lunes, 29 de enero de 2024

MONUMENTOS: TORRE DE LOS PERDIGONES



Es una torre que formaba parte de la antigua fábrica de "San Francisco de Paula", conocida popularmente como "Fábrica de Perdigones", ubicada en la calle Resolana en el barrio de San Gil junto al Puente de la Barqueta, principal acceso a la Expo´92 

Como bien indica su nombre, la fábrica era una fundición más de las muchas que existían en la ciudad y estaba dedicada de pleno a la fabricación de perdigones (tarea que se ejercía en la torre), balas y zinc en plancha, de donde posteriormente salían las bañeras de zinc (famosas en su época), era propiedad de Manuel de Mata y Muñoz​ y fue creada allá por el año 1885.

La fabricación de perdigones se ejecutaba de la siguiente manera: una vez subido el principal material, el plomo, se fundía en un horno, con unos grandes cucharones se echaba en cribas de distintos calibres (de perdigones), las ventanas dejaban entrar el aire cuya corriente hacía el resto, por efecto de la gravedad los perdigones caían como lluvia.

En fechas cercanas a la Expo'92 se restauró gracias a unos famosos almacenes que subvencionaron la obra y en agosto de 2005 fue nuevamente restaurada gracias al Ayuntamiento.

Los alrededores de la torre, durante bastante tiempo anteriores a la Expo'92, ejercieron de asentamiento chabolista llegando a existir hasta el año 2001, después de la restauración fueron reconvertidos en espacios ajardinados con una gran fuente y lo acondicionaron para ubicar edificios de oficinas, viviendas y enseñanza, como la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla. 

Fue inaugurada como "Cámara oculta" el 28 de marzo de 2007, siendo un nuevo atractivo turístico permitiendo ver la ciudad desde una altura de 45 metros, casi la mitad de la Giralda, ésta es la principal atracción de esta torre. Proyecta una imagen viva y en movimiento de lo que está ocurriendo en ese mismo instante en el exterior. En ella se podrán contemplar monumentos, iglesias, el río Guadalquivir e incluso el aeropuerto.

La cámara oscura es un instrumento óptico capaz de obtener la proyección plana de una imagen. Consta de una pantalla blanca, un espejo y unas lentes de aumento. El espejo y las lentes están al final de un tubo situado encima de la pantalla a modo de periscopio. La luz entra a través de una ventana, incide sobre el espejo, y pasa por las lentes haciendo que la imagen se refleje en la pantalla. El resultado es como ver una fotografía en movimiento.

Horario: Lunes y Martes cerrado; De miércoles a domingo, de 10.00 a 14.00. Precio: 5 euros.

domingo, 28 de enero de 2024

MONUMENTOS: TORRE SEVILLA






Es el primer rascacielos de Sevilla. Cuenta con un centro comercial con dos edificios y una vía central. Junto a la torre está situado el Caixa-Forum.

El proyecto fue promovido por las cajas de ahorros El Monte y Caja San Fernando, que acordaron su fusión en diciembre de 2006 para formar la caja de ahorros Cajasol, que estaría operativa en 2007. La caja se integró en marzo de 2012 en el banco Caixabank,​ actual propietario de la torre.

El rascacielos es el primero realizado en la ciudad y el edificio más alto de Andalucía, así como el séptimo rascacielos más alto de España, solo tras los rascacielos de Madrid y Barcelona. Su construcción contó con una fuerte oposición ciudadana, lo que ocasionó un debate político con posturas encontradas y la amenaza de la Unesco de incluir el patrimonio histórico local en la lista de patrimonio en peligro por su impacto visual, aunque finalmente decidió no hacerlo.​

Se ubica en el sector sur de la isla de la Cartuja junto a las avenidas del Patrocinio e Inca Garcilaso, en una parcela con una superficie de 59.000 m². El día 17 de julio de 2007 se colocó la primera piedra.​ Cuenta con una altura total de 180,5 metros, distribuidos en 37 pisos sobre rasante con 3 subterráneos​ y tiene planta elíptica.​ La fachada es de vidrio y acero y se estudió su protección contra el sol con lamas de cerámica, aunque posteriormente se modificó para que fueran de aluminio con color terracota.​

En 2010 las obras fueron adjudicadas a una Unión Temporal de Empresas de la constructora FCC (80%) y de Inabensa (20%), filial de Abengoa.​ El mismo año se adjudicó la construcción de los dos edificios podio a la empresa Isolux Corsan.​ En 2013 CaixaBank adjudicó las obras de finalización a la empresa Dragados.​ La fachada ha sido instalada por la empresa Inasus.​

La torre comenzó a albergar oficinas en 2015,​ su centro comercial anejo abrió en septiembre de 2018​ y el hotel situado en las últimas plantas de la torre fue inaugurado en octubre de 2018.​ El Caixafórum abrió en 2017.

El germen del proyecto data de los años 90, con la alcaldía de Soledad Becerril. En mayo de 1999 el Ayuntamiento de Sevilla aprobó el convenio entre el Ayuntamiento, la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Andalucía, la Sociedad Puerto Triana y Agesa (Sociedad Estatal de Gestión de Activos, encargada de la gestión de los activos de la Exposición Universal de 1992), para desarrollar un proyecto urbanístico en la zona sur de la isla de la Cartuja. Se propuso construir un centro comercial de casi 73.000 metros cuadrados, 15.000 metros cuadrados de oficinas y hotel, y otros 25.000 para equipamientos públicos, amén del acondicionamientos de 181.579 metros cuadrados de espacios públicos. La empresa canadiense TrizecHahn se interesó para realizar el proyecto, e iba a aportar 16.000 millones de pesetas.​ Los inversores contrataron para el proyecto al arquitecto catalán Ricardo Bofill Leví, que planteó, en el proyecto, una torre acristalada.

En la parcela se encontraba el pabellón de los Descubrimientos, que había sido arrasado por un incendio en febrero de 1992.​ Cuando Agesa acordó demoler el pabellón el artista Eduardo Arroyo protestó.​ En julio de 1999, Becerril perdió las elecciones municipales y entró como alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín. El proyecto quedó en el aire y en el 2000 la empresa TrizecHahn abandonó el proyecto.​

En 2001 las cajas de ahorro de Sevilla decidieron que Puerto Triana sería una buena ubicación para la de la futura Caja Única que pretendían crear. Sin embargo, los vínculos políticos de las cajas de ahorros, unidos a que la Alcaldía y Urbanismo pertenecían a partidos diferentes y a tiranteces con la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía rompieron el consenso sobre el proyecto. El proyecto volvió a intentarse, esta vez con la multinacional holandesa Rodamco dirigiendo la sociedad Puerto Triana y con la mediación del presidente de la Junta, Rodríguez de la Borbolla. Sin embargo, la sociedad rebajó la edificabilidad del proyecto de 73.000 a 48.000 metros y Rodamco abandonó en 2003 Puerto Triana​ para realizar una inversión en Valencia.

En 2005, se acordó la demolición del pabellón de los Descubrimientos. Con un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), aprobado el 19 de julio de 2006,​ la ciudad se enfrentó a grandes cambios arquitectónicos. En Puerto Triana se quiso dejar constancia de este hecho invitando a cinco grandes estudios internacionales para competir en un concurso de ideas. El principal requisito era que el edificio debía ser un nuevo icono para la ciudad y «preferiblemente» debía agrupar la edificabilidad en un solo volumen en altura.​

Los cinco estudios de arquitectura que, en noviembre de 2006, presentaron proyectos fueron:​ Pelli Clarke Pelli, del arquitecto argentino César Pelli, que resultó ganador del concurso con su torre de 180,5 m.; Arquitectónica, del peruano Bernardo Fort-Brescia, que fue finalista con una torre plana de 225 m;; FOA-Zaera, del español Alejandro Zaera, que fue tercero con una torre de cerámica de 187 m y los estudios del japonés Arata Isozaki  y los franceses Valode & Priste, que no pasaron el primer corte con sendas torres de 220 y 120 metros respectivamente. La decisión se tomó en enero de 2007.​

El PGOU no recoge proyectos que planteen edificios más allá de las once o las doce plantas en el suelo urbano consolidado y en el suelo urbano no consolidado la construcción de edificios más altos depende de los planes de desarrollo. En este caso, hay proyectos de otros tres rascacielos en la ciudad: en los terrenos de la antigua fábrica de Cruzcampo, de 16 plantas, en la zona de Hytasal, de 28 plantas, y otro junto al bulevar de Bellavista, de 30 plantas.

El rascacielos fue llamado oficiosamente torre Cajasol primero y, tras la disolución de esa entidad bancaria, Torre Pelli, debido a que tanto la torre como el centro comercial son edificios diseñados por César Pelli. El proyecto de construcción se encuentra actualmente terminado y fue promovido por la sociedad anónima Puerto Triana, actualmente controlada por CaixaBank. La torre cuenta al norte con dos edificios más bajos con una calle central. El nombre del edificio en el estudio de su arquitecto siempre fue torre Sevilla.​ En mayo de 2015 CaixaBank bautizó oficialmente el rascacielos como Torre Sevilla.

La torre está diseñada por el arquitecto argentino César Pelli y se concluyó en 2015. Formando parte del mismo complejo se encuentra un centro comercial y el Caixa-Forum, diseñado por Guillermo Vázquez Consuegra,​ finalizado en 2017.​ Con 43 pisos,​ y de estructura mayoritariamente de hormigón y vidrio. La torre tiene una forma elíptica y cuenta con iluminación nocturna.​

La torre tiene un sistema de domótica gestionado por Siemens.​ El edificio obtuvo también la certificación Leed Gold del Consejo de la Construcción Ecológica de Estados Unidos..​

El complejo se sitúa sobre un área de aparcamientos subterráneos con capacidad para 3.066 coches y 400 motos.​

Las cubiertas de los edificios comerciales están ajardinadas, lo que sirve también como aislante térmico natural.​ La parte superior del edificio cuenta con paneles fotovoltaicos.​

El edificio cuenta con lamas que le sirven de parasol. Originalmente se planteó colocar lamas de cerámica, aunque en 2014 se optó por realizar la cobertura con aluminio color terracota.​ La parte superior cuenta con paneles fotovoltaicos.​

Sevilla, históricamente, y con la excepción de la Giralda, solamente había tenido edificios de escasa altura. El perfil de la ciudad, con edificios bajos y con la Catedral sobresaliendo entre ellos, fue pintado varias veces en el Siglo de Oro.

​Con los años se llegó a hablar de una norma no escrita que decía que ningún edificio de la ciudad podía superar la altura de la Giralda.​ 

En la Exposición Universal de !992 se construyeron edificios más altos que la Giralda, como el. Al conocerse del proyecto de la torre Pelli, se levantó un debate público, porque se podría opinar que tendría un impacto en la imagen del conjunto de la urbe. La plataforma ciudadana ¡Túmbala! encabezó la oposición al proyecto, a la que se sumaron otras instituciones locales.​ Fernando Mendoza, miembro de esta plataforma, afirmó: «Es una torre vulgar y megalómana, que aplasta a toda la ciudad, especialmente a Triana. Y no tiene aceptación popular».​

Estas opiniones se situaron en contra del proyecto porque consideraban que su construcción supondría un «atentado» contra el paisaje histórico de Sevilla, insistiendo en que su finalización podría conllevar la inclusión de los monumentos sevillanos certificados como en la lista de patrimonio en peligro y que a su vez se podría poner en riesgo una eventual catalogación de otros monumentos y sitios de la capital hispalense. Esa supuesta amenaza fue recogida por la Unesco en algunas de sus citas.​ Se publicó en 2011. un estudio en la prensa sobre el impacto visual que tendría el rascacielos desde el Centro y desde el río, notándose que, a pie de calle y desde las calles del centro apenas sobresalía, pero el impacto se hacía mucho mayor en el paisaje urbano desde las terrazas y desde el río.​

En la 33.ª Reunión del Comité del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco se incluyó el asunto de la torre en el orden del día, pero el organismo se limitó a recordar a España que se incumplió parte de la normativa al no haber informado sobre su construcción, a la par que pidió parar las obras.​ El 29 de junio de 2010, un grupo de representantes de Icomos visitó las obras de la torre para comprobar que la construcción no había parado, obviando las recomendaciones de la Unesco, lo cual, se traduciría en que «Un escenario realista es que Sevilla entre, tras la reunión de Brasilia en la lista de ciudades con Patrimonio en peligro. Y podría ocurrir que, en el peor de los casos, expulsaran a Sevilla [...]». Dicha hipótesis finalmente no llegó a ocurrir. En 2012 el alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, viajó a San Petersburgo a la Asamblea del Centro del Patrimonio Mundial, en la que se decidió que los bienes Patrimonio de la Humanidad de la ciudad no serían incluidos en la lista de patrimonio mundial en peligro,​ con la condición de que el Ayuntamiento de Sevilla impidiera la construcción en el futuro de más rascacielos que provoquen impacto visual en el paisaje histórico de la ciudad.​

A favor de la torre se encontró parte de la ciudadanía, así como colectivos de ciudadanos.​ José María Bascarán, presidente de la asociación "Sevilla se mueve, sostuvo: «Cada vez que hay en Sevilla un proyecto novedoso, como la biblioteca del Prado o las Setas de la Encarnación, sale una plataforma para que nada cambie. [...] Nosotros apoyamos el proyecto, que viene a generar actividad a una ciudad que lo necesita».​ Esta posición tuvo defensores también dentro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios. ​ ​

César Pelli nunca temió por la viabilidad del proyecto, alegando que la torre no podía poner en peligro el patrimonio de la ciudad por encontrarse a una distancia muy grande de la Giralda y comparó a Sevilla con París, explicando que no se podía afirmar que la ciudad francesa dejara de ser maravillosa por tener el barrio de rascacielos de La Défense.​ En esa misma línea, el alcalde de la ciudad hasta 2011, Alfredo Sánchez Monteseirín, indicó que «Sevilla no necesita un rascacielos para ser moderna, pero tampoco necesita impedir que se haga un rascacielos para conservar su esencia. Esos elementos no se deben contraponer, pues Sevilla tiene capacidad y ambición suficientes para combinar tradición y modernidad».​

En otro orden de cosas, se generó el debate del tráfico de vehículos que la torre podía generar en esa zona de la ciudad.

MONUMENTOS: TORRE DEL ORO



Es una torre albarrana situada en el margen oriental del río Guadalquivir. Su origen es una construcción almohade de entre 1220 y 1221​, aunque el segundo cuerpo fue construido por Pedro I a mediados del siglo xiv y el tercer cuerpo fue construido en 1760.​ El primer cuerpo mide 15,20 metros de diámetro y el conjunto tiene 36,75 metros de altura.

Fue declarada monumento histórico-artístico  en 1931.​ Fue restaurada por última vez en 2005.​ Desde 1944 alberga el Museo Naval de Sevilla, dependiente de la Armada.​

Se sitúa en el Paseo de Colón en el casco histórico de la ciudad hispalense, en el barrio del Arenal, muy cercana a la plaza de toros de la Maestranza, la Torre de la Plata o las Atarazanas  y en la orilla de enfrente se encuentra el Barrio de Triana.

El libro de comienzos del siglo xiv titulado Rawd al-Oirtas, da como fecha de su construcción el año 617 de la Hégira, que en el calendario gregoriano sería entre el 8 de marzo de 1220 y el 24 de febrero de 1221.​

Según Teodoro Falcón, los almohades  construyeron una coracha que iba desde el ángulo exterior más meridional del Alcázar hasta el río, terminando en la torre. Es mencionada en fuentes musulmanas como Bury al-Dahab,​ que significa Torre del Oro.

Se ha argumentado diversas razones para su nombre. Tras la restauración de 2005 el nombre se ha atribuido a una apariencia dorada dada por una mezcla de mortero de cal y paja prensada que la recubría.​

La cimentación de la torre consiste en una losa de hormigón de cal con un espesor de unos 5 m. (desde la cota +3m. a la cota -2m.). Dicha cimentación se apoya sobre un terreno blando, pues es una zona aluvial muy cercana al propio río por lo que en su cimentación se añadió madera de pino para darle mayor consistencia. Además de estos 5 metros de cimentación iniciales, en 1760 tras las obras de restauración efectuadas por los desperfectos que ocasionó el terremoto de Lisboa, se macizó como cimentación la planta baja de la torre, lo que supone un aumento de 6 metros. Por ello, actualmente la Torre del Oro cuenta con unos 11 metros de cimentación.​

En 1248, para tomar la ciudad, los barcos castellanos debieron romper el puente de barcas que unía la orilla de Sevilla y la de Triana.

La flota castellana mandada por el almirante Ramón de Bonifaz, que en dos ocasiones, los documentos de la época lo definen como un "ome de Burgos" y "un burgalés de Burgos", rompió el puente en 1248 remontando el río,​ mientras las tropas de Fernando III de Castilla sitiaban la ciudad. Este pasaje histórico protagonizado por marinos asturianos y cántabros al servicio de la marina castellana quedó inmortalizado en los escudos de Avilés, Santander, Laredo, Santoña, Comillas y fue posteriormente incorporado al escudo de Cantabria. En ellos se representa la Torre del Oro y un barco junto a las cadenas rotas. Los estudios arqueológicos e históricos actuales han demostrado que jamás existió una cadena que la uniera a una segunda torre al otro lado de la orilla del rio; de hecho la actual calle Fortaleza, en Triana, recibe ese nombre a partir del siglo xix, anteriormente conocida como Limones, lo que deja claro que es una leyenda sin fundamento. Las cadenas eran las que mantenía unidas las naves que formaban el puente de barcas, que unía la ciudad con la orilla de Triana.

En «Primera Crónica General. Estoria de España que mandó componer Alfonso el Sabio» se menciona la Torre del Oro por este nombre en dos ocasiones: en un amplio elogio a la ciudad y cuando se habla de la toma de Sevilla de 1248.​ En un diploma original del 29 de diciembre de 1253 Alfonso X otorgó a Nicolás "de la Torre del Oro" un horno en la calle de Francos, por lo que es posible que a esa persona se le hubiese encargado custodiar la torre. También hay constancia, por una carta de Alfonso X al clero parroquial del 5 de noviembre de 1271, de que en la torre había una capilla en la que se celebraba todos los años la festividad de San Ildefonso, patrón del rey.

La primera representación de la torre está en un sello del Cabildo de Sevilla de entre el siglo xiii y xiv. El original se encuentra en el Instituto Valencia de Don Juan de Madrid. Como el sello está incompleto, no puede verse el segundo cuerpo de la torre.​

El profesor de arqueología Fernando Amores Carredano ha considerado los merlones de la terraza del primer cuerpo y todo el segundo cuerpo como construcciones del periodo de Pedro I, en la segunda mitad del siglo xiv. El segundo cuerpo sería, según este académico, una construcción de estilo mudéjar.

El historiador medieval Pedro López de Ayala escribió que, en esta torre, el rey Pedro I de Castilla  guardaba tesoros en monedas de oro y plata.​

Dada la proximidad de la torre al muelle de la Aduana se ha dicho que se llamaba así porque en ella se almacenaba el oro que venía de América,​ pero es falso ya que el oro se guardaba en una estancia de la Casa de la Contratación (Sala del Tesoro)​ y era procesado en la Casa de la Moneda.​

A principios del siglo xv sirvió de prisión para personajes de la nobleza.

La Torre del Oro quedó afectada por e terremoto de Carmona del 5 de abril de 1504. El 17 de octubre de 1504 Fernando el Católico escribió desde Medina del Campo al Concejo de Sevilla solicitando que se reparasen los daños. El 12 de julio de 1505 la reina Juana escribió desde Segovia a Juan de Silva diciéndole que la Torre del Oro de Sevilla estaba mal reparada y a punto de derrumbarse. Hubo nuevos terremotos en 1522 y 1531. Hacia 1535 Peraza informa que la torre estaba rodeada por un grueso cinturón de hierro para que no se terminase de abrir. Este cinturón de hierro debió ser colocado en 1504, pero tuvo que ser sustituido porque consta que en octubre de 1538 se pagó al herrero francés Juan Abel por otro.

En 1597 la Real Audiencia hizo prisioneros al alcalde de justicia, Sebastián de Carvajal, y a los 24 jurados del cabildo en la Torre del Oro y en la Puerta de Triana por haber sacado de la cárcel a una presa para azotarla. Finalmente, se les puso en libertad con una multa.​

Fue dañada por un fuerte temporal de viento el 28 de abril de 1680, siendo reparada con un coste de más de 1.000 reales por el maestro mayor de la ciudad, Acisclo Burgueño.​

El 9 de octubre de 1680 un terremoto que dañó la torre y se colocó en el segundo cuerpo una abrazadera de hierro.

El terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755 agravó el estado de deterioro de la torre, cuya cimentación había sido dañada además por riadas previas. Gracias al conde de Mejorada, caballero veinticuatro y procurador mayor, reconocieron la torre las siguientes personas: Pedro de San Martín, maestro mayor de obras de la ciudad; Ignacio Moreno, maestro mayor del Real Alcázar; y Francisco Sánchez de Aragón, maestro mayor de la Real Audiencia. El presupuesto de la restauración fue presentado el 8 de marzo de 1756 por Ignacio Moreno y Francisco Sánchez de Aragón y era de más de 55.000 reales de vellón. Sánchez de Aragón, por su parte, presentó el 14 de septiembre de 1757 dos alternativas: derribar la torre por completo o dejar solo el primer cuerpo.

En 1758 el rey encargó que supervisase la torre también Sebastián Van de Borcht, que acababa de terminar la construcción de la Real Fábrica de Tabacos.​

Finalmente, las obras de restauración de la torre empezaron el 17 de marzo de 1760. Se rellenó la planta baja. Como se cegaron las ventanas del segundo cuerpo, hubo que construir la linterna arquitectónica con ventanas de ojos de buey. Esta tenía una cúpula de azulejos dorados. La linterna y su cúpula fueron construidas entre el 14 de junio y el 27 de julio de ese año. En agosto se abrieron seis grandes vanos en la torre y se les colocaron balcones de hierro.​

En el siglo xix también se sucedieron las inundaciones. En la fachada oeste de la torre se conservan tres azulejos que recuerdan hasta donde llegó el agua en tres de esas riadas: del 21 de enero de 1856, del 8 de diciembre de 1876 y del 10 de marzo de 1892​

En 1809 la torre fue restaurada con fondos de la Caja del Real Alcázar.​ En 1815 la torre pasó a ser usada por la Compañía de Navegación del Guadalquivir.​ En 1821, siendo alcalde de la ciudad el conde de Montelirios, el Ayuntamiento alquiló la torre a la Corona por 150 duros anuales.​

Se llevaron a cabo otras reparaciones de menor importancia entre 1822 y 1827 dirigidas por Tomás Escacena.​ En 1822 se establecieron en este lugar las oficinas de la capitanía del puerto y el fielato del muelle.​

Manuel María Morales abrió, el 3 de marzo de 1825, unos arcos en la muralla que se levantaba desde el Alcázar a la Torre del Oro para mejorar el tránsito. Amador de los Ríos indica que el derribo de la muralla a la que estaba unida la torre tuvo lugar en 1821, pero lo cierto es que tuvo lugar en 1830 siendo alcalde José Manuel Arjona.​ En la década de 1850 se iniciaron reparaciones menores en la torre, supervisadas por Juan Manuel Caballero, que terminaron el 14 de mayo de 1860.​

La Real Casa y Patrimonio encargó el 9 de marzo de 1866 al teniente alcaide del Alcázar que vendiese la torre. Sin embargo, el 17 de marzo del mismo año una orden de Isabel II suspendió la venta.​ El 7 de enero de 1870 la Marina se hizo con el usufructo de la torre, para dedicarla a comandancia y capitanía del puerto.​

En 1871 se pensó en derribar la torre. Demetrio de los Ríos, miembro de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos, se opuso.​ La Real Academia de Bellas Artes San Fernando de Madrid dirigió un documento al ministro de Hacienda el 17 de mayo de 1871 para que no se vendiese ni derribase la torre, que finalmente se preservó. La Academia de San Fernando dirigió otro documento al ministro de Fomento el 27 de junio de 1871 para que se declarase la torre monumento nacional, lo que no tuvo lugar hasta el 5 de junio de 1931.​ Entre 1887 y 1888 se instaló un pararrayos.​

En 1891 la Comandancia de Marina quiso restaurar la torre y consultó a la Comisión de Monumentos de Sevilla y a la Academia de San Fernando al respecto.​ Las obras de restauración comenzaron el 20 de septiembre de 1899 y terminaron el 20 de marzo de 1900. Fueron supervisadas por el ingeniero naval Carlos Halcón y Gutiérrez de Acuña.​ El miembro de la Comisión de Monumentos José Gestoso tuvo que asesorar a Halcón, que ignoraba algunas de sus recomendaciones y con el que discrepaba con frecuencia. José Gestoso llegó a presentar su dimisión a la Comisión pero sus compañeros de esta le disuadieron de marcharse.​ Gestoso logró rescatar de los escombros de esta restauración un capitel original que se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla, ​

En 1899 consta que en una de las plantas estaba la Junta de Obras del Puerto y que en otra estaba la capitanía del puerto.​ En 1935 el coronel de ingenieros de la Armada José Emilio Díez Hidalgo realizó un proyecto de rehabilitación del edificio.​

El 5 de junio de 1936 la Gaceta de Marina publicó la disposición para instalar en la torre de un Museo Marítimo. Esto no pudo ser acometido entonces a causa de la Guerra Civil. Entre 1942 y 1944 se llevó a cabo la rehabilitación de la torre. El museo abrió sus puertas el 24 de junio de 1944. Su primer director fue el capitán de corbeta Julio Guillén Tato. En el inventario de 1947 figura que en el museo se exponían 143 objetos, en 1982 eran 418 y en 1992 eran 425.​

En 1992 se llevaron a cabo obras de restauración en la torre, que consistieron sobre todo en la reposición de merlones y en la impermeabilización de las terrazas.​

El 13 de agosto de 1992, en el contexto de la Exposición Universal de Sevilla, se hermanó la Torre del Oro con la Torre de Belem de Lisboa..​En 2005 fue nuevamente restaurada.​

En 2021 la empresa pública española Correos emitió un sello donde se conmemoraban los 800 años de la Torre del Oro. El sello muestra la torre engalanada con banderas el 10 de agosto de 2019 con motivo de la conmemoración del quinto centenario de la partida de Sevilla de la expedición de Magallanes-Elcano, que dio la primera vuelta al mundo.​

Diversos autores mencionan, en sus obras, a la Torre del Oro: Juan de la Cueva, Cervantes, Lope de Vega, Luis Vélez de Guevara, Salvador Rueda, Duque de Rivas, Gerardo Diego, et... En pinturas de Juan de Espinal, Pacheco, .., grabados, xilografías, maquetas, portadas de libros, etc...




MONUMENTOS: IGLESIA SAN LUIS DE LOS FRANCESES
















Constituye un destacado ejemplo de arquitectura barroca del siglo xviii. Fue diseñada por el arquitecto Leonardo de Figueroa y construida entre 1699 y 1730 por encargo de la Compañía de Jesús. Tras la expulsión de los jesuitas de España en 1835 tuvo diferentes usos, siendo finalmente desacralizada. En la actualidad pertenece a la Diputación de SevillaLa Compañía de Jesús llegó a Sevilla en 1554 y construyó una iglesia, una casa profesa y un noviciado. De todas estas edificaciones únicamente se conserva la iglesia de la Anunciación.

A principios del siglo xvii, Luisa de Medina les donó unos terrenos para un nuevo edificio más grande y una nueva iglesia con la condición de que ella fuera enterrada en la Capilla Mayor y que la iglesia fuese dedicada a su santo patronímico, San Luis (Luis IX, rey de la Francia medieval, primo hermano del rey Fernando III de Castilla y de León que reconquistó Sevilla).

Otro factor que influyó en la dedicación a San Luis es que los jesuitas quisieron tender puentes con la monarquía española y concretamente con la nueva dinastía francesa iniciada con Felipe V de Borbón, para evitar ser expulsados. El hecho es que la presencia en la iglesia de la corona, atributo de los reyes, y la flor de lis  (símbolo de los Borbones presente también en el escudo de España) subraya la vinculación entre los monarcas y la religión católica.

En 1609 ya se había trasladado el noviciado. En 1699 se inició la construcción de la iglesia que se terminó en 1730 y fue inaugurada en 1731 por el arzobispo Luis de Salcedo y Azcona con el nombre de Iglesia de San Luis de los Franceses.

En 1767 una Real Orden de Carlos III expulsó de España a los jesuitas que debieron abandonar el edificio. Volvieron en 1817, hasta que la nueva expulsión de 1835 les obligó a abandonar definitivamente el conjunto.

Desde entonces el antiguo noviciado ha tenido diversos usos: seminario, convento franciscano, hospital de venerables sacerdotes, fábrica en el siglo xix y hospicio hasta los años sesenta del siglo xx. La iglesia permaneció cerrada y sin culto muchos años.

Actualmente la iglesia pertenece a la Diputación Provincial de Sevilla. Esta institución ha venido destinando desde el año 1984 importantes partidas económicas para la recuperación integral de este monumento. Después de una restauración, el 6 de septiembre de 2016 se inauguraron tanto las obras de rehabilitación como la nueva iluminación dando así de nuevo la posibilidad de ser visitada por el público en general.

La iglesia se encuentra orientada según el recorrido del sol o analema, de tal manera que el altar mayor hacia el oeste recibe abundante luz, sobre todo en primavera. La puerta principal da hacia el este, donde nace el sol. El altar de San Estanislao, al norte y el altar de San Francisco de Borja, al sur, reciben luz el día de la onomástica de cada santo.

La fachada es de dos cuerpos y está profusamente decorada como fachada retablo; en ella se alterna la piedra y el ladrillo como materiales de construcción. Está flanqueada por dos torres octogonales. El segundo cuerpo consta de cinco ventanas, la central enmarcada por columnas salomónicas. Más arriba está el escudo de España coronado por los tres arcángeles. La fachada no manifiesta la forma ni la escala de la iglesia. Los jesuitas habían proyectado construir una plaza delante para que se pudiese ver la cúpula y la fachada, sin embargo nunca llegaron a realizarla.

La planta tiene forma de cruz griega. Sobre ella se ubica una cúpula, 16 columnas salomónicas (8 columnas exentas y 8 medias columnas) que aparentan soportar el peso de la cúpula, la cual en realidad se sustenta en cuatro pilares que están ahuecados para albergar capillas en su interior. Los cuatro pilares quedan ocultos por los cuatro retablos menores, luego tapados también por cuatro balcones y cuatro celosías. Solamente las dos medias columnas salomónicas del altar mayor son originales, el resto pertenecen a la última restauración. Las columnas de piedra tienen un estuco para poder pintarlas aunque nunca llegaron a hacerlo.

Más arriba, en el segundo cuerpo, existe una tribuna con ocho arcos de medio punto  y un conjunto de balcones cerrados con celosías sobre los pilares que soportan la cúpula.​

En la parte que queda por debajo del coro, las pinturas dispuestas sobre la puerta principal de la iglesia están dedicadas a San Ignacio de Loyola y fueron realizadas por Domingo Martínez  en torno a 1743. En la escena aparece San Ignacio sobre el templo de la sabiduría divina, como arco del triunfo que acoge en su interior el libro de los Ejercicios Espirituales. A los lados del hastial de la entrada se han representado dos murales alegóricos que constituyen una defensa de la compañía de Jesús frente a sus detractores. Para ello emplean como referencia dos bulas papales (Pablo III y Alejandro VII) que autorizan y validan a la compañía de Jesús y a los Ejercicios espirituales. En la pintura de la derecha se puede ver un tema mitológico. "Las figuras de las tres gracias se hallan vestidas, portan cuernos de la abundancia y están identificadas con sus nombres: Aglaya   (alegría), Talia  (la obediencia y la comedia), y Eufrosine (el deleite). En un contexto cristiano las Gracias conservan la interpretación que les otorgaba Séneca, como triple imagen de la liberalidad: dar, aceptar y devolver beneficios o dones." ​

San Luis es un noviciado, un lugar que sirve para educar por lo tanto está repleto de signos con múltiples significados. En la puerta se puede leer "Esta es la puerta de Dios, los justos entrarán por ella". Se trata de una casa de "probación", donde los invitados o huéspedes viven encerrados sin comunicarse con el mundo exterior.

Los retablos están llenos de espejos convexos. Se trata de espejos venecianos fabricados de estaño y mercurio. Los espejos sirven para reflejar la luz y enviarla a otros puntos de forma que se multiplica su efecto y también deforman la realidad y la amplían. Por otra parte el espejo remite al lema "Speculum sine macula" atribuido a la Virgen María.

La cúpula se levanta sobre un tambor circular y cuenta con amplias ventanas que le dan gran luminosidad. Si se unen mediante líneas los diferentes puntos de la cúpula surge un octógono o una estrella de ocho puntas o estrella de Salomón presente en multitud de lugares en el templo. En la parte inferior de la cúpula podemos ver una representación de la religión que tiene la palabra Religio (de latín religare, religar, unir o volver a unir) esta figura, aparentemente femenina, sostiene con su mano derecha la Cruz, símbolo de Cristo  y símbolo también de su muerte, viene a reivindicar a Cristo como Mártir y con la izquierda sostiene una palma en alusión a la resurrección (Palma del martirio). Detrás de esta figura se encuentra representada el arca de la alianza.



Inmediatamente debajo de esta figura y a sus lados, se lee CHARITAS DEI (amor a Dios) y CHARITAS PROXIMI (amor al prójimo). Esto se puede ver desde la puerta de entrada principal a la iglesia, ya que son los pilares-virtudes de la religión.

Frente a la figura de la Religión ya descrita, se encuentran las pinturas al fresco realizadas por Lucas Valdés  que representan la eucaristía.

El propósito de la decoración es enlazar los dos libros que componen la Biblia: el antiguo testamento y el nuevo testamento.

Pueden observarse diferentes elementos relacionados con el templo de Salomón, como el candelabro de los siete brazos, el altar de los perfumes y el arca de la alianza. En la porción interior del tambor se distinguen diferentes esculturas que representan a San Agustín, Santo Domingo de Guzmán, el profeta Elías, San Pedro Nolasco, San Benito, San Francisco de Asís, San Juan de Mata y San Francisco de Paula. En el siguiente cuerpo se distinguen las figuras alegóricas de las virtudes cristianas que deben poseer el buen sacerdote: mortificación, obediencia, pobreza, amor a Dios, religión, amor al prójimo, castidad, oración y humildad. Cada una de las figuras se sitúa sobre una columna y se relaciona con una bienaventuranza, según el siguiente esquema:

-Mortificación - Dichosos los que lloran. MORTIFICATIO - BEATI QUI LUGENT.

-Obediencia - Dichosos los mansos. OBEDIENTIA - BEATI MITES.

-Pobreza - Dichosos los pobres de espíritu. PAUPERTAS - BEATI PAUPERES SPIRITU.

-Amor a Dios - dichosos los pacíficos. CHARITAS DEI - BEATI PACIFICI.

-Religión - si alguno es niño que venga a mí. RELIGIO - SI QUIS EST PARVULUS VENIAT AD ME.

-Amor al prójimo - dichosos los misericordiosos. CHARITAS PROXIMI - BEATI MISERICORDES.

-Castidad - dichosos los limpios de corazón. CASTITAS - BEATI MUMDO CORDE.

-Oración -dichosos los que tienen hambre y sed de justicia. ORATIO - B.Q. ESURIUNT ET SITIUNT IUSTITIAM.

-Humildad - Dichosos los que sufren persecución. HUMILITAS - BEATI QUI PERSEC./ UTIONEM/ PATIUNT./ UR


Los retablos que son, en su mayor parte, tanto en el aspecto escultórico como arquitectónico, obra de Duque Cornejo, mientras que la mayoría de las pinturas que se integran en ellos son de Domingo Martínez  quien las realizó entre 1743 y 1750.

El retablo mayor está presidido por un lienzo de san Luis (rey Luis IX de Francia) y los seis laterales están dedicados a diferentes santos jesuitas.​

-Retablo mayor. Está presidido en su calle central por un lienzo de San Luis de la escuela de Zurbarán, una Inmaculada de Duque Cornejo y un cuadro de la Virgen con el Niño de estilo manierista  y autor anónimo, que debió de realizarse a finales del siglo xvi.

-Retablo dedicado a san Francisco de Borja. El santo se representa portando un cráneo con corona en la mano izquierda para simbolizar el desengaño que sufrió cuando fue comisionado para trasladar el cuerpo de la emperatriz Isabel de Portugal desde Toledo hasta el mausoleo de los Reyes Católicos en Granada. Al abrir el ataúd para identificar el cadáver y contemplar el cuerpo en putrefacción de la emperatriz, quedó muy impresionado, se prometió "nunca más servir a señor que se pueda morir" y decidió dedicar su vida a Dios. Pueden leerse entre otros los emblemas Roseos lvx efvgat alma colores (una luz fecunda disipe los colores rojizos) simbolizado por un paisaje con disco solar y Vitae melioris origo (origen de una vida mejor) simbolizado por ave fénix surgiendo de sus cenizas. A los pies del retablo se encuentra la reliquia de la calavera de San Fructuoso.​

-Retablo dedicado a san Estanislao Kostka. Es gemelo del dedicado a san Francisco de Borja. El Santo se representa portando el Niño Jesús en sus brazos, para recordar la aparición milagrosa de la Virgen que salvó a San Estanislao de una grave enfermedad, entregándole su hijo durante unos instantes, tras lo cual le manifestó su deseo de que entrase en la Compañía de Jesús. La talla principal encarna el ideal del buen novicio que será recompensando, incluso en vida, por la divinidad. Se intenta recalcar el ejemplo de renuncia a la vida mundana de un príncipe polaco que abandona su posición privilegiada en el mundo, bienes terrenales y familia, para emprender un largo viaje a través de Europa e ingresar como novicio en la Compañía de Jesús. 

Además de la talla principal, en el retablo se representan numerosas escenas de la biografía del Santo, entre ellas la aparición de la Virgen cuando le pide que ingrese en la Compañía, la aparición de la Trinidad a Estanislao cuando éste era solo un niño, su estancia en la cama cuando se encontraba enfermo y se le aparece el Niño Jesús y el episodio en que recibe la comunión de Santa Bárbara. La simbología incluye entre otras representaciones una brújula orientada hacia una estrella y el firmamento estrellado, Plus diligit omnibus unam (la quiere a ella sola más que a ninguna). A los pies del retablo se encuentra la reliquia de la calavera de San Faustino. San Estanislao nació un 28 de octubre al igual que San Francisco de Borja. Ambos se conocieron en vida, debido a que Francisco de Borja recibió a Estanislao en el noviciado de Roma. Sus retablos son gemelos, el uno reflejo del otro. Sin embargo, el de Estanislao se ilumina con luz natural todos los días debido a su orientación mientras que el retablo de San Francisco de Borja permanece en oscuridad.

-Retablo dedicado a San Ignacio de Loyola. Es un retablo vitrina en el que se representa San Ignacio arrodillado en el episodio de la cueva de Manresa.

-Retablo dedicado a San Francisco Javier en el que el santo se representa recuperando un crucifijo regalo del fundador. Este episodio es conocido como "El milagro del cangrejo" y tuvo lugar en las playas de las Islas Molucas, donde tras embarcarse en una nave rudimentaria para trasladarse a otro lugar, se declaró de pronto una gran tormenta, por lo que el santo arrojó su crucifijo al mar para que se aplacaran las aguas, perdiéndolo. Poco después la tempestad se calmó y San Francisco Javier recuperó el crucifijo al llegar a la orilla donde lo sujetaba entre sus pinzas un cangrejo.

-Retablo dedicado a San Luis Gonzaga. La imagen principal fue realizada poco después de la canonización que tuvo lugar en 1727, esta talla se considera una de las más valiosas del templo, siendo destacable el suave movimiento aparente de la escultura como si estuviera mecida por un viento que le transmitiera vida propia.

-Retablo dedicado a San Juan Francisco Regis. 

La cripta está situada debajo de la iglesia y constituye los cimientos de ésta. Permite observar la sistemática que se empleó en el proceso de construcción. Leonardo de Figueroa usando cuatro pilares ahuecados y distribuyendo el peso en arcos. Durante los trabajos de restauración se han rescatado los restos óseos de numerosos cadáveres, la mayoría mujeres, posiblemente monjas, también de niños y varones.



La Capilla Doméstica se encuentra en el antiguo noviciado, separada de la iglesia principal y se concluyó previamente a ésta, ya que fue bendecida el 23 de junio de 1712. Fue la capilla dedicada al culto privado de los novicios y padres que habitaban el conjunto. Es fruto de la remodelación que realizó Leonardo de Figueroa en la primera capilla que ocupaba el salón principal del palacio de los Enríquez. Presenta una única nave y sus dimensiones son más reducidas pues se utilizaba como iglesia privada a la que no tenían acceso los fieles. Está cubierta con una bóveda de cañón sobre arcos fajones y se comunica con la sacristía que cuenta con una bóveda esquifada

Presenta una rica ornamentación que incluye numerosas pinturas, cornucopias de madera tallada, medallones de yeso policromado y un espectacular retablo realizado por Duque Cornejo. Para esta capilla Velázquez  pintó su cuadro de la Epifanía.​ En las cornucopias se ven numerosos girasoles, en alusión a la orientación a la luz. La Capilla está dedicada a la Virgen María. Las pinturas de la bóveda son de Domingo Martínez y representan las letanías de la virgen. 

Los novicios se sentaban a ambos lados en una sillería (actualmente perdida tras la restauración de Fernando Mendoza Castell) para rezar las letanías, de tal manera que los de un lado actuaban como reflejo y complemento a los del opuesto. Las pinturas del nivel superior representan la vida de María y son anónimos flamencos salvo la primera de todas que representa el nacimiento de la virgen a la izquierda de la puerta principal que es de Domingo Martínez. Las pinturas del nivel inferior representan a los 12 apóstoles, más Pablo Bernabé y 2 evangelistas: Lucas y Marcos. Son copias del apostolado de Van Dyck y  realizadas por Domingo Martínez. La pintura de la cúpula que se encuentra sobre el altar mayor representa la ascensión de María y es de Lucas Valdés, en ella aún se puede apreciar parte de la cuadrícula utilizada por el pintor para lograr la perspectiva. Las pinturas del techo de la sacristía son de Domingo Martínez y representan a los 4 evangelistas y el corazón de Jesús.





Pedro Duque Cornejo tuvo algunos problemas de tipo económico en la realización un retablo en Trigueros y se acogió en el noviciado de San Luis para evitar ser detenido. A cambio realizó este retablo. Debido a que al autor le interesaba permanecer refugiado el mayor tiempo posible, se esmeró en cada detalle, e incluso trabajó las partes posteriores. Está inspirado en la figura 71 del primer libro escrito por el hermano jesuita Andrea Pozzo. También se puede apreciar la influencia de Jerónimo de Balbás, en el uso del estípite  y las cortinas. Se dispone siguiendo una escenografía semi-transparante y de contraluz. El tallado es muy detallista, contando con numerosos temas eucarísticos como racimos de uvas, hojas de cardo y espigas de cereales. 

La obra en general destaca por la calidad de ejecución y la gran belleza de las esculturas. El diseño responde a una exaltación de la Eucaristía, en el centro se encuentra la imagen de la Virgen María que fue regalada por san Francisco de Borja flanqueada por 2 ángeles, a ambas lados las tallas de Estanislao de Kostka representada con el Niño Jesús en sus brazos y Luis Gonzaga, sobre ellos sendos medallones en los que se encuentran talladas las escenas de la predicación de San Francisco Javier y San Francisco de Borja. En el ático del retablo se representa la escena en la que se recibe a Estanislao de Koska en el noviciado de Roma. Sobre la cornisa, pueden contemplarse varias figuras que representan a las virtudes.

Los principales artistas que intervinieron en la creación de la iglesia de San Luis de los Franceses son: Leonardo de Figueroa, arquitecto diseñador de la traza y maestro de obras; Pedro Duque Cornejo, Domingo Martínez, Lucas Valdés y Juan de Hinestrosa.

viernes, 26 de enero de 2024

PABELLONES EXPO 29: PABELLÓN DE LAS DIPUTACIONES VASCAS

A primeros del mes de octubre de 1927 tuvo la primera reunión para tratar la forma en que las Diputaciones Vascas iban a concurrir a la Exposición Iberoamericana. En enero de 1928 las tres diputaciones vascas deciden concurrir conjuntamente al Certamen sevillano una vez pasada las viejas rencillas existentes entre Bilbao y Sevilla cuando, en 1910, rivalizan ambas en celebrar un evento de similares características.

En una reunión celebrada en Vitoria el 10 de marzo, a la que acudieron los presidentes de las Diputaciones Vascas, los alcaldes de ambas provincias, los presidentes de las Cámaras de Comercio, los representantes de la Liga de Productores se acuerda comisionar a los arquitectos Julián Apraiz, Diego Basterra y Ramón Cortázar a Sevilla para que emitan un informe sobre el emplazamiento, cuantía y modo en que debía estar presente las diputaciones vascas en la Exposición. Entre las conclusiones del referido informe emitido el 15 de mayo, se aconsejaba que se separaran las representaciones regional e industrial, ubicándose en edificios y lugares distintos así como solicitar la parte de la manzana asignada a Santander, siempre que la superficie no sea menor de 800 metros cuadrados.

En la sesión de la Comisión Permanente de la Exposición del 18 de mayo se lee la petición, por parte de la Diputación Provincial de Guipúzcoa, de 800 metros cuadrados de terreno para la construcción del Pabellón Regional representativo de las provincias vascongadas, siéndole concedido el solicitado junto al adjudicado a Santander, en la sesión del Comité de la semana siguiente.

El Pabellón acogería a las entidades comerciales e industriales que estarían subvencionadas por las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación. 

Diego de Basterra Berástegui, arquitecto provincial de Vizcaya, por encargo directo de la Comisión Interprovincial Vasca, presentó un primer proyecto del Palacio Museo o Pabellón Regional de las Diputaciones Vascas que fue aceptado por dicha Comisión, en la reunión del 10 de agosto. Éste fue diseñado, siguiendo las bases del Certamen en estilo regionalista, ocupando una superficie de unos 1.000 metros cuadrados con un coste de 400.000 pesetas teniendo el edificio aspecto de una casa solariega vasca, realizada con cemento armado.

El diseño del edificio era una composición cúbica y compacta como los grandes casones de los pueblos vascos, con aspecto de casa consistorial e inspirado en el hoy palacio-museo de Montefuerte en Guernica, aunando elementos aristocráticos, rural e incluso de arquitectura pública, encontrándolo muy acertado por la Comisión Vasca.

El proyecto de edificio fue aprobado el día 1 de octubre por las Diputaciones y por la Permanente de la Exposición el 5 de dicho mes, situándose su emplazamiento 

Fuente: Juan José Cabrero Nieves en una parcela en la Plaza de los Conquistadores, dando su frente a la Avenida de San Salvador y al Pabellón de Castilla la Vieja y León, y lindando con los de Castilla la Nueva a la izquierda, el de Barcelona con su fachada trasera y con la Avenida de la Infanta Luisa a la derecha.

Convocado el concurso para la construcción del armazón del hormigón armado del edificio, fueron presentados tres propuestas: las correspondientes a la casa Andulza de Bilbao, por 113.894 pesetas; la de José Dorronsoro de San Sebastián, por 73.349 pesetas; y la de los hermanos Gargallo y Cía también de San Sebastián por 72.759 pesetas, resolviéndose el concurso el 26de octubre de 1928, siendo elegida esta última empresa.

La construcción se realizó en hormigón armado siendo su planta, en principio, de 20 x 45 metros, concediéndose un mes más tarde una ampliación hasta los 1.000 metros cuadrados (20 x 50), con un presupuesto inicial 400.000 pesetas de los cuales el 46% corrió a cargo de la Diputación de Vizcaya, el 38% de la de Guipúzcoa y el 16% a la de Álava. La ejecución de la obra parece que fue rápida pues el replanteo se realizó el 1 de noviembre de 1928 y para el mes de marzo de 1929 estaba prácticamente finalizado.

En definitiva, el pabellón es el resultado de la versión barroca del caserío vasco. Constaba de sótano, planta baja y dos pisos, con una superficie cubierta de 600 metros cuadrados por planta. En la planta baja se instaló la sección etnográfica mediante utensilios y objetos que recreara el ambiente y la forma de vida vasca; en la primera planta se mostraba, mediante gráficos, estadísticas y fotografías el potencial económico de la región tanto en agricultura como en la ganadería e industrias, así como los servicios a la población en comunicaciones, educación, teléfonos, etc. Por último, la segunda planta estaba dedicada a los dormitorios del personal de servicio del pabellón.

A la fachada posterior se le añadió una edificación de una sola planta, y puertas en los laterales, que según los planos era utilizada como almacén. En la cubierta de éste, se instaló una terraza  con pérgola, Posiblemente esta edificación fue la ampliación que se conoció en noviembre de 1928. Precediendo a la fachada principal del edificio, se abre un espacio ajardinado a modo de atrio limitado por verjas sobre podio y portada de acceso, que se inspiraba en el arco de Santa Ana de Durango, en el que aparecía la inscripción "PABELLÓN REGIONAL DE LAS DIPUTACIONES VASCONGANDAS" y más bajo "IRURAK-BAT", daban la bienvenida a los visitantes, estando el conjunto coronado con una veleta de hierro forjado así como trabajos de herrería en balcones y verja, por importe de 18.452,12 pesetas.

El edificio se levanta sobre un gran basamento y la entrada la formaba un pórtico con cinco arcos de medio punto sobre pilares (cegados actualmente), que recuerda a las casas consistoriales. El resto de la fachada lo componía una balconada corrida con balaustrada de forja y unas puertas contorneadas por molduras mixtilíneas, en el primer piso. Sobre éste se hallaba una cornisa que recorría todo el contorno del edificio que era interrumpida, en el centro, por un gran escudo de las tres Diputaciones. En el ático, se abren dos huecos y lo remata un gran alero volado, con pináculo en las esquinas (hoy desaparecidas). Para el engalanado de la fachada, se mandó confeccionar tres reposteros con los escudos de las tres diputaciones, los cuales fueron colocados en la balconada.

En las fachadas laterales, se abrían en el primer piso, a modo de galería solana, un conjunto de cinco arcos de medio punto sobre columna y en el ático, una serie de huecos cuadrados enmarcados iguales a los de la fachada principal.

Una vez superado las gradas se accede al pórtico donde se situaban dos estatuas: al aiskolari Joaquín Barriola y al palankari Higinio Basierra, escudos de la Diputación y ayuntamientos hermanados.

En el interior, un hall central descubierto que ocupa toda la altura del edificio, cubierto por una claraboya que serviría de iluminación cenital para el edificio. Un espacio dedicado  a la exposición y dos salas laterales. En las galerías se instaló una exposición de pintores vascos: Uranga, Guadarmino, Uranga, Zuloaga y figuras escultóricas de Barriola, Barrenechea, etc.

En resumen, era intención que todas las obras artísticas expuestas fuera un muestrario de la gran talla de los artistas vascos, con una selección de tendencias tanto escultóricas como pictóricas, en la que muchos de ellos ya tenían proyección y prestigio internacional.

Los Reyes de España inauguraron el pabellón el día 12 de mayo, tres días después de la apertura de sus puertas el Certamen, siendo recibidos por autoridades vascas. Por el jurado de la Exposición se le concedió "Gran Premio" por la arquitectura del edificio, siendo el tercero de esta distinción tras los pabellones de Sevilla y Madrid.

El Orfeón Donostiarra se desplazaron a Sevilla para tomar parte en el acto inaugural y algunos conciertos más. También se trasladó Pablo Solozábal para dirigir la orquesta que tomara parte de en las actuaciones. 

Una vez clausurada la Muestra, la Diputación Guipuzcoana, mostró interés en aprovechar el Pabellón redactando un informe fechado el 1 de septiembre de 1930, en el que proponía la utilización de la planta baja para los industriales; la primera para Diputaciones, Ayuntamiento y Turismo; y la tercera, para viviendas, almacén, oficinas, etc. Iniciando contactos para la adquisición de los terrenos donde se había levantado, los cuales eran propiedad de los hermanos Camino, que habían sido arrendados para la celebración de la Exposición, existiendo diferentes contenciosos entre dichos propietarios y el Ayuntamiento de Sevilla por lo que tras intensas negociaciones a tres bandas, quedó en suspenso esta decisión a expensa de la resolución de las cuestiones pendientes entre consistorio y propietarios, y que debido al cambio de gobierno municipal en 1831, no llegó a cuajar.

Mientras tanto el edificio quedó abandonado, siendo utilizado durante la Guerra Civil como cárcel y terminada ésta, aún seguían diputaciones vascas llevando  este asunto a sus plenos, como el pago pendiente para su construcción y su aprovechamiento. Tras la contienda fue cedido en octubre de 1939 al Ejército del Aire para instalar primeramente el Instituto de Medicina Aeronáutica de Sevilla en 1940, y más tarde un hospital militar.

Es en ese momento es cuando se actúa por primera vez sobre la edificación, sobre todo en lo referente a su distribución interior y al refuerzo de su cimentación, quedando su aspecto exterior inalterado. Es entonces cuando se le une el Pabellón de Barcelona, situado en la fachada posterior, instalándose algunas salas hospitalarias; consiguiéndose con esta reforma un total de 100 camas de hospitalización. Este uso como hospital militar, permanece hasta el año 1968 fecha, en que, mediante una Orden Ministerial, cesa su actividad.

En el mes de septiembre de 1971, el Pabellón Vasco es cedido por el Ejército del Aire al Centro Regional de Oncología.

Durante el año 1972, sufre el edificio nuevas reformas. En 1976 se remodela totalmente el anexionado Pabellón de Barcelona, siendo derribado seis años más tarde, en 1982. Hasta 1990 el Centro Regional de Oncología y tenía construido 7.000 metros cuadrados de cuales 2.300 corresponden al antiguo Pabellón Vasco, con un total de 155 camas, consultas y servicios auxiliares comunes para la asistencia, estudio y tratamiento de las enfermedades oncológicas.

A partir de esa fecha la titularidad del complejo la ostenta el Servicio  Andaluz de Salud. En la actualidad, este centro hospitalario dependiente de la Gerencia del Virgen del Rocío, ha sido rebautizado como Hospital Duque del Infantado.

Pab. de las Diputaciones Vascas

jueves, 25 de enero de 2024

PABELLONES EXPO 29: PABELLÓN DE LA MARINA DE GUERRA

  



El primer Comité Ejecutivo que planificó la entonces Exposición Hispanoamericana, ya había considerado, en 1911, la idea de destinar uno de los edificios provisionales como Pabellón de Guerra y Marina. Esta decisión fue reflejada en los distintos proyectos presentados por los arquitectos que participaron en el concurso de diseño, incluido el proyecto ganador presentado por Aníbal González, así como los proyectos de los competidores Fermín del Álamo y Narciso Mundet Ferrera.

En la memoria del proyecto ganador de Aníbal González para la Exposición, se adelantó que el pabellón destinado al Pabellón de Guerra y Marina necesitaría disponer de amplitud de presencia en tres grandes fábricas militares en Sevilla. Para abordar esta necesidad, González diferenció dos espacios en su proyecto: uno cubierto para albergar las exposiciones, exhibiciones y muestras de la historia y los avances en los campos naval y militar. Y un patio descubierto que serviría como espacio adicional para actividades relacionadas con la exposición.

La distribución y el diseño del pabellón se adaptaron a las necesidades específicas del contenido que se exhibiría y a la idea de amplitud que se requería, con un presupuesto inicial para la construcción de este pabellón que ascendía a122.000 pesetas.

El edificio tenía una planta rectangular y abarcaba una superficie de 1.851,60 metros cuadrados. Además de este espacio interior, también incluía un área exterior de 1.408,24 metros cuadrados.

Aníbal González mencionaba que se inspiró en el Castillo de Coca, ubicado en la provincia de Segovia, como fuente de inspiración para el diseño del Pabellón, debido su valor artístico y arquitectónico, incorporando elementos similares en su diseño.

El estilo arquitectónico que empleó el autor, puede considerarse una manifestación temprana de regionalismo neogótico. Este enfoque artístico involucra la reinterpretación de elementos góticos en un contexto regional y local, y en otro caso, añadió toques de otras construcciones feudales de ciudades como Ávila y Zaragoza. Estos toques incluyeron detalles arquitectónicos y decorativos característicos de esas regiones, que se combinaron con el estilo neogótico para crear una estética única.

La elección de la inspiración y estilo revela el interés por crear un edificio que no solo cumpliera con su función expositiva, sino que también fuera visualmente impactante y coherente con la temática que cobijaba.

En la descripción que hace, después de cruzar el puente levadizo que superaba el foso y pasar por la puerta de acceso, los visitantes ingresaban a un gran espacio rectangular de aproximadamente 125 metros cuadrados que tenía la función de exhibir objetos de gran volumen, lo que permitiría mostrar elementos de mayor tamaño y relevancia, además también servía como punto de comunicación hacia las otras salas expositivas cubiertas las cuales estaban ubicadas a ambos lados del espacio rectangular central. Esta disposición facilitaba la circulación y el acceso a diferentes secciones de la exposición.

Los ángulos del espacio rectangular central estaban reservados para albergar salas de planta octogonal de menor tamaño. Estas salas octogonales tenían un propósito específico: exhibir objetos pequeños y delicados, proporcionando un ambiente más íntimo que permitía una atención más detallada a los objetos expuestos en ellas.

En el centro se hallaba el patio, de unos 250 metros cuadrados, que se tenía prevista la posibilidad de cubrir en caso de necesidad, con la construcción de una estructura de hierro y cristal que permitiría de las inclemencias climáticas o de cualquier otro requerimiento, proporcionando flexibilidad para adaptar el espacio del patio según las necesidades d e a exposición, como la protección d e as piezas expuestas en caso de lluvia o mal tiempo.

No obstante, este proyecto, como casi todos los diseñados por Aníbal González en el concurso ganador, por las circunstancias y los cambios en la dirección de la Muestra y la posterior dimisión de su cargo como arquitecto general de la Exposición, no llegó a realizarse.

En 1924 hubo un impulso renovado para llevar a cabo la Exposición. El gobierno que había tomado el control del Certamen, alentó la participación de varios organismos estatales en este evento. Sin embargo, solo los Ministerios de la Guerra y de la Marina respondieron afirmativamente, confirmando su participación en la Exposición.

En junio de 1925, el Comisario Regio designa al Vocal del Comité, Carlos Delgado Brackembury, para que en su nombre, realice las gestiones necesarias para la participación en el Certamen de las industrias navales y militares, alcanzando un compromiso por éstas, que sugiere que había un interés por mostrar los avances tecnológicos y las capacidades industriales relacionadas con la defensa y la industria naval en ese momento. Esta decisión podría haber tenido como objetivo no solo destacar el progreso técnico y militar de la nación, sino también proyectar una imagen de modernidad y fortaleza del estado ante las repúblicas americanas y el resto del mundo.

Y en el mes de agosto, mediante Real Decreto, se publica la participación de las industrias Militares, del Ministerio de la Marina y de la Industria Naval Española, materializándose así el compromiso del gobierno para que la Muestra fuera un éxito y un escaparate para mostrar al mundo un Estado moderno, en el que los distintos órganos de gobierno presentaban los avances tecnológicos conseguidos.

La participación de la Armada en la Exposición no solo habría sido una oportunidad para exhibir los logros de la institución, sino que también podría haber sido parte de una estrategia más amplia para destacar el papel histórico y contemporáneo de España en el ámbito marítimo y naval, reforzando así la imagen de la nación en el escenario internacional.

En el mes de septiembre de 1925 es nombrado el Comandante de la provincia marítima de Sevilla, encargado de gestionar la concurrencia de la Marina en el Certamen. Pero no es hasta primeros de febrero de 1927, cuando se comunica de forma oficial a la Comisión Permanente del Certamen la intención por parte de dicho Ministerio de concurrir.

En la ley de presupuestos para ese año, se consignaba la cantidad de 200.000 pesetas para la participación en el Certamen; y en el mes de abril de dicho año se comunica al Comité, la solicitud de cesión definitiva formulada por la Comandancia de Marina, a la Junta de Obras del Puerto, de una parcela de 1.000 metros cuadrados para la construcción de un edificio permanente en la Avenida de Luis Moliní esquina con la de la Raza, y 2.500 metros cuadrados, ésta con carácter temporal, para levantar construcciones provisionales afines al ramo naval. Ya en el mes de julio de ese año, el Consejo de Ministros, estima insuficiente esta cantidad para la nueva instalación de la Comandancia de Marina en Sevilla, aprobando un nuevo Real Decreto-le aumentando hasta el doble el importe inicialmente asignado, para la representación de este departamento.

A pesar de que las obras habían comenzado unos meses antes, los planos del pabellón, fechados en el mes de septiembre de 1927, no son remitidos para su aprobación por el Comité de la Exposición, hasta el 27 de marzo de 1928, lo que produjo un importante retraso en la ejecución del edificio, siendo ya urgente su construcción, llegándose a decretar la excepción de todos los formalismos requeridos para concurrir en la Exposición, realizándose por gestión directa.

El proyecto del pabellón le fue encargado al arquitecto Vicente Traver y Tomás. Su planta de forma rectangular tiene unas dimensiones de 30 x 20 metros considerándose la superficie total construida de 1.300 metros cuadrados en distintos niveles de altura, que van desde los dos pisos en gran parte del edificio, hasta las cinco plantas de la torre.

Traver precisaba que el edificio principalmente debía satisfacer su fin expositivo, con la esbeltez y elegancia que el certamen requería, y que, terminada la Exposición, debía ser adaptado para alojar la sede de la Comandancia de Marina. Bajo estas dos premisas, distribuye los espacios. La planta baja, la destina para oficinas alrededor del patio central y, en el piso principal dos viviendas, una para el Comandante y otra para el Segundo; y en la planta segunda, dependencias para la marinería, lavadero y almacén, aportando planos con la distribución provisional como pabellón de exhibiciones y la definitiva ya como Comandancia.

Complementando esta doble utilización del edificio, se pensó en la conveniencia de levantar un atorre de señales, que además de darle personalidad al mismo, sirviera como elemento decorativo, complementándolo con una gran terraza sobre el pórtico para presencias actos oficiales. En la construcción, esta dualidad hizo que las solerías fueran de mármol blanco en el piso bajo y de loseta hidráulica en el principal, debiendo hacerse de forma corrida cuando se modificara la división de los tabiques.

El proyecto arquitectónico se desarrollo con la intención de otorgar al edificio un aspecto palaciego. Se estructuró en torno a un patio central con pórtico adintelado con columnas y una torre que albergaba un reloj. El diseño exterior, dominado por líneas rectas, se materializó mediante el uso de ladrillos rojos amarillentos, complementados con elementos de piedra artificial en tono amarillo que enmarcaban puertas, ventanas y las esquinas del edificio, utilizando piedra caliza dura, solo en el zócalo y en las columnas del pórtico. Esta combinación logró un equilibrio armónico entre la piedra y el ladrillo.

Aunque el estilo general se inspira en el neobarroco, la construcción en su totalidad fue ejecutada con sobriedad y un enfoque exquisito en las proporciones y detalles. A pesar de su planta rectangular, los paramentos se organizaron en entrantes y salientes continuos, generando un efecto de claroscuro que añade profundidad visual el edificio. La elección de materiales, la disposición de elementos y la atención a los detalles contribuyen a crear una estructura que equilibra la tradición y la modernidad de manera elegante.

El edificio presenta una estructura simétrica en su diseño, pero esta simetría se ve interrumpida por la colocación de una torre del reloj en la cabecera del ala derecha de la fachada. Esta torre-vigía tiene una estructura cuadrada en su primer nivel, en el cual se abren huecos, y es en este elemento donde se destaca la influencia de Aníbal González en Traver, que logró una combinación perfecta de ladrillo y cerámica vidriada de la fábrica de Manuel García Montalván, en esta torre, utilizando veinte escudos de marinos españoles. Estos escudos tienen forma circular y están enmarcados en cartelas barrocas, separados por racimos de frutas. Cada escudo contiene las armas heráldicas de diferentes linajes de marinos que han tenido un papel importante en la historia de la marina española, desde la conquista de Sevilla hasta la época contemporánea.

Esta ornamentación demuestra el esfuerzo por honrar la historia y la influencia de los marinos españoles y la combinación de elementos arquitectónicos, el uso de materiales y la incorporación de detalles heráldicos contribuyen a la riqueza visual y al significado histórico del edificio en el contexto de la Exposición. En la parte superior s encuentra la esfera del reloj, rodeada de relieves que representan diferentes instrumentos utilizados en la navegación marina y su conexión con la exploración y el océano. El segundo remate de la torre tiene una forma octogonal y presenta un diseño muy calado compuesto por cuatro arcos de medio punto y otros cuatro de estilo adintelado y, en los lados menores, hay ojos de buey. Y, exteriormente, está recorrido por una barandilla de forja curvada, rematando el conjunto una balaustrada pétrea. Estos elementos arquitectónicos abiertos sugieren un sentido de ligereza y transparencia en la estructura.

El acceso principal al edificio se logra al subir una escalinata que se extiende a lo largo de todo el pórtico. Este pórtico está constituido por ocho columnas toscanas pareadas, de fuste compuesto, que proporcionan soporte a un abalconada tras la cual se encuentra el segundo cuerpo de la portada principal, que soluciona con una decoración ascendente y desarrollo lateral, sobre la que se alza el escudo de España en piedra.

La ambientación de las salas corrió a cargo de Julio Guillén Tato y de Manuel Gutiérrez Corcuera que se encargaron de seleccionar objetos documentos que serían exhibidos en el pabellón. La distribución de las salas y los contenidos expuestos serían: 

-Sala del Descubrimiento de América: se exhibían piezas de incalculable valor histórico y documental.

-Sala de Felipe II y de la Circunnavegación del Mundo: las piezas expuestas evocaban el primer viaje de circunnavegación a la Tierra que, en 1519 inició Magallanes y concluyó Juan Sebastián Elcano.

-Sala de Carlos III: donde se contemplaban múltiples modelos de galeones y naves de la época de Carlos III.

-Sala de Isabel II. donde se rememoraba como la fragata española Numancia, en 1867, fue la primera nave acorazada en dar la vuelta al mundo al mando de Casto Méndez Núñez y el Real Fernando, primer vapor que navegó entre Sevilla y Cádiz.

-Sala de los hechos gloriosos de la Marina Española

-Sala de Isaac Peral: donde se guardaban recuerdos del inventor del submarino que lleva su nombre.

-Museo y Archivo Naval: donde se expusieron objetos procedentes de dicho organismo.

El Pabellón fue inaugurado por los reyes de España, don Alfonso y doña Victoria Eugenia, el 13 de mayo de 1929, tras la visita a las instalaciones de las Industrias Militares, siendo recibidos por diversas autoridades.

Hubo un intento, en 1927, de instalar un monumento dedicado al submarino de Isaac peral, para lo cual fue nombrado un teniente coronel sin que, al final, se materializara su construcción. Finalizada la Exposición, la Comandancia de Marina se trasladó en 1933 desde la Torre del Oro al Pabellón de  la Marina. La Torre del Oro se venía utilizando desde 1820, primero como Capitanía del Puerto y, ya en 1900, empezó a denominarse Comandancia de Marina al organismo de la Armada instalado en la Torre. En enero de 1870, se le concede a la Marina de Guerra el usufructo de la misma. Destacando el importante papel desempeñado por la Armada en la conservación de la Torre del Oro, posibilitando la permanencia de este monumento como legado histórico.

En 1936, logró el Ayuntamiento que en este histórico edificio, se instalara un Museo Naval, pudiendo ser visitado por todos los sevillanos, que hasta ese momento solo lo conocían exteriormente.

Fuente: Juan José Cabrero Nieves

Pab. de la Marina de Guerra

ANTIGÜEDAD COMERCIAL: BARES ANTIGUOS

BAR LAS ESCOBAS 1386 BAR LA AURORA 1913   Lista de algunos de los bares más antiguos de la capital hispalense: 1.-Bar La Aurora (1913), call...