La denominación de puerta del León probablemente date del siglo xix. Históricamente esta puerta había sido conocida como de la Montería. Se llamó así porque era por donde salía el rey con sus monteros para ir de caza. Esta hipótesis tiene base, ya que el padre de Pedro I, Alfonso XI, era tan aficionado a la caza que escribió un libro sobre montería. Según José Gestoso, el nombre se debía a que estaba decorada con relieves de cacería. En el lado izquierdo del arco se aprecian los relieves de dos medallones polilobulados muy desgastados. En uno de ellos se aprecia algo similar a un animal cuadrúpedo.
Pasada la puerta se accede al Patio del León. Al fondo del patio hay un lienzo de muralla almohade con tres pórticos. Esta muralla parece haber sido reforzada posteriormente. Además, los arcos fueron de herradura pero en la época cristiana se transformaron en arcos de medio punto. Tras este lienzo de muralla se encuentra el patio de la Montería.
A la sala de Justicia se accede por el patio del León. Es de planta cuadrada, de estilo mudéjar y fue construida en el reinado de Alfonso XI. Es una sala de planta cuadrada y una bóveda de artesonado. En ella hay un escudo de la Orden de la Banda, creada por Alfonso XI en torno a 1340. La sala habría sido realizada entre 1340 y 1350. No obstante, aunque la sala fue fechada en el reinado de Alfonso XI gracias, entre otros detalles, a este escudo, el escudo de esa orden también aparece en otros lugares del palacio decorados en el reinado de su hijo, Pedro I.
Guarda semejanza con la sala de Comares de la Alhambra. En los siglos XVI y XVII era conocida como sala de los Consejos. Lo más probable es que hubiera sido una sala almohade usada para reunir un consejo y que fuese reformada con arte mudéjar por los cristianos, que continuaron usándola para el mismo fin. Probablemente, esta fuese la sala donde estaba el tribunal presidido por Pedro I, aunque existen otras hipótesis sobre su posible localización. En este tribunal había tres gradas de ladrillo con un trono de piedra, aunque esta estructura fue demolida antes de la visita de Felipe II en 1570. Esta actuación disgustó a Felipe II, que era un gran admirador del rey don Pedro y que fue el primero en indicar que debía llamársele "el Justiciero".
Desde la sala de Justicia se accede al patio del Yeso, que fue edificado a finales del siglo xii, de época almohade, de planta casi cuadrada, presenta una alberca en el centro y con arcos porticados en cada uno de los lados del patio, sobre los que aparece una rica decoración. En el lado sur hay unas columnas califales que sostienen unos arcos con decoración (sebka) de yeso. Esta decoración cubre un soportal. En el soportal hay una entrada de dos arcos de herradura con una columna en el centro. Sobre dintel de esa entrada se abren dos ventanas. En la pared opuesta hay una salida tapiada con tres arcos de herradura de estilo califal cordobés. Al igual que en otros lugares del Alcázar, en este patio se han realizado varias reformas a lo largo de su historia. Todo el muro donde se encontraba la arquería de sebka se encontró tapado. Fue descubierto por Francisco María Tubino a finales del siglo xix. El marqués de Vega-Inclán, entonces conservador del Alcázar, encargó en 1912 su recuperación y restauración al arquitecto José Gómez Millán.
El Patio de la Montería es el patio principal y está presidido por la puerta del palacio de Pedro I. En las paredes hay arcos de medio punto que fueron tapiados en el siglo xv. A la derecha se encontraban las estancias de la Casa de Contratación.
La Sala de los Abanicos. Se trata de una estancia donde, desde 1998, se exhiben 37 abanicos de los siglos XVIII y XIX donados por la coleccionista Gloria Trueba Gómez.
En este lugar hay también un cuadro de grandes dimensiones que representa la Procesión del Santo Entierro Grande de 1854. Es una obra de la época que fue adquirida en 1992 en la casa de subastas Sotheby´s por el anticuario sevillano Antonio Plata del Pino y que luego fue comprada por el Ayuntamiento por cinco millones de pesetas.
Desde el patio de la Montería se accede al salón del Almirante, donde destacan los siguientes cuadros: La inauguración de la Exposición Iberoamericana de 1929, que preside la estancia, obra del pintor Alfonso Grosso; Las postrimerías de san Fernando, de Virgilio Mattoni; La toma de Loja por Fernando el Católico, obra de Eusebio Valldeperas; y los retratos de Fernando VII y María Cristina de Nápoles y de Carlos Blanco, fechados en el primer tercio del siglo xix. Este lugar es usado como salón para actos públicos.
A continuación, se halla la denominada sala de Audiencias, transformada en capilla en el siglo xvi. Está cubierta con una rica techumbre de tracería del siglo xvi con adornos geométricos. La capilla posee una grada de piedra adosada al muro que recorre el perímetro y presidiendo la estancia se encuentra un retablo con forma de tríptico, obra de Alejo Fernández, elaborado entre 1531 y 1536. La parte central está ocupada por una imagen de la Virgen de los Navegantes, acompañada por san Sebastián y Santiago en un lado y san Telmo y san Juan Evangelista en el otro.
El patio del crucero se encuentra al oeste del patio de la Montería. Fue construido en el siglo xii, durante el periodo almohade, aunque fue reformado posteriormente. En tiempos de Alfonso X se le añadieron bóvedas de crucería. El jardín presentaba dos niveles, el más alto correspondería al que tiene actualmente el patio, con dos galerías principales en forma de cruz y otras cuatro periféricas, y un segundo nivel, 4,7 metros por debajo del anterior, ocupado por un jardín con naranjos, dividido en cuatro partes, en cuyo centro se situaba una gran fuente y en los extremos, albercas.
A raíz del terremoto de Lisboa se tapó este jardín inferior, rellenándolo de tierra y formando el actual patio rectangular. Los vestigios visibles de este piso inferior pueden contemplarse desde el patio del Crucero y la única parte que sobrevive son los llamados baños de María Padilla, a los que se accede desde el jardín de la Danza. Este sótano está formado por una gran nave de diez tramos cubiertos por bóvedas de crucería. La entrada desde el jardín está cubierta con una larga bóveda de cañón.
Actualmente es un patio rectangular ajardinado, dividido en cuatro por setos de mirto y en el interior de los cuadrantes hay bonetero, árboles de Júpiter, palmeras, buganvillas y jazmines.
En el siglo xviii se realizaron varias obras en el patio del Crucero y en el palacio Gótico. La fachada del palacio Gótico que daba al patio del Crucero fue reformada por completo en estilo barroco. También se remodelaron las otras fachadas del patio. Se enterró todo el jardín para poner su suelo al nivel de los salones. Se tapiaron los laterales de los corredores del patio y estos quedaron como cámaras subterráneas.
El Palacio Mudéjar o de Pedro I fue construido junto al palacio Gótico de Alfonso X a iniciativa del rey Pedro I, entre 1356 y 1366. En su construcción colaboraron artesanos de Toledo, Granada y de la propia Sevilla. Posteriormente fue transformado en época de los Reyes Católicos y de los primeros Austrias. Según las investigaciones arqueológicas, el palacio del rey Pedro constituyó un proyecto de nueva planta, que se elevó en un lugar donde existían construcciones anteriores.
Este palacio nació para servir como edificio privado del rey Pedro I, frente al carácter más protocolario que representaba el palacio gótico, levantado en el siglo anterior por orden de Alfonso X. Este palacio de Pedro I albergaba diversas escrituras en árabe ensalzando su figura. La madera empleada en los artesonados (aljarfes), las puertas con lacerías y los marcos de las ventanas suele ser de pino. Estas lacerías son doradas o policromadas. Tiene una primera planta que no se extiende por toda la planta baja, sino solo por algunas estancias.
La portada principal se encuentra en el patio de la Montería. En la parte superior hay un gran alero de madera, sostenido por mocárabes dorados. Abajo hay un mural de azulejos con una inscripción en árabe que habla del año en que se concluyó el edificio. Este mural está bordeado por una inscripción en caracteres góticos.
La puerta de entrada es rectangular, con dintel adovelado decorado con fino alaurique. A ambos lados hay sendos arcos lobulados decorados con sebka y apeados en columnas de mármol. En la banda superior hay ventanas, geminadas en sendos laterales y tripartita en espacio central, con columnas de mármol sosteniendo sus arcos lobulados.
La portada da acceso a un zaguán, del que sale un pasillo que lleva al Patio de las Muñecas. Se cree que esta zona del palacio estaba destinada a la reina, siendo este un patio doméstico. Fue sometido a una reforma entre 1847 y 1855. En dicha reforma se añadió una cornisa con mocárabes y un entresuelo neomudéjar entre la planta baja y la primera planta. Esta reforma fue dirigida por Juan Manuel Caballero y José Gutiérrez. Las diez columnas de mármol actuales fueron realizadas por el marmolista José Barradas en aquella reforma.
El nombre "de las Muñecas" es antiguo. En 1637 el historiador Rodrigo Caro especuló que podría llamarse así porque ahí era donde se criaba a los niños o porque es un patio muy pequeño. En la actualidad se cree que puede deberse a unos rostros de niñas o muñecas que hay al comienzo de los arcos.
Cuarto del Príncipe. Se accede por la galería norte del patio de las Muñecas. Recibe este nombre por Juan de Trastámara, hijo de los Reyes Católicos, nacido en el Alcázar en 1478. En la techumbre hay heráldica de los Reyes Católicos. El cuarto está dividido con arcos de yeso en tres dependencias. En esta sala Isabel I dio a luz al príncipe Juan el 30 de junio de 1478.
Patio de las Doncellas. Se trata de un patio rectangular de 21x15 metros circundado por cuatro galerías; dos de siete y dos de cinco arcos. En el centro hay una alberca con grandes arriates hundidos un metro a ambos lados. Los laterales de estos arriates están decorados con arcos de medio punto entrelazados. Los arcos lobulados están decorados con sebka y relieves en yeso. Entre 1580 y 1584 todo esto fue enterrado y se colocó una solería de mármol, para la que se trajeron artesanos de Macael, Espera y Acán. Los arriates y la alberca fueron descubiertos en unos estudios arqueológicos en 2002.
En torno a la planta baja había algunas estancias que eran accesibles para los invitados, mientras que en la planta superior solamente había habitaciones privadas. La planta superior de este patio fue reformada entre 1540 y 1572. De esta época son los arcos de medio punto apoyados en columnas de mármol con capiteles jónicos elaboradas en Génova por Antonio María Aprile da Carona y Bernardino da Bissone. Las columnas de la planta baja fueron sustituidas entre 1560 y 1569 por otras labradas en la misma ciudad italiana por Francisco y Juan Lugano y Francisco da Carona.
La Alcoba Real, que también fue llamada dormitorio de los Reyes Moros, tiene su acceso desde el patio de las Doncellas. El interior está dividido en dos salas, que se comunican por una entrada con tres arcos de herradura. La primera sala a la que se accede desde el patio, conocida como sala de los Pasos Perdidos, tiene un artesonado del reinado de los Reyes Católicos.
Sus muros cuentan con frisos de yeserías y está cubierta por un artesonado del siglo xv. Las puertas que dan al patio están decoradas con lacerías, entre las que destacan figuras de seis brazos con forma circular. Las dos ventanas de esta estancia están decoradas con estrellas y ruedas de ocho brazos.
Desde el patio de las Doncellas se accede también al salón del Techo de Carlos V. Tiene puertas de madera con lacerías mudéjares. En el centro de los portones hay figuras geométricas de ocho brazos en forma de ruedas. Las dos contraventanas de este salón están decoradas con estrellas de cuatro, seis y ocho puntas.
Se cree que pudo ser una capilla, por la inscripción sobre el Corpus Christi que hay en la puerta. De ser así, la alcoba Real, que se encuentra al lado, pudo haber sido un presbiterio. De todas formas, cabe la posibilidad de que la inscripción religiosa de la puerta fuera simplemente por deseo de Pedro I.
Recibe ese nombre por su artesonado, realizado entre 1541 y 1543. Este artesonado cuenta con 75 casetones octogonales. Es atribuido a Sebastián de Segovia.
Las puertas de la entrada desde el patio de las Doncellas son del siglo xiv. Son de madera con lacerías geométricas decoradas con motivos vegetales. En las partes centrales de los portones hay figuras de ocho y doce brazos con forma de ruedas. Tienen un trazado de lefe en los márgenes. Indican la fecha de terminación del palacio Mudéjar; 1364. En la parte exterior tienen inscripciones en árabe alabando al señor del palacio y, en la parte alta del lado interior, hay filacterias con caracteres góticos en latín con el salmo 54 y el comienzo del Evangelio de San Juan.
El salón de Embajadores el lugar más suntuoso del palacio. Aquí estaba el salón Al-Turayya o de las Pléyades del Alcázar Al-Mubarak o de la Bendición de Al-Mutamid. El salón actual corresponde a la construcción de Pedro I. Tiene planta cuadrada (qubba) y está cubierto por una cúpula semiesférica dorada. Este tipo de cúpula responde a un modelo que es llamado "media naranja". La cúpula fue realizada por Diego Ruiz en 1427. Debajo de la cúpula hay un arrocabe gótico con retratos de monarcas. Este friso de madera es medieval, pero los retratos fueron sustituidos en una reforma que tuvo lugar entre 1599 y 1600. Son 56 tablas pintadas por Diego de Esquivel en orden cronológico, desde Chindasvinto hasta Felipe III. Pedro I se sitúa en la mitad sur del paramento.
En ellas, los reyes, identificados por su nombre, aparecen en posición sedente y coronados; en la mano derecha portan una espada y en la izquierda un globo terráqueo; en un nivel inferior está su escudo de armas y, más abajo, su período de reinado. Por encima de la serie se dispone un friso corrido con el escudo de armas de Castilla y León.
Los muros, al igual que en otras estancias del palacio, están decorados con azulejos y yeserías. En la parte superior del salón hay balcones de madera construidos a finales del siglo xvi. En dos laterales hay entradas con dos columnas de mármol que sostienen triples arcos de herradura.
Junto a este salón hay dos estancias, una al norte y otra al sur, en las que hay distribuidas 26 placas de yeso recortadas y perfiladas a buril para que las figuras representadas destaquen sobre el fondo de ataurique. En la sala norte miden 50 centímetros aproximadamente, y son algo más grandes en la sala sur. En ambas salas las placas de yeso representan reyes, príncipes, caballeros, damas, torneos y animales fantásticos. Estas escenas pueden estar inspiradas en el Libro de la montería, escrito por Alfonso XI, y en la Crónica troyana. Esa crónica fue encargada por Alfonso XI y realizada por el escribano y miniaturista Nicolás González. González la terminó en diciembre de 1350, cuando Alfonso XI ya había sido sucedido por Pedro I.
Salón del Techo de Felipe II. Se accede a él a través de una entrada en el salón de Embajadores. Esa entrada es conocida como el arco de los Pavones, por tener decoración de aves. Se trata de un salón rectangular con un ajimez que da al jardín del Príncipe.

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