sábado, 1 de abril de 2023

CAPILLA DEL MAYOR DOLOR


 

La Capilla del Mayor Dolor se erigió como ermita en el siglo XVIII al mismo tiempo que se construían las nuevas calles de la zona. A comienzos de este siglo tenía allí su sede, probablemente en un edificio mas modesto y reducido, la Hermandad de la Santísima Cruz y Nuestra Señora del Mayor Dolor, por cuya iniciativa se había instalado frente a la ermita una cruz rodeada de una cerca de madera y posteriormente de hierro, que debió retirarse a comienzos del siglo XIX.

De esta manera la Capilla de Nuestra Señora del Mayor Dolor fue fundada por Don Fernando Rodríguez de Rivas, biznieto de Manuel Prudencio de Molviedro, y la construyó en el año 1782. La edificación se realizó con el fin de que los vecinos de la Laguna pudiesen asistir a los cultos con una mayor comodidad. Se abrió al culto a finales del siglo XVIII, siendo cedida en 1956 a los PP Claretianos, quienes a su vez la donaron a la Hermandad de Jesús Despojado de sus Vestiduras.

La Capilla está adosada al exterior con el caserío que da a la Plaza de Molviedro. Del exterior destaca la única puerta de ingreso que posee el templo. Se trata de un gran portalón adintelado que es alumbrado por dos farolas de brazo, y sobre el que se alza un frontón partido en cuyo centro se abre una ventana. El conjunto lo remata una sencilla espadaña. En la parte inferior de la fachada hay un retablo de cerámica moderno en donde se representa a Nuestro Padre Jesús Despojado. En la Cuaresma de 2003 se ha terminado la restauración de la fachada y espadaña de la Capilla.

El interior del templo se organiza por medio de una única nave (de las llamadas de salón), dividida en dos tramos; el presbiterio y el resto del templo hasta la entrada. Alrededor de la Capilla Mayor hay un zócalo de azulejería de principios del presente siglo, hecho en alfares trianeros. En la zona del Presbiterio se alza un retablo barroco realizado en la segunda mitad del siglo XVIII. Consta de dos cuerpos; uno inferior en cuyo centro se venera la imagen de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras, que fue realizado por Antonio Perea Sánchez en 1939, aunque el cuerpo fue posteriormente tallado por Antonio Eslava Rubio en 1974 . Se representa el instante del Expolio, correspondiente a la décima estación del Vía Crucis, en el momento en el que Jesús fue despojado de sus vestiduras por los sayones, mientras que le ofrecían vino mirrado, para mitigar sus sufrimientos.

A la derecha se encuentra la talla de María Santísima de los Dolores y Misericordia, tallada por Eslava Rubio en 1962. Al otro lado podemos ver a San Juan Evangelista, tallado por Juan Ventura en 1981. En el segundo y último cuerpo del retablo se abre una hornacina en el centro que cobija a la titular del templo, Nuestra Señora del Mayor Dolor. Se trata de una talla de vestir del siglo XVIII de autor anónimo. (mide poco menos de 1 metro). Esta imagen representa el momento en el que María se encuentra arrodillada al pie de la Cruz. A la derecha de esta imagen se encuentra una talla de San Fernando, mientras a la izquierda se halla una imagen de San Miguel.

Ya fuera del retablo pero dentro de la zona del presbiterio se alzan sobre repisas dos tallas. A la derecha una imagen (de unos 80 cm) de Santa Gertrudis, y a la izquierda una de San José.
Dos cuadros adornan los laterales de la Capilla, son copias decimonónicas de Murillo, representando a San Antonio de Padua y a la Sagrada Familia.

A la derecha de la puerta se encuentra sobre repisa una imagen de Santa Ana, mientras que en el lado izquierdo podemos ver un retrato de Sor Angela y una placa que recuerda la visita de la Hermandad de Jesús Despojado de Granada en el año 93. Un retrato de Antonio Claret recuerda a los PP Claretianos, antiguos dueños de la Capilla, quienes la donaron a la Hermandad.

Una puerta contigua a la entrada da paso a las dependencias de la Hermandad de Jesús Despojado. En una pequeña habitación se muestra el boceto del nuevo misterio que está realizando Ramos Corona para dicha Hermandad. Justo enfrente, y sobre un pequeño altar se encuentra una talla de San Bartolomé, que es titular de la Hermandad, y procesiona el Domingo de Ramos en una de las esquinas del paso de misterio

La Capilla del Mayor Dolor pertenece a la Parroquia del Sagrario, sus feligreses proceden en su mayoría de las calles adyacentes como pueden ser Castelar o Zaragoza aunque también son numerosos los hermanos de Jesús Despojado que se desplazan desde zonas mucho mas alejadas. Entre semana acuden sobre todo personas mayores, y el Domingo en la misa de la mañana la Capilla se llena con gentes de todas las edades.

Como viene siendo habitual en muchos de los templos sevillanos , hace 10 años se desplomó parte de la techumbre de la Capilla. La fortuna impidió una vez más que en ese momento no hubiese nadie dentro del edificio. Por todo esto acometió la Hermandad un proceso de restauración de la techumbre, que quedó tal y como hoy la podemos contemplar.

Es curioso que el paso de Misterio se guarda durante todo el año en la zona del coro de la Capilla. A través de 4 poleas manuales se alza o baja la plataforma que sostiene el Misterio a una altura considerable.

Como detalle original se puede decir que esta Cofradía tuvo el proyecto de sacar en el palio, junto a la dolorosa y a San Juan, a la Magdalena, como en el siglo XVII lo habían hecho varias Hermandades. Esta idea no fue aceptada (por el Consejo), pero en caso de haberse aprobado habría dotado a la Semana Santa sevillana de una gran vistosidad y desde luego una “estampa” bastante curiosa cuando menos.

En el año 1985, poco tiempo después de haberse instalado en la Capilla del Mayor Dolor, tuvo que afrontar la Hermandad de Jesús Despojado las obras de consolidación de la misma. Esto provocó un gasto económico al que no pudo hacer frente la Hermandad. El contratista recurrió entonces a embargar los enseres de la corporación, incluyendo entre ellos el paso de misterio. Con buena voluntad por ambas partes todo se arregló y se llegó a un acuerdo.

CAPILLA DE LAS ESCLAVAS DEL DIVINO CORAZÓN


 

En la Calle Jesús de la Veracruz, se encuentra esta capilla, incluido en edificio del Colegio de las Esclavas del Divino Corazón. Data de 1899, si bien el proyecto definitivo de Mariano González Rojas es de 1906. Se trata de uno de los primeros edificios modernistas construidos en Sevilla. Si bien como podemos ver el estilo predominante es Neogótico, se incluye ornamentación modernista, obsérvese por ejemplo el friso inferior de los ventanales o la terminación del arco apuntado de la puerta. El estilo Neogótico no tuvo demasiada acogida en Sevilla hasta bien entrado el Siglo XX, podemos citar por ejemplo el Colegio de las Irlandesas de Espiau (1906). 

Esta capilla sigue unos cánones Mediterráneos, e incluso podríamos decir Sevillanos, ya que su similitud con diversos elementos de la Catedral es abrumadora, elementos como la puerta, las columnilla góticas laterales, etc. El campanario también es un elemento muy Sevillano, podemos establecer un sin fin de similitudes con muchos campanarios de la ciudad, muy simple rematado con elementos góticos. En resumen, mezcla de estilos: gótico, modernismo e incluso no seria descabellado decir que cierto toque de historicismo, hacen de esta pequeña capilla, una obra única.

CAPILLA DEL DULCE NOMBRE

 

La Capilla del Dulce Nombre de Jesús está ubicada en la calle Jesús de la Vera Cruz, esquina con calle Baños. Es la sede de la Hermandad de la Vera Cruz, congregación religiosa que realiza una procesión anual en la tarde-noche del Lunes Santo, durante las celebraciones de Semana Santa. 

En esta zona estaban los antiguos Baños de la Reina Mora que a la muerte del rey San Fernando pasaron, como el resto de baños de la ciudad, a ser propiedad de Juana de Ponthieu. Posteriormente se construyó una casa, que a lo largo de los siglos tuvo varios propietarios. En 1540 se funda, en esta casa, un recogimiento para mujeres de mala vida "que de ella quisieran arrepentirse". La duquesa de Media Sidonia solicitó al rey Felipe II  que pidiese una bula de fundación, que fue concedida por el papa Pablo III. De esta casa se encargarían seis mujeres viudas, solteras o religiosas bajo la jurisdicción del cabildo eclesiástico y bajo la advocación del Dulce Nombre de Jesús.

En 1551 se instalaron, en la casa para arrepentida,s las monjas agustinas y el 3 de febrero de 1562 los dueños de la misma, Antonio Jerónimo Montalbán y Ana Enríquez, otorgaron escritura de dotación del inmueble a esta congregación. Se ignora la fecha en que la fundación deja de ser casa de arrepentidas para ser convento exclusivamente, pero en 1641 se hacen diversas reformas de adaptación de la casa a convento. En este año había ya 43 religiosas y consta que había llegado a albergar a 64. Esta reforma de 1641 es posible gracias a la intervención del nuncio, que obtuvo nuevas bulas que permitieron cambiar el primitivo fin concedido por Pablo III.

No se se sabe mucho más del convento hasta el 24 de febrero de 1837, en que las religiosas solicitaron que el jubileo circular señalado en su capilla del 1 al 4 de marzo fuese trasladado a otro lugar por no tener la comunidad fondos para sostenerlo.​ El 12 de mayo de ese mismo año el convento fue exclaustrado y la comunidad, entonces de 12 monjas, se trasladó al Convento de San Leandro.

Desalojado el convento, se arrendó a vecinos, quedando la capilla abierta al culto hasta que fue incautada por la Junta Revolucionaria en 1868. El templo vendido el 3 de noviembre de 1869 a María del Amor Pérez de León por 10.938 escudos. La compra se efectuó para dar culto en ella al Cristo del Amor, que se había trasladado a la iglesia del Convento de los Terceros Franciscanos tras el derribo de la Iglesia de San Miguel, donde se encontraba su hermandad. A principios del siglo XX la Hermandad del Cristo del Amor se trasladó a la Iglesia de San Pedro, luego a la de Santa Catalina y, finalmente, en 1922 a la del Salvador, donde permanece.

La capilla estuvo cerrada tras marcharse la Hermandad del Cristo del Amor hasta que se encargaron de ella los dominicos, que se marcharon en 1939 a San Jacinto.​  Entonces empezó a utilizarla para sus cultos la Hermandad de Santa Lucía, que estuvo en este templo hasta 1969. El 2 de noviembre de 1942 llegó a la misma la Hermandad de la Vera Cruz.

A principios del siglo XX las dependencias conventuales servían como oficinas de la comandancia de ingenieros. A finales del siglo XX, estas dependencias fueron derribadas y se construyeron viviendas. Se conservó únicamente un patio que se sigue denominando Baños de la Reina Mora y que es propiedad del Ayuntamiento de Sevilla.

La capilla se distribuye en tres naves separadas por columnas de mármol que forman arquerías. La nave central más alta está cubierta por una bóveda de cañón profusamente decorada, las naves laterales son más bajas y tienen el techo raso, sobre ellas se sitúan las antiguas tribunas provistas de celosías desde las que se asomaban las monjas. El retablo mayor que consta de 2 cuerpos y 3 calles es de finales del siglo XVII y fue realizado por Manuel Roldán. En su hornacina central, enmarcado por grandes columnas salomónicas, se sitúa la antigua talla del Cristo de la Vera Cruz, escultura en madera de la primera mitad del siglo XVI que está flanqueada por dos ángeles que portan sendos faroles. Los muros laterales de la capilla mayor están decorados con pinturas al fresco del siglo XVII que representan La Anunciación a la izquierda y La Presentación de Jesús al Templo a la derecha.

CAPILLA DEL CARMEN


 

Es una pequeña capilla ubicada en el lado oeste del Puente de Triana. Fue construida diseñada por el arquitecto Aníbal González y su construcción finalizó en 1928.

En 1918 se construyó un nuevo tablero más ancho y robusto para el puente de Triana y eso trajo consigo el ensanche de las calles que desembocaban en él. La ampliación de la calle por el lado de Triana produjo que la entrada del puente se acercara más a la puerta del mercado de abastos. Por esto se construyó una escalera frente a la entrada del mercado para poder acceder al puente. Esta obra también trajo consigo la destrucción de la antigua capilla existente. La devoción de los vecinos por la Virgen del Carmen llevó al Ayuntamiento a encargar una nueva capilla al arquitecto Aníbal González, que se finalizó en 1928.

Se trata de un edificio de pequeñas dimensiones. Está realizada de ladrillo visto y cerámica de Triana, obra de Emilio García García, que colaboró en el proyecto junto a Aníbal González.

La construcción consta de dos cuerpos unidos por otro rectangular. Uno, es un edificio bajo con una cúpula recubierta de cerámica. En la cúpula se encuentra el escudo de la Orden del Carmen. Sobre la cúpula hay un pequeño templete con columnas verdes y dentro del mismo unas esculturas de Santa Justa y Rufina que escudan a la Giralda. ​ El segundo cuerpo de planta octogonal, es una torre más esbelta y alta a modo de campanario. Por sus pequeñas dimensiones, ha sido comparado con un templete o humilladero.

Anteriormente existió una capilla en la plaza del Altozano de Triana, cerca del puente de Barcas. En el interior había un cuadro de la Virgen del Carmen con el Niño. Cuando el Puente de Barcas se desmanteló en la década de 1840 y comenzó la construcción del actual puente de Isabel II, el cuadro se trasladó a la Capilla de los Humeros. El actual puente de Triana se inauguró en 1852 y el cuadro volvió a su antigua capilla en el Altozano. Cuando, a comienzos del siglo XX, la primitiva capilla tuvo que demolerse con la construcción del nuevo tablero del puente, el cuadro se llevó a la Parroquia de Santa Ana. En 1928 se finalizó la nueva capilla del Carmen y el cuadro se trasladó a ella.

El 28 de julio de 1928 se aprobó canónicamente la creación de la Hermandad de Gloria de Nuestra Señora del Carmen. El pintor Juan Antonio Rodríguez Hernández  restauró el cuadro primitivo, de autor y fecha desconocidos. El simpecado de esta hermandad, realizado por Rodríguez Ojeda, ocupa un hueco en la iglesia de la Hermandad de la O.

CAPILLA DE SAN JOSÉ


 

Es un pequeño templo de estilo barroco, situado en el corazón del casco histórico de la ciudad.

Fue levantada por el gremio de carpinteros, lo cual le llevó a un sonado pleito con el de arquitectos, pues un carpintero no tenía autorización para hacer los planos de una edificación. Realizada en dos etapas, entre los años 1699 y 1766, sus trazas y su construcción se deben a la intervención sucesiva de dos grandes maestros de la época: Pedro Romero, que levanta el núcleo principal de la nave, y Esteban Paredes, que se ocupa de la capilla mayor y la portada de los pies.

El 12 de mayo de 1931, a las 4 de la madrugada, la capilla fue asaltada, saqueada e incendiada, durante las revueltas sociales tras la proclamación de la II República.

Bien de interés cultural, sus valores arquitectónicos y artísticos fueron muy pronto reconocidos y valorados oficialmente, ya que su catalogación como monumento fue publicado por La Gaceta de Madrid en el año 1912.​ Desde 1916 es de los capuchinos franciscanos.

Goza de las mismas gracias que la Archibasílica de San Juan de Letrán en Roma. 

Se trata de una pequeña y singular iglesia de planta rectangular, que se configura en planta mediante una sola nave con un pequeño crucero. Su portada de los pies es muy vistosa y espectacular. Estrecha y de poca altura, está realizada toda ella en ladrillo aplantillado y organizada en dos cuerpos; profusamente decorada con elementos de azulejería y esculturas siguiendo los cánones barrocos del momento, donde sobresale la hornacina central realizada según diseño del año 1716 de Lucas Valdés, y que aloja la imagen de su titular, San José.

En la portada lateral, también de marcado acento barroco en su diseño y decoración, destaca la representación de los Desposorios de la Virgen en la hornacina que corona la puerta. En esta fachada lateral existe un reloj de sol en igual estilo a la puerta.

Interiormente la capilla de San José se cubre en su nave con bóveda de cañón con lunetos, mientras que la capilla mayor lo hace mediante una cúpula de planta elíptica que se remata por una linterna ciega. A lo largo de sus muros presenta interesantes retablos barrocos y pinturas murales del mismo siglo XVIII.

El retablo mayor es de estilo barroco de Sevilla. Fue realizado por el escultor portugués Cayetano de Acosta. 

El retablo de Santa Ana y los Desposorios de la Virgen es de estilo barroco. Está formado por dos columnas salomónicas que sustentan un arco de medio punto.

CAPILLA DE SAN ANDRÉS



 

Situada en la céntrica calle Orfila, formaba parte de un centro de tipo hospitalario fundado en la primera mitad del siglo XVI. 

A partir de la revolución del año 1868 su capilla fue incautada por el Estado, y así siguió durante ocho años más, hasta que fue devuelta a sus dueños.

Éste es un edificio de pequeñas dimensiones y planta rectangular, del que destaca un presbiterio situado algo elevado.

En la última década de la primera mitad del siglo XVIII fue sometido a una profunda reforma barroca, probablemente bajo la dirección de Ambrosio de Figueroa, disponiéndose entonces una fachada de ladrillo avitolado entre altas pilastras pareadas de estilo toscano y orden gigante, y levantándose a su vez tanto la espadaña con que remata el centro de su paramento, como la cúpula de la nave, cubierta al exterior con paños de teja a cuatro aguas.

Exteriormente destaca una sencilla portada de traza clasicista y rasgos manieristas, atribuida al arquitecto Diego López Bueno y fechada hacia el primer tercio del siglo XVII; no obstante, la imagen pétrea de San Andrés, titular de la capilla, que aparece en la hornacina del cuerpo superior, es obra posterior, de la segunda mitad de ese mismo siglo.

A los lados de esta portada aparecen dos retablos cerámicos que representan a las imágenes titulares de la Hermandad que tiene su sede en el interior: Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima de Regla.

Interiormente esta cúpula es de gran barroquismo y plasticidad; arranca de un tambor polilobulado del que parten ocho plementos o sectores triangulares entre radios que confluyen en un florón central de yesería, mostrando unas superficies revestidas de pinturas murales que representan a los Evangelistas y a los Padres de la Iglesia. 

En 1974 fue desmontado el retablo central de estípites de esta capilla contratado con el entallador José de Guillena en 1745, y en su lugar se colocó otro más plano, como fondo de las imágenes titulares de la Hermandad del Prendimiento, que tiene aquí su sede. Este nuevo retablo fue tallado y dorado por los sucesores de Castillo Lastrucci, siendo bendecido en 1980.

CAPILLA DE SAN ONOFRE


 

Se encuentra en la plaza Nueva. Formaba parte de la Casa Grande de San Francisco. Desde 1520 fue la sede de la Hermandad de las Ánimas de San Onofre.

Era una de las capillas a las que se accedía desde el atrio del convento franciscano Casa Grande de San Francisco. Es uno de los únicos restos del antiguo convento, junto con el arquillo del Ayuntamiento. La capilla data del siglo XVI y es de estilo barroco.

En 1520 se instaló en ella una hermandad católica de ánimas que estaba ligada a la veneración a los santos: San Onofre, San Francisco y San Roque.​ Las hermandades de ánimas estaban destinadas a orar por las almas del Purgatorio y a la realización de otras obras de caridad, como la asistencia a enfermos y moribundos. Junto a la capilla había un hospital asistencial de esta hermandad, construido en 1523 sobre un antiguo cementerio que había en el atrio.

El convento fue exclaustrado y desamortizado en 1835.​ Fue derribado a comienzos de la década de 1840.

Desde el 20 de noviembre de 2005 se realiza, en la capilla, la Adoración Eucarística Perpetua, en la que unos 600 voluntarios dedican una hora semanal para acompañar al Santísimo permanentemente, las veinticuatro horas del día.

El retablo mayor de la capilla fue realizado en 1682 por Bernardo Simón de Pineda y fue dorado por Miguel Parrilla en 1683. En el banco hay un relieve de las almas del Purgatorio con San Lorenzo y San Francisco a los lados.​ En el primer cuerpo hay una escultura de la Virgen de la Candelaria y, a los lados, San Fernando y San Hermenegildo.​ En el ático hay un relieve de la Presentación de Jesús en el Templo y, en el sobreático, un relieve de Dios Padre.

En el muro del evangelio se encuentra el retablo de San Onofre, realizado por Juan Martínez Montañés  en 1606.​ En el centro del primer cuerpo hay una escultura de San Onofre realizada por Pedro Díaz de la Cueva en 1599. ​ En el centro del segundo cuerpo hay una escultura de Santa Ana del siglo XVII, flanqueada por dos esculturas de San José y San Antonio de autor anónimo. En la calle central del retablo hay pinturas de santos realizadas por Francisco Pacheco en 1605: Santa Ana, Santa María Magdalena, San Juan Bautista, San Miguel Arcángel, Santo Domingo, San Francisco, San Jerónimo y San Pedro Mártir.

En el muro del evangelio hay también un relieve de la Trinidad, realizado en torno a 1580 similar a las obras de Jerónimo Hernández.

En el lado de la epístola se encuentra el retablo de San Laureano, realizado por Laureano de Segura, entre 1683 y 1685. En el centro está la escultura de San Laureano, probablemente obra de Pedro Roldán. En el ático hay un relieve de San Juan en Patmos en una visión de la Inmaculada y, en el sobreático, la Cabeza de Juan el Bautista.

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