Se encuentra en la Plaza de América, al sur del Parque de María Luisa y junto al Pabellón Mudéjar y el Pabellón de Bellas Artes, edificios que hoy albergan el Museo Arqueológico de Sevilla y el Museo de Bellas Artes. Se trata de un edificio que fue pensado para contener las colecciones artísticas de la Casa Real.
El proyecto fue dirigido por Aníbal González, arquitecto sevillano que fue el principal exponente de la arquitectura regionalista sevillana y uno de los principales responsables de la preparación, a nivela arquitectónico, de la Exposición Iberoamericana, como comisionado de la Exposición.
El edificio se construyó entre 1912 y 1915, inaugurándose en 1916. Fue proyectado como homenaje a María Luisa de Orléans por su donación de los jardines que, hoy llevan su nombre, a la ciudad. Es una de las joyas de la arquitectura regionalista de la ciudad y se caracteriza por un estilo neogótico con multitud de detalles de cerámica vidriada y ladrillo tallado. Las tallas de los ladrillos corrieron a cargo de artistas como José Roldán o Francisco Reyes, mientras que las cerámicas fueron pintadas por pintores ceramistas como Gustavo Bacarisas, Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela.
No fueron los únicos artistas que trabajaron en la ornamentación del Pabellón Real puesto que intervinieron el escultor Antonio Bidón y el pintor decorador Manuel de la Cuesta, quien se encargó de diseñar las piezas cerámicas de las fachadas.
En el año 2017 se realizaron obras de conservación y restauración de las fachadas del edificio y de los elementos ornamentales con las que encuentran decoradas y que se devolvieron el esplendor. Con la reforma del interior, que todavía busca aprobación, se quiere abrir en el edificio un nuevo museo sobre el regionalismo.


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