Se compone de sotobanco, banco, dos cuerpos y cinco calles, sin ático propiamente dicho. En el banco figuran seis tablas que representan a tres obispos, un Ecce Homo y una imagen de la Virgen con el Niño de estilo bizantino, probablemente traída de Italia por el fundador.

En las calles laterales del primer cuerpo se representan los cuatro Padres de la Iglesia Occidental: san Ambrosio de Milán, san Agustín de Hipona, san Jerónimo de Estridón y san Gregorio Magno. La tabla central nos muestra a la Virgen de la Antigua recibiendo de manos del propio Maese Rodrigo la maqueta del edificio del Colegio.
 
En el cuerpo superior aparecen san Gabriel, san Rafael, san Pedro y san Pablo en las calles laterales y, en la central, la escena de Pentecostés. La iconografía muestra claramente el espíritu de sabiduría que Maese Rodrigo deseaba para su Colegio.
A la derecha del retablo vemos la talla de una Inmaculada con el Niño. En los muros de la capilla cuelgan diversos lienzos difíciles de identificar por la oscuridad que muestran. Tan solo se puede observar bien otra reproducción de la Virgen de la Antigua situada sobre la puerta de la sacristía.

sábado, 1 de abril de 2023

CAPILLA NTRA. SRA. DE LOS ÁNGELES


 

Ubicada frente a la iglesia de San Roque, fue construida en el siglo XVI como parte de un hospital de Negros allí existente.

Ha sido reformada en varias ocasiones siendo la sede de la Hermandad del Cristo de la Fundación y Nuestra Señora de los Ángeles, vulgarmente llamada los Negritos,  fundada en el Hospital de los Negros en el siglo XIV como hermandad de gloria,  una de las más antiguas de Sevilla,  fusionada a la hermandad de penitencia de los negros en el siglo XVI, construyendo esta capilla en el siglo XVII, procesiona el jueves santo.

Hermandad franciscana y con especial devoción a los santos de raza negra.
El Cristo recibe sus cultos en Cuaresma y la Virgen en su festividad, el 2 de agosto, cuando se celebra la Indulgencia de la Porciúncula, cuyas condiciones para alcanzarla son visitar un templo franciscano.

El exterior es sencillo, la portada tiene un arco de medio punto; sobre él, una espadaña coronada por la Cruz de forja. A su lado está la Casa de Hermandad.

El interior es de planta rectangular con dos naves:  la principal  y de la epístola, esta última con coro alto, ambas cubiertas por techo que imita la madera, iluminada con pequeñas vidrieras donde podemos ver a San Enrique. 

El presbiterio, cubierto por una cúpula elíptica iluminada por una linterna, está presidido por el retablo neo barroco de la Virgen de los Ángeles, obra anónima originaria de principios del siglo XVII, aunque muy reformada.

Los muros y la cúpula  se decora con pinturas murales modernas que representan a la Anunciación, la Asunción de la Virgen y los Evangelistas, obras de Rafael Rodríguez Hernández.

En la cabecera, la capilla del crucificado Cristo de la Fundación, en un sencillo retablo barroco del siglo XVII, es el titular de la hermandad, obra de Andrés de Ocampo, en el siglo XVI.

En los muros podemos ver las imágenes de los Santos de raza negra, San Benito de Palermo, franciscano; San Martín de Porras, acompañados por San Francisco y la Virgen de la Caridad del Cobre, devoción cubana.

Se completa la decoración de los muros  con varios cuadros destacando la visión de la Poirciúncula de San Francisco de Asís de Juan Ruiz Soriano y la Virgen de Guadalupe, ambos del siglo XVIII.

La Cruz de las Toallas en madera  del siglo XVII, que indicaba el inicio del vía Crucis de la Cruz del Campo.

En el lado de la epístola hay acceso al patio de la Casa de la Hermandad donde, entre dos azulejos de los titulares de la hermandad, se encuentra  una Cruz de Forja.

CAPILLA NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES



 Se encuentra situada en la plaza Puerta Real.

El origen de esta capilla está en una antigua hornacina que se labró en el año 1565 durante las obras de remodelación de la histórica Puerta Real, antes conocida como "Puerta de Goles", que se abría en la muralla de Sevilla en este punto de la ciudad. En aquél año, y por orden del asistente don Francisco Chacón, se ubicó a la derecha de dicha puerta un lienzo con la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes en el interior de un pequeño retablo.

Aquella primera hornacina debió convertirse con el tiempo en una pequeña capilla, pues ya en el año 1718 el Cabildo secular hispalense dio permiso a su Hermandad para su reconstrucción, por hallarse arruinada.

En el año 1859, unos años antes de la llamada Revolución del 68, fue derribada la Puerta Real, circunstancia por lo cual la capilla pudo ser ampliada, usándose su planta baja para iglesia y la parte superior para sala de Hermandad.

Por un inscripción realizada sobre mármol que aún se conserva, se sabe que la capilla fue construida en el año 1865, siendo Joaquín Bravo el Hermano Mayor de la Hermandad.

A causa del continuo descuido y abandono, la capilla se hundió en el año 1930, por lo que la imagen de la Virgen fue llevada entonces hasta la Capilla del Museo primero, y posteriormente a la cercana iglesia de San Vicente.

Por entonces se intentó reedificar la Capilla, cosa que por motivos económicos se retrasó en su gestión hasta el año 1940, destacando la labor realizada por don Fernando Valencia de los Santos y el sacerdote Manuel Ruiz López. Su aspecto actual se debe a la intervención del arquitecto Aurelio Gómez Millán, quien en 1944 la reedifica y le da el aire historicista que hoy posee, con sus ventanas neogóticas a la plaza. Para su reinauguración fue bendecida el 24 de septiembre de dicho año por el cardenal Segura, trasladándose la imagen de la Virgen el domingo siguiente, 1 de octubre, desde San Vicente hasta la capilla en solemne procesión.

Con fecha de 30 de diciembre de 1982 fue adquirida la casa colindante a la capilla para posibilitar su ampliación y levantar así la Casa de Hermandad. Después de las obras, hacia el otoño de 1991 nuevamente vuelve la Virgen a su capilla de la Puerta Real, bendiciéndose la Casa de Hermandad el día 9 de noviembre de 1998.

El 24 de septiembre del año 2002 fue inaugurado el retablo cerámico de Nuestra Señora de las Mercedes Coronada que existe en la fachada de la capilla que da a la plaza, obra del hermano José María Gómez Clérigo, y que reproduce el rostro de esta Virgen de Glori

 

CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO (LOS HUMEROS)


Situada en la calle Torneo, la portada de la capilla se organiza en dos cuerpos. En el primero, dos pilastras y un frontón curvo partido enmarcan el vano de medio punto.

En el lugar del tímpano, surge la base de la hornacina que forma el segundo cuerpo, donde se halla una bella y expresiva imagen de terracota de Nuestra Señora del Rosario, réplica de la titular, aunque con los rasgos idealizados.

Esta hornacina repite la misma estructura del primer cuerpo y en su frontón partido aparece el emblema mariano cubierto por el remate del frontón que sobresale de su lugar.

La fachada remata en la espadaña o campanario, que nuevamente repite la forma anterior, con la particularidad de unas curiosas molduras circulares orlando las pilastras, coronándose con frontón curvo. A ambos lados de la espadaña figuran dos artísticos jarrones de porcelana.

Sobresaliendo de la fachada, en su parte derecha, hay una pequeña torre circular, de traza interior gótica, lo que parece denotar que se trata de restos de una edificación anterior a la capilla. Esta fachada-retablo se enmarca claramente en las categorías artísticas del último barroco sevillano.

El templo es de planta rectangular (aproximadamente 12 metros de largo por 5 de ancho), cubierta de bóveda de cañón. El presbiterio se eleva 60 centímetros respecto al resto de la capilla. El retablo mayor ocupa todo este muro.

El ingreso en la capilla forma un arco rebajado, por encontrarse encima el coro, al que se accede por una escalera situada en la pequeña torre circular ya referida. Los muros están alicatados hasta una altura de 1,80 mts. por un zócalo de azulejos trianeros policromos con escenas de la vida de la Virgen y Cristo insertas en los Misterios del Rosario, alternando con el escudo de la Hermandad. Fue ejecutado en 1929 por encargo del cofrade y benefactor José Orozco Buzón.

En los muros laterales se observan seis arcos de medio punto adosados, de los que sólo uno está ocupado por un retablo, el de la Virgen del Carmen. Hay constancia documental de al menos tres retablos más ocupando estos arcos, como se refiere en la parte histórica. Tras el retablo mayor y por sus dos puertas se accede a la sacristía, que consta de dos pisos.

Incluida en la fábrica de la capilla, en el lado izquierdo de su fachada principal existió un local de doble planta destinado a vivienda del capiller.

El retablo mayor ocupa todo el muro del presbiterio, rematando en la bóveda. Consta de tres cuerpos, pudiéndose apreciar claramente tres calles, siendo la central más ancha que las laterales al encontrarse en su intermedio el camarín de la imagen titular de la Virgen del Rosario, titular de la capilla, que preside el retablo y de la Hermandad del Rosario, que la tiene de Titular junto al Cristo de la Paz.

Presenta un tono de pintura ocre rojizo, liso con talla en dorado formando molduras de diversas trazas. Este contraste entre la madera lisa en oscuro junto al dorado de talla proporciona al espectador una gran dinamicidad y efectismo ya característico del último barroco.

No obstante, en Sevilla resulta este retablo bastante original. En realidad, el retablo es una gran estructura de madera en la que se han añadido los motivos ornamentales en dorado a base de elementos vegetales, palmas de martirio y rosas alusivas al Rosario entrelazadas a los dorados y pintadas en los casetones del camarín.

El cuerpo inferior, en su parte central, consta de una hornacina destinada a Manifestador para el Santísimo Sacramento, aunque durante mucho tiempo se ha colocado aquí la imagen del Cristo de la Paz.

A izquierda y derecha, sobre breves peanas, las tallas estofadas y policromadas de San Vicente Mártir y Santo Domingo de Guzmán y ya en las calles laterales y de mayor tamaño las efigies de San Ildefonso y San Fernando. Bajo estas dos imágenes, en los extremos del retablo se abren las dos pequeñas puertas de acceso a la sacristía, decoradas con las cuentas del rosario. La mesa de altar presenta una decoración imitando el mármol jaspeado en rojo y una serie de molduras en dorado.

El cuerpo central está ocupado por el amplio camarín de la Virgen del Rosario, decorado por casetones enmarcados sobre fondo azul y molduras doradas de formas caprichosas en su interior.

En el techo, se representa al Espíritu Santo en forma de blanca paloma orlada con un sol de gran tamaño en dorado. La decoración de casetones se sitúa sobretodo en las esquinas y zona cercana al techo.

La imagen de la Virgen se eleva sobre un podíum en cuyo frente aparece pintado en oro sobre fondo azul el emblema mariano coronado. A este camarín se accede por dos puertas que lo comunican con la sacristía alta.

Respecto al cuerpo superior, en el ático, inserto en una hornacina, la imagen del arcángel San Miguel. En los laterales y a inferior altura figuran las tallas de los arcángeles San Rafael y San Gabriel. El espacio intermedio entre cada arcángel y San Miguel es ocupado, rematando sendas columnas exornadas con rocalla en dorado que separan las calles laterales de la central, por dos figuras de ángeles portadores, desnudos, de talla.

Prieto Gordillo ha documentado el retablo como obra de Lorenzo Pérez Caballero, maestro ensamblador (aunque en otras obras actúa también como maestro tallista o escultor) que concierta la hechura por contrato de 28 de febrero de 1764 en un importe total de ocho mil reales. La ejecución de este retablo fue posible merced al patrocinio de un devoto vecino, Alonso Valcázar Monsalves.

La Hermandad aprobó el diseño de Pérez Caballero, que debía culminar la obra en seis meses. Sin embargo, en los recibos que se conservan sobre diversas obras ejecutadas en la capilla en la época de Liñán se constata que Luis Calvente o Calvento, maestro arquitecto, realiza un retablo para la Virgen del Rosario en 1760. Según esto, parece ser que este último fue sustituido por el de Pérez Caballero sólo cuatro años después de culminarse el primero, muy probablemente por deseo del citado Valcázar, que desearía una obra de mayor calidad que la anterior, sin duda modesta.

En el año 2003, declarado por el Santo Padre como "año del Rosario" la  Hermandad adquirió, fruto de una generosa donación del Padre Pedro León Moreno O.P., dos reliquias pertenecientes a Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena, obtenidas por los servicios que este padre ha realizado en Roma a la comunidad.

Esto motivó a la Hermandad a realizar dos relicarios donde pudieran recibir culto, acordándose que fueran procesionados a los pies de la Santísima Virgen como testimonio de vidas dignas de imitar por todos los hermanos y devotos que se acerquen a orar al paso de la cofradía. Los dos ostensorios en Plata de Ley para las reliquias de los santos, han sido realizados en los talleres de orfebrería de Emilio Méndez.  

En el cuerpo inferior se hallan las imágenes estofadas y policromadas de San Vicente Mártir, Santo Domingo de Guzmán y en los extremos las de San Ildefonso y San Fernando. Las dos primeras son de pequeño tamaño (80 cms). San Vicente sostiene en sus manos una especie de parrilla de metal mientras que bajo el brazo porta un libro (de talla). Está revestido de acólito. Santo Domingo es representado con el hábito de su Orden ostentando con su mano un estandarte (de metal) y con la otra sostiene un libro abierto (de talla).

San Ildefonso está revestido de pontifical y con los atributos episcopales. San Fernando se representa con vestimenta militar oscura y tocado de corona real. Su actitud es de arenga, sosteniendo en su mano derecha una espada. Ambas imágenes miden 1,10 m.

Respecto a las autorías de estas imágenes, no puede establecerse nada definitivo, aunque el hecho de que Joaquín Cano realizara diversas encarnaciones, como parece deducirse de diversos recibos en 1762, puede pensarse que algunas sean obras de taller relacionadas con Jerónimo Roldán (que realizó varias obras para la capilla), aunque otras pudieran ser posteriores y pertenecer a la obra del retablo llevada a cabo por Pérez Caballero. 

La imagen de San Antonio y el Niño es una talla policromada, se venera en una repisa especial de madera dorada situada en el muro de la epístola, aunque llegó a tener retablo propio. Mide 1,40 m. de altura. La vestimenta estofada en oro corresponde al hábito franciscano. En la iconografía es abrazado amorosamente por el Niño (imagen independiente) al que sostiene en sus brazos, llevando asimismo un libro en su mano izquierda. Su rostro presenta cierta frontalidad. El Niño denota una actitud muy dinámica e inquieta, mientras vuelve el rostro al espectador. Ambas imágenes son obras documentadas de Jerónimo Roldán y fueron ejecutadas en 1759.

La imagen de San José y el Niño recibe culto sobre una repisa de madera dorada, pero en el muro del evangelio. Mide 1,20 m.

El patriarca sostiene al Niño (es una única talla) entre sus brazos. El rostro del santo aparece sereno y frontal. El Niño, por su parte, sentado, sostiene con su mano izquierda el Mundo y con la derecha, bendice. Su rostro, tratado con mucho gusto, refleja aun con candor infantil, la majestad de su Persona.

Tonos verdes en distinta gradación componen el color de sus vestimentas talladas junto al ocre de la capa de San José. Sobre esta escultura no existe ninguna documentación. No figura en el primitivo inventario de 1784 y parece que su introducción fue a comienzos del siglo XIX cuando la capilla fue durante unos años oratorio de una comunidad de carmelitas, aunque su ejecución parece anterior. Consta ya en el inventario de la segunda mitad del XIX. Sus rasgos denotan un gran valor artístico y parece clara su relación con el círculo de Rivas, de finales del XVII o principios del XVIII, aunque tiene muchos repintes. Tuvo también altar propio en el XIX.

Nuestra Señora del Carmen es una imagen de candelero. Sostiene en su brazo izquierdo al Niño y con el derecho ostenta cetro y escapulario. El rostro, frontal, no resulta muy expresivo. El Niño, sentado en el brazo de su Madre, aparece sonriente mientras bendice con la mano diestra, sosteniendo con la otra un Mundo. Hasta hace unos años ocupó su retablo propio. En la actualidad, muy deteriorada, está en un taller de escultura en espera de su restauración. Ha aparecido, tras la concepción exterior astorgeña (Gabriel), un busto con pechos (siglo XVI) y siete testigos de policromía, denotando que el rostro ha sido transformado en diversas ocasiones, lo que indica actividad cultual importante.

La Inmaculada Concepción es otra imagen de candelero, de rostro frontal y poco expresivo. Se halla muy repintada y ha sufrido diversas restauraciones. Tampoco es posible documentarla. Figura ya en el inventario del siglo XIX y contaba con retablo propio que fue suprimido en 1969.

El Crucificado de la sacristía es una talla de menor tamaño que el Cristo de la Paz (52 cms). Sostenido a la cruz por tres clavos, es una talla del siglo XIX imitando el manierismo del XVI, un tanto desproporcionada. En el año 2000, fué restaurada de una manera desinteresada esta pequeña talla por los talleres SERBAL, quitándole repintes y afianzando la imagen a la cruz y calvario.

El Niño Jesús aparece claramente descrito en el inventario de 1924. Tenía como atributos potencias de plata y mundo y corona de espinas de plata en la mano y cruz de acero bruñido. Es de talla y sobrevestido. Mide 60 cms. Parece obra del círculo de Rivas, de principios del XVIII, aunque muy restaurado, por ejemplo para colocarle ojos de cristal. La imagen es de tamaño menor que el natural.

Nuestra Señora de Villaviciosa es una dolorosa de candelero de pequeño tamaño. Se venera en un fanal. Aparece por vez primera en la Relación de 1913.

Nuestra Señora del Rosario se venera en la hornacina de la fachada de la capilla. Es de terracota y de tamaño menor que el natural.

Su iconografía es muy similar a la de la Titular de la capilla, a la que idealiza en el rostro. Debió realizarse en época coetánea a la construcción del templo, aunque no está documentada. Cabe referirse también a las tallas policromadas y estofadas de dos ángeles lampararios en ambos muros a la altura del presbiterio.

Igualmente existe un pequeño Crucificado de talla polícroma de 23 cm. en la sacristía y que formaba parte del púlpito, que desapareció durante las obras de los años 70. Es una obra antigua, que puede remontarse incluso al siglo XVI.

CAPILLA DE SAN GREGORIO MAGNO

 

Se encuentra situada en la calle Alfonso XII. Fundada por los jesuitas en el siglo XVI, en un principio esta iglesia perteneció a un antiguo convento de la Compañía de Jesús, y su construcción se llevó a cabo para alojar en él a los religiosos de nacionalidad inglesa, por lo que fue conocido popularmente como el «Colegio de los Ingleses».

Así, el Seminario inglés de Sevilla, fundado en 1592, estuvo a cargo de la Compañía de Jesús, estuvo asentado en un primer momento en la collación de San Lorenzo, y pasó posteriormente a la antigua "calle de Armas".

En 1767 el rey Carlos III llevó a cabo la expulsión de los jesuitas, por lo que todas sus posesiones pasaron a manos del Estado. Años más tarde, en 1771, se estableció en el antiguo Colegio de los Ingleses la Real Sociedad Médica de Sevilla, entidad fundada en el año 1697. Para entonces el edificio contaba con una iglesia pública. En 1940 se realizarían reformas en la capilla.

La iglesia pública de 1771 era de tamaño mediano y contaba con tres naves separadas por arcos  apoyados sobre columnas de mármol blanco, con un altar principal formado por lienzos, representando el central al papa San Gregorio Magno, titular del templo.

Actualmente ese altar principal está presidido por una imagen del Cristo Yacente, titular de la Hermandad del Santo Entierro que tiene aquí su sede, ocupando el centro de un sobrio retablo de estilo neoclásico cuya policromía imita mármoles de color rojo. La citada imagen aparece en el interior de una urna colocada en el año 1867, año en el que la Hermandad se trasladó a esta iglesia, y procede de un anterior paso de Semana Santa, también de estilo neoclásico, donde el Cristo procesionó entre los años 1830 y 1877.

Entre los otros altares repartidos por la iglesia destacan el de la Virgen de la Merced, patrona de la Orden Mercedaria, y el de la Virgen de Villaviciosa.

Exteriormente la iglesia presenta una imagen muy sobria, cuyo elemento más relevante es un sencillo y amplio hueco de acceso, adaptado para las salidas procesionales.

CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

 

Está situada en las calles Dos de Mayo y Temprado del barrio del Arenal. Originariamente en este lugar había una Cruz Humilladero donde acudían los devotos a rezar el Rosario. En el siglo XVII se fundó la Hermandad de la Santa Cruz y de Nª  Sra. del Rosario, construyéndose la primitiva capilla en el siglo XVIII. Durante el siglo XIX fue varias veces cerrada. Durante el siglo XX  seria reformada en 1936 y 1940. Con motivo de la construcción del Teatro de la Maestranza, entre 1989 y 1992, la capilla fue totalmente remodelada.

Las primitivas son la Santa Cruz, con cultos en septiembre y la Virgen del Rosario de gloria con salida procesional en octubre.

A los titulares de la Hermandad de penitencia, Cristo de las Aguas,  Crucificado de cuya herida del costado sale agua que recoge el Ángel en un cáliz como Fuente de la Vida, en alusión a la Eucaristía.
Los cultos son en cuaresma al Cristo; a las Virgen del Mayor Dolor, en septiembre; y a la de Guadalupe, con triduo y besamanos  en diciembre, procesionando  el Lunes Santo. Está agregada a la Hermandad de la Virgen de Guadalupe de Méjico.

Tras atravesar una cancela llegamos una plaza circular donde destaca la Portada, sobre la que vemos una sencilla espadaña con dos campanas y rematada con una Cruz de forja en recuerdo del origen de la capilla. A cada lado de la puerta, los azulejos de los titulares de la Hermandad de Penitencia, azulejos del Cristo de las Aguas y la Virgen del Mayor Dolor.

Junto a la puerta una Torre cuadrada y almenada en cuya base podemos ver los azulejos de la Virgen del Rosario, lado de la plaza; y de la Virgen de Guadalupe, en el lado de la calle Dos de Mayo.

Solo una nave de Cruz latina cubierto el presbiterio con una cúpula de media naranja decorada con las pinturas de los Evangelistas.

Retablo mayor, dedicado al crucificado Cristo de las Aguas, imagen de Antonio Illanes de 1941.

La Virgen del Mayor Dolor obra de José Romero Antonio Eslava, y San Juan Evangelista, de Luis Álvarez Duarte, imágenes del siglo XX, que procesionan en el paso de Misterio.

En los muros laterales del presbiterio  dos retablos barrocos.

En el lado del Evangelio la Virgen de Guadalupe Dolorosa, una imagen que la representa muy joven, obra juvenil de Álvarez Duarte, siglo XX, procesiona bajo palio. Bajo el retablo está enterrado su autor Luis Álvarez Duarte.

En el lado de la Epístola, la Virgen del Rosario, imagen de gloria,  autor anónimo del siglo XVIII. En los pies de la nave, altares hornacinas de María Magdalena, de Álvarez Duarte  del Ángel con el Cáliz, obra de Juan Abascal, este último procesiona en el paso de misterio.

Se complementa la capilla y varios cuadros, la mayoría copias de Murillo, destacando la Virgen de Guadalupe de México.

CAPILLA DE LA EXPIRACIÓN


Se sitúa junto al Museo de Bellas Artes.  Pertenecía al convento Casa grande de la Merced, siendo cedida a la hermandad del Cristo de la Expiración, del gremio de plateros, en el siglo XVI. Tras la desamortización del convento en el siglo XIX, se mantuvo la capilla con culto a  los titulares de dicha Hermandad.

La Capilla es del finales del siglo XVII. La portada es sencilla, a cada lado sendas ventanas. En el muro exterior hay un retablo de azulejos, de 1964, con  los titulares de la Hermandad, seguida de una pequeña puerta de acceso a la Sacristía.

El interior está bien conservado y con obras de arte de calidad, de una sola nave de  planta rectangular, zócalos de azulejos y cubierta de bóveda de casetones de artesonado. El Retablo Mayor, barroco del siglo  XVII,  lo preside  la imagen del Cristo de la Expiración obra manierista de Marcos Cabrera, siglo XVI y a sus pies la Virgen de las Aguas, atribuida a Cristóbal Ramos.siglo XVIII.

En los laterales destacan los Evangelistas, obras de Francisco Antonio Ruiz Gijón, (izquierda derecha), San Juan,  con el águila; San Lucas y el Toro; San Marcos, con el león; y San Mateo y el Ángel.

En el lado del evangelio, retablo de Santa Ana y la Virgen Niña,talla anónima del siglo XVIII

Retablo de la Virgen Comendadora de la Merced, a  los pies de la nave, la magnífica imagen atribuida a Hita del Castillo,  siglo XVIII, procedente del convento mercedario. A los lados de este retablo están los accesos a la Sacristía y casa hermandad.

En el lado de la epístola, retablo de Jesús Atado a la columna, atribuido a Jerónimo Hernández, del siglo XVI. Procedente del convento mercedario.

Retablo de la Virgen del Rosario, atribuida a Jerónimo Hernández. Bajo ella, en una vitrina, un Nazareno, boceto del Cristo de Pasión.
Retablo de San Ramón Nonato, devoción mercedaria, imagen del siglo XVI,  atribuida a Juan de Mesa. Y retablo repisa de Santa Lucía, imagen del siglo XVIII, procedente del convento mercedario.

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