miércoles, 3 de enero de 2024

PABELLONES EXPO 29: PABELLÓN DE LA PRENSA


 

El Congreso Internacional de Prensa de Colonia, celebrado con motivo de la Exposición de esa ciudad alemana en 1928, estuvo España brillantemente representada con un pabellón junto con algunas repúblicas de habla hispana. José Cruz Conde visitó la citada exposición y en el curso del viaje surgió la idea de incluir este apartado en la Exposición sevillana, de esta manera se haría realidad una posibilidad que había sido apuntada en el transcurso del congreso de Prensa Latina que se había celebrado en Madrid el año anterior, en el cual subyacía la defensa del componente iberoamericano sobre el predominio del francés e italiano.

En el transcurso del citado congreso madrileño, un redactor del Correo de Andalucía, propuso la idea de celebrar en Sevilla un congreso iberoamericano de prensa, siendo secundada con entusiasmo por los asistentes americanos. Se nombran dos comisiones, una en Madrid para las relaciones con las Repúblicas Americanas,  y otra en Sevilla que elaboraría y organizaría el programa, cuya responsabilidad recala en Cruz Conde, habiéndose comprometido a comparecer las agencias Fabra, Agencia Americana, United Press y Asociated Press.

Con este fin, el comisario regio, adquirió el contenido, documentación y mobiliario del pabellón español de la exposición de Colonia una vez concluida ésta, para incluirlo en el pabellón o casa de la prensa, como así aparece en la documentación original, y que se edificaría en Sevilla.

Con el regreso de Alemania de Cruz Conde, encarga con urgencia a la oficina del Comité Ejecutivo la redacción del correspondiente proyecto del edificio. Encargándose de oficio de la realización del mismo al arquitecto titular Vicente Traver y Thomas auxiliado por el también arquitecto José Granados.

Para el emplazamiento del pabellón, se eligió un solar de 725 metros cuadrados en la Plaza de las Estatuas, actualmente Glorieta de Covadonga  entre el Pabellón de la Compañía Telefónica y el Pabellón Domecq.

El 13 de julio de 1928, se adjudicaron las obras al contratista Francisco Hidalgo con un presupuesto de  130.000 pesetas, y cuyo importe después de la subasta quedó en 91.990 pesetas, fijándose en seis meses el plazo de ejecución. Debió de cumplirse el plazo previsto, pues a principios de 1929 ya se empezaron a contratar algunos servicios.

La estructura del edificio es de muro de carga de fábrica de ladrillo, los pavimentos eran  de baldosines cerámicos en las zonas nobles y de cemento en el resto, la carpintería tanto interior como exterior de madera y la  cerrajería de hierro forjado. Las cubiertas se distribuyen en dos tipos: en algunos cuerpos de teja y otros a la andaluza pero sin acceso.

El estilo arquitectónico del pabellón tiene el sello inconfundible de la arquitectura general del certamen, pudiéndose definir como estilo "Exposición Iberoamericana", con una inspiración vagamente regionalista. De diseño limpio, recuerda a las construcciones rurales en el que incluye elementos andaluces como el torreón mirador. En su sencillez de líneas se incrustan elementos decorativos como molduras de inspiración barroca y artesonados neorenacentista.

El edificio es de dos plantas, excepto en el torreón rectangular que es de tres. La fachada principal del pabellón la constituye el cuerpo central del edificio que se sitúa en Glorieta de Covadonga. El ingreso al mismo se realiza a través de cinco arcos demedio punto que accede al pequeño atrio cubierto que recorre la longitud de este cuerpo central. Actualmente los dos arcos laterales han sido transformados en ventanales y se han cerrado todos los huecos con rejas.

Desde ese atrio se accede al gran vestíbulo a través de tres puertas que se enfrenta a los tres arcos centrales exteriores. Encima de los arcos de acceso está recorrido por un ancho friso con adornos en relieve en forma de hojarasca de estilo barroco, en este friso se abren cinco dobles óculos separados por seis potentes ménsulas que sirven para sostener el gran alero cubierto de tejas que recorre longitudinalmente el cuerpo central de la fachada. Bajo el gran alero, un artesonado de escayola simula casetones con goteras estilo renacentista.

Continuando con la fachada, a ambos lados del cuerpo central, se levantan dos cuerpos laterales rematados con  celosía y pináculos cerámicos en las esquinas. En alguna de las restauraciones, los tejados de estos cuerpos laterales fueron inclinados. En cada uno de estos cuerpos laterales se abren huecos, un gran ventanal en la planta baja y una pequeña ventana enmarcada por una ancha moldura barroca en la planta alta.

Tras el cuerpo lateral derecho, se eleva el torreón de planta rectangular, en el cual se abre un gracioso balcón de forma semicircular y la cubierta se compone de un tejado a cuatro aguas en teja, rematado por dos pináculos de cerámica.

El resto de fachadas laterales y trasera, tienen una estructura mucho más heterogénea, debido a los recrecimientos adosados a esta fachada en el transcurso de los años y en los distintos usos educativos que ha sufrido, como la sala multiusos situada en la fachada lateral izquierda.

El interior del edificio no tiene dependencias destacadas, salvo el gran vestíbulo central,  sobre el que gira la distribución de toda esta parte del pabellón. La altura de este hall es el de las dos plantas del edificio. En la planta baja se articula en un gran salón corrido que da acceso a las piezas de este nivel. En su día, a dos salas laterales y al fondo, a la fachada trasera, hoy día a aulas, dependencias administrativas, de dirección y profesores, así como lugar de reunión y de actividades culturales.

A la altura de la primera planta se instaló, después de la reforma para adaptación como centro docente en 1936, unas galerías laterales con vigas y balaustrada de madera, que servían como factor de distribución con las dependencias de la planta alta, entre ellas la galería ubicada sobre las puertas de salida a la fachada trasera. El acceso a esta planta se realiza mediante una escalera situada en el torreón.

El techo de este gran vestíbulo, no tiene ninguna decoración especial, en contra de los bellos artesonados que encontramos en la mayoría de los pabellones que se levantaron para la Exposición. Tan solo un falso techo de escayola , en el que se han marcado, en otro color, unas nervaduras simuladas que arrancan de unas ménsulas instaladas en las paredes. Sin embargo, a pesar de esta sencillez, no deja de ser elegante y resulta realmente digna.

El Pabellón tenía como finalidad acoger a los periodistas tanto nacionales como extranjeros que estuvieran cubriendo las noticias sobre el desarrollo de la Exposición. Para ello se dotó al edificio de una serie de servicios destinados a hacer más fácil las labores de estos profesionales.

Así entre estos servicios, se encontraba una sala general de redacción con sección mecanográfica, biblioteca profesional con mesas y pupitres para consultas y lectura así como otros elementos necesarios para la redacción de noticias y otras individuales. La gran sala de lectura, que se ubicaba en el vestíbulo, que contenía revista y periódicos de todo el mundo, renovados todos los días. También se instaló una sección de comunicaciones con cabinas telefónicas desde las cuales se podían comunicar con todo el mundo, centro telegráfico, estación de radiocomunicación y estafeta de correos.

Otro de los equipamientos con que se dotó al Pabellón fue un laboratorio fotográfico donde los reporteros, que trabajaban en el certamen, podían revelar o cambiarlas placas o películas. Por último, una oficina de prensa instalada en el edificio, sería para suministrar noticias y facilitar su trabajo y un bar-restaurante.

El edificio del antiguo Pabellón o Casa de la Prensa, es actualmente sede del Colegio Público "España". Tras la Exposición algunos pabellones fueron adaptados como centros docentes, principalmente para la enseñanza secundaria como el Pabellón de Chile en 1931 para Escuela de Artes y Oficios, ampliándose después en 1934 a la Torre Sur de la Plaza de España, el Pabellón de Uruguay como Instituto Escuela de Sevilla en 1936, y algunos otros después en 1937.

El proyecto de adaptación como escuela de enseñanza primaria se firmó en septiembre de 1936 por los arquitectos Juan Talavera y Rodrigo Medina. En el momento que se inician las obras para su transformación, el edificio solo tenía siete años y ésta apenas produce alteración en el edificio original ya que la distribución de los espacios polivalentes permitían una alta adecuación al fin y parecía estaba en consonancia con las normativas para este tipo de edificaciones educativas. Por ello, no se produjeron grandes cambios salvo en las fachadas laterales y traseras. Se ampliaron algunas ventanas y se abrieron otras, pero siempre igualando con alguno de los originales, con una intencionalidad clara de intervenir en el mismo sentido que el proyecto original.

No obstante, la decisión era la de construir una escuela jardín para niñas, y esto era algo especial, por ello el proyecto incluía una piscina cubierta que se dispuso en la sala central contigua al vestíbulo, así como cuatro aulas al aire libre separadas por arriates y rodeado de bancos y anaqueles en la fachada trasera. Esta intervención fueron muy sucinta, buscando la continuidad con el sistema constructivo. De todo ello no queda nada en la actualidad. 

Gran parte del mérito de la magnífica conservación de este edificio, se debe no solo a que desde el primer momento tuvo un cometido determinado, sino que además las personas responsables de la dirección de este establecimiento, fueron respetuosas y preocupadas en mantener el edificio heredado

Fuente: Juan José Cabrero Nieves

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