jueves, 9 de febrero de 2023

JULIO CÉSAR


 

HÉRCULES



Su creación implicó una labor de ingeniería de más de un año de preparación. El terreno pantanoso que se anegaba con las crecidas del río fue drenado mediante acequias. La superficie se rellenó con escombros y áridos que aumentaron el nivel del suelo, permitiendo poblar el recinto con tres hileras dobles  y longitudinales de álamos orientados Sur-Norte. Así mismo, el nuevo parque fue embellecido con fuentes y con la colocación final de dos primeras y altísimas columnas sacadas de las ruinas de un antiguo templo romano de época adrianea que existió en la actual calle Mármoles,  donde aún hoy se conservan otros tres fustes originales.

Inicialmente los fustes localizados fueron seis, todos de granito y con basas de mármol: los tres que permanecen in situ, los dos que se trasladaron en 1576 a la Alameda, y otro más que se partió cuando era transportado al Alcázar y permaneció un tiempo tirado en la actual calle Mateos Gago, en cuyas cercanías debió ser enterrado.

WOLFGANG AMADEUS MOZART


Wolfgang Amadeus Mozart universalizó el nombre de Sevilla con dos de sus óperas, Las bodas de Fígaro y Don Giovanni, esta última inspirada en Don Juan Tenorio.

El 5 de diciembre de 1991, con motivo del II centenario de la muerte de este genio musical, se inauguró un monumento en su honor en Sevilla, obra de Rolando Campos.

Se pensó ubicarlo en los jardines de la Caridad, pero debido a desavenencias políticas entre Ayuntamiento y Diputación Pronvicial, fue ubicado finalmente en el paseo Cristóbal Colón, en la acera más cercana al río, acompañado por la Torre del Oro.

Allí estuvo años apoyado en la silla, sosteniendo una partitura que fue robada, y un violín que sufrió varios intentos de robo.

En 2004 fue desmontado para ser restaurado y nunca volvió a su anterior ubicación. Aprovechando la apertura al público de los jardines de la Caridad, se decidió reubicar el monumento en la acera del Teatro de la Maestranza, próximo al lugar que nunca llegó a ocupar.

DON JUAN TENORIO

 

En la sevillana Plaza de los Refinadores, situada entre los Jardines de Murillo y la Puerta de la Carne, se encuentra este monumento a uno de los mitos de la literatura española.

Es una escultura a tamaño natural realizada en bronce, en la que aparece Don Juan Tenorio con la indumentaria típica del siglo XVII.

Fue elaborada en 1974 por Nicomedes Díaz Piquero, siendo el pedestal sobre el que se encuentra de Juan Carlos Alonso.

En cada uno de los cuatro lados de este pedestal, aparecen las siguientes inscripciones:

“A Don Juan en homenaje a su figura y orgullo de su mito, Artecomsa donó este monumento al pueblo de Sevilla en la primavera de 1974″.

“Aquí está Don Juan Tenorio; y no hay hombre para él”.

“Desde la princesa altiva la que pesca en ruin barca no hay hembra a quien no suscriba y a cualquier empresa abarca si en oro o valor estriba”.

“Búsquenle los reñidores cérquenle los jugadores, quien se preste que lo ataje, a ver si hay quien lo aventaje en juego, en lid y en amores”.

CARMEN LA CIGARRERA


 

La Maestranza estalla en palmas y vítores hacia el torero que acaba de matar al toro. Éxito rotundo. Acompañado de su cuadrilla, da la vuelta al ruedo saludando al público. Los hombres le arrojan sus sombreros; las mujeres, flores y mantones. Una de ellas le arroja un anillo mientras grita: “¡Lo amo!”. Al instante, un hombre que no le quitaba ojo la abraza y le hunde en el pecho una navaja, arrebatándole la vida. Nadie se da cuenta. El asesino, llorando, le dice: “Carmen, te adoro”.

1845. El francés Prosper Mérimeé publica en la ‘Revue del Deux Mondes’, una pequeña obra titulada: ‘Carmen’. Mérimeé había estado en España 15 años antes, contratado por la condesa de Montijo como profesor de su hija, la futura emperatriz de Francia, Eugenia. Allí le contaron historias de bandoleros, fue a los toros y vio a mujeres bellas, como una que vio en Córdoba y de la que escribió: “Tenía una belleza que quien la viera una vez la retendría para siempre en su memoria”.

El libro tuvo cierto éxito, publicándose de nuevo en 1847, pero la historia no alcanzaría fama universal hasta 1875. Ese año, se estrena en la ‘Opera Comique de Paris’, una ópera compuesta por Georges Bizet sobre un libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halevy. Estos, habían mejorado la historia de Mérimeé con algunos cambios, como por ejemplo su final. En la novela Carmen muere en el campo, mientas que en la ópera lo hace en la plaza de toros.

Aunque tuvo un éxito discreto en su estreno, hoy es una de las más representadas en la Historia de la ópera. Con más de 100 versiones cinematográficas, es uno de los mitos más universales por los que se conoce a Sevilla en el mundo. En 1970, el escultor Sebastián Rojas, utilizando como modelo a su sobrina, crea un monumento de una mujer joven, guapa y desafiante que sería colocado en el Paseo de Colón, justo frente a la plaza de toros de la Maestranza. 

MURILLO


 Con el fin de perpetuar la memoria de Bartolomé Esteban Murillo, la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, acordó en 1847 levantar un monumento a tan majestuoso artista.

El lugar elegido fue la Plaza de Santa Cruz, ya que hasta la invasión francesa, la Iglesia de Santa cruz se encontraba en dicho lugar, y en ella reposaban los restos del pintor.

Se constituyó una comisión, que después de examinar el lugar decidió que finalmente el monumento se erigiera en la Plaza del Museo.

El pedestal, en mármol, se encargó a Demetrio de los Ríos, procediéndose su elaboración en Italia. Mientras que la estatua corrió a cargo de Sabino Medina. Siendo la misma fundida en bronce en París en 1864.

VELÁZQUEZ


Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, conocido como Diego Velázquez o Diego de Silva Velázquez, es un famoso pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y maestro de la pintura universal. Nació en Sevilla en la calle Padre Luis María Llop, nº 4 y fue bautizado el día 6 de junio de 1599 en la Iglesia de San Pedro, muy cercana a su casa natal, donde vivió hasta los 11 años.
En Sevilla dispone de un monumento en la Plaza del Duque de la Victoria, en el Centro Histórico de la ciudad. Es obra en bronce del escultor sevillano Antonio Susillo, fundida en los talleres de Ojeda y situada sobre un pedestal obra del arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia, que se inaugura en 1892 sustituyendo una fuente anterior. El escultor se basó en el autorretrato que él pintó en "Las Meninas", portando el pincel y la paleta y con una banqueta de estética barroca.
La estatua del monumento se encontraba deteriorada por el paso del tiempo y había excrementos de pájaros que afeaban su aspecto. El Ayuntamiento de Sevilla, durante los meses de noviembre y diciembre de 2016 realizó trabajo de restauración, consistentes en una limpieza, sellado de fisuras, análisis de pátinas y aplicación de un tratamiento protector a la estatua y su soporte. La anterior restauración se realizó en 2008.

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