Ubicado en el número 5 de la calle Cuna en un emblemático edificio sevillano. Un lugar que ama las brasas donde su especialidad es el pollo, un pollo tierno y jugoso con nuestras especias secretas y asado a a la perfección en nuestra parrilla de brasas. En nuestra carta también podrás encontrar otros platos. Todos ellos giran en torno a nuestra gran parrilla. Nuestro local cuenta con un ambiente acogedor, ideal para reunirse con amigos y familiares para disfrutar de una comida deliciosa. Además, nuestro personal amable y atento garantizará una experiencia inolvidable.
El nuevo
establecimiento tiene tres plantas. Las dos inferiores están ocupadas por un
establecimiento especializado en brasas, y especialmente en pollo asado, y en
la superior hay otro local dedicado a la cocina japonesa y los cócteles. Ambos
tienen una entrada común
Una impresionante estantería de madera llena de leña de encina preside el patio de la planta baja. Estamos en una antigua casa palacio del siglo XIX de la calle Cuna, en pleno centro de Sevilla. La leña sirve para alimentar «el gran bicho», una impresionante parrilla de cerca de diez metros de largo que aloja una zona para asar carnes y dos grandes hornos giratorios donde se preparará la estrella de la casa, la que da el nombre al sitio: «picantón», los pollos asados.
El espacio es de
esos donde no sabes a donde mirar porque todo llama la atención. En las dos
plantas que ocupa Picantón, el restaurante dedicado a las brasas, predomina un
cierto aire rústico. Hay mesas de madera y plantas para decorarlas. En el patio
del edificio, decorado con un original entramado de madera, está otra de las
estrellas de la casa, una gran mesa para 14 comensales desde la que se puede
ver, al igual que desde la barra, como trabajan en la parrilla del restaurante.
Sobre esta mesa descansan unos llamativos cubiertos, de grandes dimensiones que
servirán para trinchar los pollos, cuando los pida el cliente.
Para poder trinchar los picantones a los clientes se les sirven un gigantesco juego de cuchillo y tenedor. Los platos están personalizados con la marca Perro Viejo y la decoración, como puede verse en la mesa coronada con fuentes de frutas, tiene un toque rústico.
El patio acoge
una de las zonas más vistosas de Picantón. En primer plano una gran mesa para
comer desde la que se ve cómo trabajan en la parrilla situada detrás. En unos
de los laterales puede verse la estantería con la leña para alimentar los
hornos y las parrillas.
El grupo Perro Viejo tiene varios restaurantes en Sevilla y alguno en Málaga. El local puede alojar hasta a 200 comensales, en dos restaurantes diferentes. La planta baja y la primera está ocupada por «Picantón», un sitio especializado en brasas y la segunda está ocupada por «Casa Yaki», un simpático nombre que sirve de presentación para un espacio dedicado a la cocina japonesa, con cocina a la vista y para tomar cócteles.
El lazo de unión entre ambos locales es un impresionante patio interior con una decoración de lo más llamativa. El reto no lo podía asumir otra firma que «Persevera«, la empresa sevillana especializada en diseño de interiores que ya ha firmado otros espacios de éxito en la ciudad y que ha trabajado también antes para el grupo Perro Viejo. Ellos se han encargado de la obra y en el diseño han colaborado de manera intensa Ernesto Malasaña y Pedro Rodríguez, dos de los socios del grupo Perro Viejo.
El patio central, con una llamativa decoración sirve de nexo de unión entre todos los espacios.
Antonio Martín,
cocinero y uno de los socios del grupo Perro Viejo, da los últimos toques a los
platos que ofrecerán en este «dos en uno». «Es la primera vez que hacemos algo
centrado en las brasas y en la cocina japonesa, pero de todos modos el sitio
tendrá también el sello de nuestro grupo y haremos cocina fusión con técnicas
de otras culturas pero llevadas a nuestro terreno y a nuestros productos».
La impresionante
parrilla de la planta baja llama la atención. Es como un gran cilindro de color
negro dividida en dos partes. En el centro hay un espacio para asar carnes y a
los lados dos grandes hornos giratorios donde se irán poniendo en su punto los
pollos tomateros que quieren ser la mayor atracción de la casa.
Son pollos pequeños, parecidos a los que se conocen
también como picantones o «coquelets» en Francia. No llegan al kilo de peso.
Antonio Martín señala que «nos los traen proveedores de la zona». La idea es
macerarlos en un aliño basado en el limón y el romero y luego asarlos en estos
hornos hasta cumplir esa máxima de que queden jugosos por dentro y con la piel
un poco crujiente.
Para acompañar
ofrecen tres posibilidades, o las papas fritas tradicionales, o unos pimientos
asados o las típicas patatas de feria rellenas, aunque en este caso con una
propuesta bastante atractiva: Queso Ricotta, Guanciale, un embutido italiano
que recuerda al baicon, y cebolleta. Los pollos se pueden pedir por
mitades o enteros.
Pero la oferta «a la parrilla» tiene también otras propuestas como las costillas con salsa barbacoa con un toque coreano, muy en la línea del grupo Perro Viejo, la presa ibérica de bellota o el secreto de ternera de la raza Angus. Además, ya fuera de carta, tendrán carnes maduradas de vacuno que irán cambiando de procedencia o de raza. De hecho el restaurante contará con una cámara de maduración de carnes que les proveerá la firma sevillana D’Casta, una de las punteras del sector y que trabaja con carnes del grupo Discarlux.
Las parrillas no se quieren limitar a la carnes y
sobre ellas también se harán pescados de temporada. La oferta aquí cambiará
también día a día en función de lo que llegue, desde pescado de roca a atún u
otras especies. En la carta si tienen filetes de corvina que van con puré de
zanahorias y verduras a la brasa o almejas abiertas a la llama y preparadas al
estilo de Sanlúcar con su poquito de manzanilla para mejorar la cosa.
Todos los aspectos están muy cuidados. Así el pan
vendrá desde uno de los obradores con mejor «miga» de Andalucía, el horno de Artesa, situado en la Sierra de
Cádiz.
Un azulejo con divertido pollo en uno de los comedores de la planta baja. En las mesas hay macetas que sirven de decoración.
Además de estos
platos se ofrece antes la posibilidad de un picoteo con propuestas tipo fusión
muy en la línea del grupo. Antonio Martín señala que «la mayoría de las
propuestas han sido especialmente creadas para estos restaurantes aunque
evidentemente hay platos muy presentes en el grupo y que nos han dado muchas
alegrías»:
Así no falta la
ensaladilla de pollo asado o unos espárragos a la parrilla presentados con
salsa huancaina, una salsa peruana basada en el queso y los pimientos. Hay
también bocadillos en forma de mollete y que llevan dentro morcilla y chutney de
manzana, croquetas de jamón ibérico, patatas bravas o tacos. Para los
vegetarianos tienen un original tartar de remolacha aromatizado con hierbas.
Para los postres, torrijas, tarta de chocolate o flan casero, todos con algún toque original. El sitio, que admitirá reservas cuenta con mesas en las plantas baja y primera. En esta planta tienen también hasta tres comedores privados, uno de ellos, incluso, con cuarto de baño independiente para que los comensales no tengan que salir, si no lo desean.
Dirección: calle Cuna núm. 5
Teléfono: 955440035

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