Es un pequeño templo de estilo barroco, situado en el corazón del casco histórico de la ciudad.
El 12 de mayo de 1931, a las 4 de la madrugada, la capilla fue asaltada, saqueada e incendiada, durante las revueltas sociales tras la proclamación de la II República.
Bien de interés cultural, sus valores arquitectónicos y
artísticos fueron muy pronto reconocidos y valorados oficialmente, ya
que su catalogación como monumento fue publicado por La Gaceta de Madrid
en el año 1912. Desde 1916 es de los capuchinos franciscanos.
Goza de las mismas gracias que la Archibasílica de San Juan de Letrán en Roma.
En la portada lateral, también de marcado acento barroco en su diseño y decoración, destaca la representación de los Desposorios de la Virgen en la hornacina que corona la puerta. En esta fachada lateral existe un reloj de sol en igual estilo a la puerta.
Interiormente la capilla de San José se cubre en su nave con bóveda de cañón con lunetos, mientras que la capilla mayor lo hace mediante una cúpula de planta elíptica que se remata por una linterna ciega. A lo largo de sus muros presenta interesantes retablos barrocos y pinturas murales del mismo siglo XVIII.
El retablo mayor es de estilo barroco de Sevilla. Fue realizado por el escultor portugués Cayetano de Acosta.
El retablo de Santa Ana y los Desposorios de la Virgen es de estilo barroco. Está formado por dos columnas salomónicas que sustentan un arco de medio punto.

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