Situada en la céntrica calle Orfila, formaba parte de un centro de tipo hospitalario fundado en la primera mitad del siglo XVI.
A partir de la revolución del año 1868 su capilla fue incautada por el Estado, y así siguió durante ocho años más, hasta que fue devuelta a sus dueños.
Éste es un edificio de pequeñas dimensiones y planta rectangular, del que destaca un presbiterio situado algo elevado.
En la última década de la primera mitad del siglo XVIII fue sometido a una profunda reforma barroca, probablemente bajo la dirección de Ambrosio de Figueroa, disponiéndose entonces una fachada de ladrillo avitolado entre altas pilastras pareadas de estilo toscano y orden gigante, y levantándose a su vez tanto la espadaña con que remata el centro de su paramento, como la cúpula de la nave, cubierta al exterior con paños de teja a cuatro aguas.
Exteriormente destaca una sencilla portada de traza clasicista y rasgos manieristas, atribuida al arquitecto Diego López Bueno y fechada hacia el primer tercio del siglo XVII; no obstante, la imagen pétrea de San Andrés, titular de la capilla, que aparece en la hornacina del cuerpo superior, es obra posterior, de la segunda mitad de ese mismo siglo.
A los lados de esta portada aparecen dos retablos cerámicos que
representan a las imágenes titulares de la Hermandad que tiene su sede
en el interior: Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima de Regla.
En 1974 fue desmontado el retablo central de estípites de esta capilla contratado con el entallador José de Guillena en 1745, y en su lugar se colocó otro más plano, como fondo de las imágenes titulares de la Hermandad del Prendimiento, que tiene aquí su sede. Este nuevo retablo fue tallado y dorado por los sucesores de Castillo Lastrucci, siendo bendecido en 1980.


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