La familia Arcas, muy conocidos en Sevilla por el bar "Las Golondrinas" que tiene dos establecimientos en Triana, ha abierto este nuevo espacio a finales de junio de 2018. Ocupa un espacio histórico, la antigua fábrica de cerámicas Montalbán, de la que han respetado su fachada, decorada con cerámica y han acondicionado su interior habilitando un bar restaurante y un hotel.
El
bar ocupa dos plantas y en él juega un gran papel la cerámica, tanto en la
decoración como en la vajilla que utilizan para servir los platos. En la planta
baja encontramos la zona de barra, con mesas altas y bajas, pensadas para un
tapeo o para compartir platos en grupo, mientras que la primera planta guarda
un aspecto más formal, donde llaman la atención unos biombos hechos con las
plantillas de calco que se usaban para estampar los diseños en los azulejos
mediante la técnica del estarcido. Se come a base de tapas y platos para
compartir con una línea más innovadora que Las Golondrinas.
El establecimiento ha sido ampliado con la incorporación de dos salones más con un aire muy agradable ya que uno de ellos está instalado en un patio interior del hotel. Admiten reservas.
La familia Arcas acaba de abrir un nuevo restaurante en el corazón de Triana, en lo que, en su día, fue el edificio Cerámicas Montalván, Alfarería 21. Cocina tradicional hecha sin prisas y con el sello que le caracteriza
Los Arcas se han ganado a pulso ser una de las familias más conocidas y queridas de Triana, y la razón data del año 1982, cuando Paco Arcas y sus hijos cogen el testigo de Las Golondrinas, uno de los templos del tapeo, que llevaba ya en el barrio veinte años. Por aquel entonces Paco había sido cartero, sindicalista, presidente del Triana Fútbol Club y político, ni más ni menos que alcalde de Triana en la corporación de Manolo del Valle. En 2007, ya con sus hijos en el negocio, abre la sucursal de Las Golondrinas en Pagés del Corro, conservando la esencia, el encanto y, por supuesto, la carta de la casa matriz.
Pero Pepe, Paco y Carlos, los herederos, querían dar un paso más. Querían hacer algo grande, ambicioso, algo que de alguna forma mantuviera el sello de Las Golondrinas, pero que volara por separado. Así, en 2016, se hacen con histórico edificio de Cerámicas Montalván, que había cesado su actividad cuatro años antes, y comienzan una faraónica obra que ya tiene lista la primera parte: el restaurante Alfarería 21, que abrió sus puertas el pasado 26 de junio. La segunda parte, un complejo hotelero con suites de lujo, está en proceso.
Lo primero que llama la atención al entrar es, cómo no, la cerámica. Con cuidado y mucho esmero, la familia Arcas ha conservado paredes, techos, algunos suelos y otros muchos rincones originales que, mezclados con la decoración actual, dan al local un aspecto realmente atractivo. En la planta baja encontramos la zona de barra, con mesas altas y bajas, pensadas para un tapeo o para compartir platos en grupo, mientras que la primera planta guarda un aspecto más formal.
Al frente de los
fogones encontramos a Pablo Montero, el jefe de cocina, formado en la Escuela
Superior de Hostelería de Sevilla y que ha pasado por Berasategui, Abades
Triana y por la cadena Vincci, y que tiene como escudera a Elisabeth Méndez.
Imprescindible hablar de sus croquetas, hechas con pollo de corral y
presentadas en auténtica cerámica de Montalván, de esas que tienen
relleno, no solo bechamel; de su salmorejo con esferas de caviaroli -perlas de
aceite de oliva- y taquitos de jamón; o de la ensaladilla
rusa, que preparan con ventresca de atún, almendras y virutas de mojama de
Barbate de Herpac. Arte por dentro y arte por fuera.
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