Las obras llevadas a cabo en su solería en los siglos xix y xx eliminaron, de paso, el concepto de templo como cementerio de eclesiásticos, cofradías, fundadores de capillas o seglares adinerados, habida cuenta de que desde el último tercio del siglo xviii se publicaron ordenanzas reales prohibiendo la inhumación en iglesias, aunque el clero continuó ejerciendo sus derechos consuetudinarios. El canónigo Juan de Loaysa, seguido por Félix González de León, anotó a fines del siglo xvii (hasta 1708 en que remató su redacción) cuantos epitafios y laudas sepulcrales informaban sobre la identidad y demás circunstancias de los enterrados en este templo. Sus trabajos compilatorios dan un total de 627 enterramientos, cifra incompleta debido a la existencia de bóvedas de inhumación colectiva, además de los restos trasladados aquí en urna cineraria como, entre otros, los de Benito Arias Montano (1811), Juan de Cervantes y Bocanegra o Cristóbal Colón (1902).
Tradiciones:
1.-Día de San Fernando: El 30 de mayo se celebra el día dedicado a Fernando III de Castilla, con tal motivo se realiza una ceremonia religiosa en la que participa el Cabildo de la Catedral y una representación del Ayuntamiento. En el transcurso de la misma tiene lugar una procesión en el interior de la catedral hasta la Capilla Real, donde está el féretro en el que se encuentran los restos mortales del rey.
2.-Los seises son un grupo de 10 niños que vestidos con trajes de pajes propios de siglo xvi, ejecutan una serie de danzas sagradas en el presbiterio situado delante del Altar Mayor de la catedral. Es un acto solemne que se realiza en tres ocasiones anuales: durante la Octava del Corpus, la Octava de la Inmaculada Concepción (entre el 8 y el 15 de diciembre) y en el Triduo de Carnaval que tiene lugar durante los tres días previos al Miércoles de Ceniza.
3.-Virgen de los Reyes: a primera hora de la mañana del 15 de agosto, se realiza todos los años una procesión por los alrededores de la Catedral con la imagen de la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla. Se trata de una talla de origen francés que según la tradición fue regalada por Luis IX de Francia a su primo Fernando III. La imagen puede contemplarse durante todo el año en la Capilla Real, y el día de la procesión se coloca sobre un paso adornado con ramos de nardos, saliendo del templo catedralicio a través de la Puerta de Palos para recorrer durante dos horas las calles circundantes.
4.-Lágrimas de San Pedro: esta tradición data de 1403, aunque se interrumpió en los periodos 1839-1865 y 1961-1986. Consiste en la interpretación de unos toques de clarín desde el campanario de la Giralda a las 12 de la noche del 28 de junio y a las 9.30 y 12 de la mañana del 29 de junio, festividad de san Pedro y san Pablo. La melodía se interpreta tres veces consecutivas en cada una de las cuatro caras del campanario por miembros de la Banda de cornetas y tambores Nuestra Señora del Sol.
5.-Corpus Christi: La procesión alcanza gran esplendor en Sevilla y se continúa celebrando en jueves para mantener la tradición. La comitiva parte de la catedral a las 8:30 horas de la mañana y cuenta con las representaciones de todas las hermandades y otras asociaciones e instituciones. El cortejo culmina con la Custodia de la Santa Espina y la Gran Custodia de Arfe, una de las obras de arte de mayor valor que conserva el templo. Se intercalan diferentes pasos en los que se transportan imágenes de santos sevillano.
6.-Día de San Clemente: El 23 de noviembre tuvo lugar la entrada del rey Fernando III en Sevilla. La ciudad volvió de esta forma a manos cristianas y se incorporó a la corona de Castilla. Con motivo de este hecho que tuvo lugar en 1248, el rey Alfonso X el sabio el rey instituyó en el año 1255 la llamada procesión de las gradas, también conocida como procesión de la espada o de San Clemente.
Esta tradición se ha mantenido hasta nuestros días y anualmente se celebra en el templo un acto religioso y una procesión en la que participan el Cabildo y representantes del Ayuntamiento de Sevilla. Durante la ceremonia se porta una reliquia de San Clemente, el Pendón de San Fernando y su espada Lobera.. Esta última debe ser transportada por el asistente de la ciudad, suspendida verticalmente y sustentada por la hoja y no por el mango.
Vitrales. Tiene la catedral una gran colección compuesta por más de ochenta vitrales, desde el siglo xiv hasta el XX. Entre los artistas más destacados se encuentran de la época gótica Arnao de Flandes, Arnao de Vergara y Enrique Alemán y del renacimiento Carlos Brujes y Vicente Menardo.
Destacan, entre los tesoros del templo, numerosas pinturas, pertenecientes muchas de ellas a artistas de la escuela sevillana de pintura de diferentes épocas, entre ellas varias de Murillo, obras de Luis de Morales y Francisco Herrera el Mozo. En escultura y entre otras, las de Pedro Roldán, Juan de Mesa y Alonso Martínez. La tumba de Cristóbal Colón, obra de Arturo Mélida situada en el brazo derecho del crucero, donde reposan los restos del famoso descubridor de América. Obras de orfebrería como los bustos relicarios de Juan Laureano de Pina y la custodia procesional de Juan de Arfe. Son destacables las Tablas Alfonsíes del siglo xiii, regalo de Alfonso X el Sabio.
Rejería: Las rejas tienen la función utilitaria de proteger los diferentes recintos del templo, pero al mismo tiempo permiten la entrada de la luz y contribuyen a dar una atmósfera de misterio a los espacios de culto. Constituyen una manifestación artística que permite observar la evolución del arte de la rejería, al existir piezas de diferentes épocas y estilos.
En el periodo comprendido entre 1519 y 1523, Sancho Muñoz, procedente de Cuenca y Fray Francisco de Salamanca realizaron las rejas del coro y las laterales del altar mayor que muestran una bella crestería plateresca, mientras que la principal del altar mayor fue realizada entre 1524 y 1533 por Fray Francisco de Salamanca y Juan de Ávila.
Pedro Delgado realizó en el siglo xvi las rejas de las capillas del Mariscal, del chantre Luis de Medina, de Scalas y la de la Estrella. Está último fue el modelo que se tomó en el siglo xvii para construir las rejas de las restantes capillas de los alabastros.
Música: Algunos de los compositores más conocidos que han ocupado el puesto de maestro de capilla de la catedral de Sevilla son: Pedro de Escobar entre 1507 y 1514, Pedro Fernández de Castilleja desde 1514, Francisco Guerrero entre 1574 y 1599, Ambrosio Cortés entre 1600 y 1603, Alonso Lobo entre 1604 y 1617, Fray Francisco de Santiago entre 1617 y 1643, Alonso Xuárez entre 1675 y 1684, Diego José de Salazar entre 1685 y 1709, Pedro Rabassa que desempeñó el cargo entre 1724 y 1757, Antonio Ripa que obtuvo el nombramiento en 1768, Domingo Arquimbau entre 1790 y 1829, Hilarión Eslava que tomó posesión del cargo en abril de 1832, Evaristo García Torres desde 1864, Eduardo Torres entre 1910 y 1934, Norberto Almandoz Mendizábal entre 1934 y 1960
Otros compositores muy ligados a la Catedral de Sevilla a través de su historia han sido: Cristóbal de Morales, Alonso de Mudarra, Francisco de Peraza, Estacio de Lacerna, Francisco de Peñalosa, Manuel Castillo (algunas de sus obras para órgano han sido llevadas al disco por el organista José Enrique Ayarra. La Orquesta barroca de Sevilla ha grabado un disco titulado Música en la Catedral de Sevilla con obras de Antonio Ripa.
Entre las obras musicales conservadas, debe destacarse el Cancionero de la Colombina, manuscrito español de finales del siglo xv, contiene piezas de Juan de Triana, Juan Camargo y Francisco de la Torre.
La Catedral atesora una importante colección de libros de coro manuscritos sobre pergamino. Estos se colocaban en las ceremonias litúrgicas sobre un extraordinario mueble (facistol) realizado en 1565. En su cúspide se sitúa un templete con una imagen de la Virgen con el niño y, sobre él, un cristo crucificado rodeado por esculturas de los 4 evangelistas realizadas por Juan Bautista Vázquez el Viejo.
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