En la imagen de arriba podemos ver una representación
gráfica de un lomo de bacalao. Es los que veríamos los modernos. Sin embargo,
esta palanca de madera que representa, efectivamente, un lomo de bacalao no es
ni más ni menos que un grandioso ejemplo de la recuperación de la memoria
histórica de la ciudad.
La calle Argote de Molina, conocida popularmente por Cuesta del Bacalao, toma
prestado su sobrenombre de los pequeños comercios de ultramarinos que existían
en ella desde el siglo XIX hasta hace unas décadas que los bares, restaurantes
y zonas de ocio ocuparon su lugar.
En la esquina que vemos existía una tienda de ultramarinos que tenía el nombre
de "El Brillante" regentada por D. Jesús Sanz. Allí como no podía ser
de otra forma, podríamos conseguir todo tipo de alimentos y especias, muchos de
ellos llegados de allende los mares.
Uno de ellos era el bacalao, un alimento que, si bien se pescaba en las frías
aguas del Océano Ártico, llegaba a nuestra ciudad secado y dispuesto para ser
vendido. La tradición de secar el pescado para conservarlo se remonta a la
época vikinga, pero el proceso de salar pescado comenzó en el siglo XV, cuando
los pescadores españoles y portugueses navegaban a Terranova. Este bacalao,
preservado en sal, se mantenía en buen estado durante la travesía.
El bacalao seco salado también es popular en los países católicos, gracias a
una tradición que data de la edad media. El Papa ordenó a los católicos comer
pescado en lugar de carne durante la Cuaresma. De esta forma, los océanos
nórdicos exportaron este pescado a los católicos del mundo durante muchos años
y aún lo siguen haciendo, confirmándose una de las tradiciones más
"rancias" de la religiosidad sevillana de la primavera.
D. Jesús Sanz colocó en el sitio que vemos ahora (desde 1922 a 1976) un bacalao de madera, símbolo de su establecimiento y que, con el tiempo, también se convirtió en símbolo de una calle y símbolo de una ciudad que tiene en su Semana Santa una forma de dar vida al cordón umbilical de la Cuesta del Bacalao con las tradiciones centenarias de Sevilla.


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