La catedral posee cinco naves que se distribuyen, mirando hacia Levante. No cuenta con una cabecera en el sentido gótico habitual en forma de ábside sin girola, ya que su planta salón es un perfecto rectángulo de 116 m de largo por 76 m de ancho, que se corresponde con el espacio que ocupaba la gran mezquita almohade que estaba situada en el mismo lugar. La nave central y la del crucero son más altas que el resto. A las naves exteriores se abren unas capillas situadas entre los contrafuertes y que igualan en profundidad a la nave del crucero. Los muros cuentan con poco espesor. Sin embargo, las capillas están separadas por estribos perpendiculares al eje central del templo, terminando en 28 pilares adosados que, con otros 32 exentos, soportan a 68 bóvedas ojivales. Estos pilares son de mampostería, revestidos de piedra. Las bóvedas de carácter ojival, son cuatripartitas en las naves y sixpartitas en las capillas, siendo las del crucero de forma estrellada. La luz natural penetra a través de numerosas vidrieras.
La nave central aloja dos edificaciones: el Coro, flanqueado por grandes órganos; y la Capilla Mayor rodeada por altas rejas. Entre ellas se sitúa el crucero, cuyas bóvedas son las más altas del templo y alcanzan en este punto los 37 m de altura. Por detrás del Coro se encuentra el Trascoro y en línea con todo lo anterior la Capilla Real.
La capilla Mayor, situada en la nave central, está delimitada en los laterales y en el frontal por rejas de hierro dorado, de estilo renacentista. El retablo de esta capilla constituye una de las obras más destacadas de la historia del arte. Su construcción se inició en el año 1482, y en él intervinieron Pedro Dancart, Jorge Fernández, Roque Balduque y Juan Bautista Vázquez el Viejo que la concluyó. Destaca la escultura de un crucificado, denominado del Millón, obra gótica del siglo xv. En este retablo se encuentra la pequeña imagen de la Virgen de la Sede del siglo xiii, titular y patrona de la catedral.
Los muros del presbiterio están decorados exteriormente por una serie de esculturas de diversos santos en bulto redondo y barro cocido sobre repisas y bajo doseles. El total de esculturas es de 59 las cuales componen un conjunto de indudable belleza, aunque no pueden apreciarse bien por la altura en que se hallan. Son esculturas de carácter gótico, renacentistas y manieristas, resultado de la sucesión de artistas que intervinieron en la ejecución. Desde 1522 aparece Miguel Perrín que permanece vinculado a estos trabajos hasta 1552. En 1564 se nombra como escultor a Juan Marín. Más tarde, en 1572, se nombra a Diego de Pesquera. Por fin se terminó la decoración en 1575.
Destaca entre todas la Virgen del Reposo, bella imagen de la Virgen con el Niño dormido sobre su pecho atribuida a Miguel Perrín, la cual está situada enfrente a la reja de la capilla Real. En la parte inferior de este muro se abre una capilla con enterramiento, dedicada a Nuestra Señora del Soterraño, que pertenece en la actualidad a los marqueses de Yanduri.
El Coro está construido con muros de cantería por tres lados, ocupa el espacio comprendido por la cuarta y quinta bóvedas de la nave central y el frontal se cierra con una reja de estilo renacentista terminada en 1523 por Francisco de Salamanca. La sillería consta de 127 sitiales con los respaldos realizados en marquetería de diversas maderas para dar un colorido especial a su ornamentación, con bajos relieves de escenas del Antiguo y Nuevo Testamento y con representaciones de personajes grotescos en los brazos de las sillas y misericordias donde también hay escenas de juegos. En los tablones mayores de entrada al coro se encuentran elementos ojivales con la separación hecha con columnas que terminan en pináculos.
Los tres sitiales correspondientes al arzobispo y sus ayudantes son los que muestran un gran trabajo escultórico. En uno de los sitiales se encuentra una inscripción que dice: «Este coro lo hizo Nufro Sánchez entallador que Dios aya. Acabose anno de 1478». No fue, sin embargo, el único tallista que trabajó en el coro, pues consta que también trabajó en el mismo el flamenco Pedro Dancart. El trabajo fue continuado por su discípulo Juan Alemán. Se acabó la sillería hacia 1511.
El trascoro fue realizado por Miguel de Zumárraga en estilo barroco, lo diseñó en el año 1619 y tras permanecer diez años paradas las obras, se finalizaron en 1635. Fue construido en valiosos y vistosos materiales, como mármoles y jaspes. Está adornado con relieves y bustos de bronce presididos por una pintura gótica de la Virgen de los Remedios de clara influencia italiana.
El órgano actual fue construido por Aquilino Amezua en el año de 1901 y restaurado por Gerhard Grenzing en 1996. Sustituyó a otro más antiguo de Jordi Bosch i Bernat que resultó destruido en el derrumbe de 1888 y estaba considerado uno de los mejores órganos que se había construido en España.
El mueble que lo alberga data de 1724, es obra de Luis de Vilches que diseñó la caja y Duque Cornejo que fue el encargado de la decoración escultórica. En realidad se trata de dos instrumentos gemelos enfrentados que forman un grandioso conjunto. Se interpreta con ambos simultáneamente desde el mismo teclado. Dispone de cuatro teclados manuales, uno de pedal y alrededor de 15.000 tubos.
1.-Capillas de los Alabastros: se llaman así por el material en el que están construidas. Son cuatro pequeñas capillas situadas en los muros laterales del coro: Capilla de la Inmaculada, Capilla de la Encarnación, Capilla de la Virgen de la Estrella y Capilla de San Gregorio. Fueron realizadas a partir de 1515, intervinieron en su construcción el maestro Juan Gil de Hontañón y desde 1530 el arquitecto Diego de Riaño que replanteó el interior de las mismas sustituyendo el estilo gótico en que estaban proyectadas por el renacentista.
2.-Capilla de la Inmaculada: el 14 de febrero de 1628 Jerónima Zamudio, viuda del jurado Francisco Gutiérrez de Molina le encarga al escultor Martínez Montañés un retablo con una imagen de la Inmaculada Concepción para colocarlo en esta capilla funeraria. Tras algunos retrasos en la ejecución y el consiguiente pleito, Martínez Montañés justificó la tardanza en terminar la obra. El tiempo le dio la razón, puesto la talla de la Inmaculada que preside el retablo que fue inaugurado el 8 de diciembre de 1631. Está considerada una obra de excepcional valor. Popularmente se la conoce como La Cieguecita por su mirada baja con los párpados apenas abiertos.
Está realizada en madera de cedro, mide 164 cm y está concebida según el modelo que describió Francisco Pacheco. Se trata por tanto de una Virgen niña con una larga melena que cae sobre la espalda. Viste larga túnica ceñida con un cíngulo que simboliza su doncellez y un manto sobre los hombros que se recoge con el brazo izquierdo produciendo numerosos pliegues. La cabeza se adorna con una corona de 12 estrellas que aluden a las doce tribus de Israel. En la peana aparecen los rostros de tres ángeles sobre un dragón que representa el pecado.
3.-Capilla de la Encarnación: está presidida por un retablo atribuido a Francisco de Ocampo y Felguera que fue realizado en torno a 1630 con el tema principal de La Anunciación. En el banco del mismo existen relieves de San Juan Bautista, San Juan Evangelista, Santo Domingo, San Francisco y San Antonio.
4.-Capilla de la Virgen de la Estrella: debe su nombre a una imagen renacentista de la Virgen que se cree fue realizada por el escultor renacentista de origen francés Nicolás de León en torno a 1530. Esta talla se encuentra situada en un retablo barroco de Jerónimo Franco fechado en 1695.
5.-Capilla de San Gregorio: se llama así por una escultura de San Gregorio colocada en una hornacina. El santo porta un libro en el que se encuentra la firma de su autor Manuel García de Santiago (siglo xvii).
6.-Capilla de San Pedro: en el muro izquierdo se encuentra el mausoleo del que fue obispo de Sevilla hasta 1523 Diego de Deza. El retablo de esta capilla está dedicado a san Pedro Fue encargado por los marqueses de Malagón en 1625 a Diego López Bueno arquitecto, escultor y entallador que se encargó de la estructura, mientras que las pinturas son obra de Francisco de Zurbarán realizadas en 1630, destacando la central que es una bellísima Inmaculada.. En el banco del retablo diferentes escenas relacionadas con san Pedro. En el ático aparece una pintura del Padre Eterno, no siendo esta obra original de Zurbarán sino una copia colocada en el siglo xviii.
Por último destacar la reja que cierra la capilla, obra de fray José Cordero de Torres terminada en 1780, este artista era religioso lego del convento de San Francisco en el Puerto de Santa María.
7.-Capilla Real: hace las funciones de cabecera de la catedral. Consta de planta cuadrada con ábside y dos capillas laterales, con una cubierta de cúpula semiesférica y linterna realizada entre 1567 y 1569 por Hernán Ruiz el Joven. En dicha capilla está ubicado el panteón con la urna de plata del rey San Fernando realizada por Juan Laureano de Pina de estilo barroco, así como los sepulcros de Alfonso X de Castilla y de su madre, la reina Beatriz de Suabia. En la cripta de la Capilla Real están sepultados el rey Pedro I de Castilla y su esposa, la reina María de Padilla, entre otros miembros de la realeza. En un altar de esta cripta se encuentra la imagen de la Virgen de las Batallas, escultura en marfil del siglo xiii. En el retablo principal de la Capilla Real, del siglo xvii, está colocada la imagen gótica de la Virgen de losa Reyes, patrona de la ciudad y de la archidiócesis de Sevilla.
8.-Capilla de la Concepción Grande: esta capilla sirvió primitivamente como lugar de enterramiento a los caballeros que acompañaron a San Fernando en la conquista de Sevilla, a partir de 1654 su patronato perteneció a Gonzalo Núñez de Sepúlveda, caballero veinticuatro de Sevilla a quien le fue concedido el derecho a ser enterrado en este lugar tras una importante donación que realizó con motivo de la octava de la Inmaculada Concepción. Actualmente sus restos se encuentran en el muro de la izquierda tras una losa sepulcral con el escudo de armas de los Sepúlveda según diseño del pintor Juan Valdés Leal. En la reja de la capilla, terminada en 1668, también se puede contemplar el mismo escudo.
En el interior llama la atención un soberbio retablo barroco con gran profusión de adornos y bellas columnas salomónicas que se articula en dos cuerpos, fue trazado y ejecutado por el arquitecto y ensamblador Martín Moreno en 1656. Las imágenes son obra de Alonso Martínez, excepto el cristo crucificado conocido como Cristo de San Pablo. En el primer cuerpo la imagen central es la conocida como Concepción Grande, mientras que las laterales corresponden a San José y San Pablo. El segundo cuerpo está presidido por el ya citado Cristo de San Pablo que es obra del siglo xvi.. Esta imagen gozó antiguamente de gran devoción en la ciudad. A su lado se encuentran las tallas de San Gonzalo y San Antonio de Padua.
En el muro derecho se encuentra un sepulcro de mármol en estilo neogótico realizado en 1881, en él está enterrado el que fuera arzobispo de Sevilla cardenal Francisco Javier Cienfuegos Jovellanos, nacido en Oviedo en 1766 que estuvo al cargo de la diócesis de Sevilla desde 1824 hasta su destierro en Alicante por motivos políticos el 18 de febrero de 1836.
9.-Capilla del Mariscal: esta capilla debe su nombre a su patrono, Diego Caballero, rico mercader y armador, mariscal de la Isla de la Española desde 1536, el cual entregó al Cabildo de la catedral de Sevilla en 1553, la importante suma de 26.000 maravedíes para fundar una capellanía y construir el retablo pictórico que persiste en la actualidad, sin duda una joya del arte renacentista. El retablo es obra del pintor Pedro de Campaña, que contó con la colaboración del entallador Pedro de Becerril para la imaginería y arquitectura, y del pintor Antonio de Arfián para la policromía de la estructura arquitectónica.
El trabajo se comenzó en 1555, y se prolongó a lo largo de ocho meses. Consta en total de 10 tablas. La tabla principal corresponde a la Purificación de la Virgen. La tabla tiene unas dimensiones de 330 cm por 240 cm y está inspirada según algunos autores en un grabado de Alberto Durero.
10.-Capilla de los Dolores: a través de esta capilla se accede a la Sacristía de los Cálices, dentro de sus elementos artísticos, destaca una imagen de la Virgen de los Dolores situada en el banco del retablo, es obra realizada por Pedro de Mena de 1670. En el muro frontal se encuentra el sepulcro del que fuera arzobispo de Sevilla y cardenal Marcelo Spínola, el cual está representado en actitud de oración. Fue esculpido por Joaquín Bilbao en 1906. En la parte superior cuelga una soberbia pintura de Valdés leal, se trata de Los Desposorios de la Virgen y San José, fechada en 1657.
11.-Capilla de San Andrés: el elemento artístico más importante de este espacio es sin duda el Cristo de la Clemencia (1603), una escultura de madera policromada por Juan Martínez Montañés, también llamado Cristo de los Cálices, por el lugar en que antes se encontraba en la catedral, es una obra cumbre de la escultura barroca; se trata de un bello crucificado que inspira una enorme serenidad. Tiene la particularidad de estar unido a la cruz con 4 clavos en lugar de los 3 habituales.
12.-Capilla de la Virgen de la Antigua: Según la leyenda, antes de la conquista de Sevilla por los cristianos, un ángel condujo al rey san Fernando al interior de la mezquita principal de la ciudad, donde detrás de un muro que se hizo transparente, pudo ver la imagen de la Virgen de la Antigua que permanecía allí oculta desde hacía siglos. Pocos días después se rindieron las fuerzas musulmanas y San Fernando entró triunfante en la ciudad el 22 de diciembre de 1248. La capilla actual está presidida por un retablo en cuyo centro hay una imagen pintada al fresco de la Virgen de la Antigua, realizada según los historiadores en el siglo xv, sobre un muro de la antigua mezquita que ocupaba el espacio de la actual catedral. La Virgen sostiene a su hijo con la mano izquierda y con la derecha una rosa, mientras que el Niño sujeta un pájaro. Sobre su cabeza dos ángeles mantienen en el aire una corona que fue realizada en 1929 con motivo de la coronación canónica de la imagen y más arriba otro ángel muestra la inscripción Ecce Maria venit. El retablo está realizado en mármol y las diferentes esculturas que posee están talladas por Pedro Duque Cornejo.

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