Es una iglesia parroquial de estilo gótico-mudéjar, declarada Bien de Interés Cultural, cuya construcción se inició a finales del siglo XIII. Se encuentra situada en el barrio de Triana. Es conocida popularmente como la Catedral de Triana.
Comenzó a construirse en el año 1266, por orden del rey Alfonso X. Su origen se debe, según reza la inscripción de uno de sus muros, a la curación del monarca de una enfermedad que padecía en los ojos, mediante la intervención milagrosa de Santa Ana.
Tras la conquista de la ciudad, Alfonso X creó un pequeño pueblo a raíz de un núcleo de población que existía alrededor del Castillo de San Jorge, en el barrio de Triana, donde se fundaría la Parroquia de Santa Ana.
En un principio esta iglesia debió estar fortificada, ya que fue la primera que se levantó extramuros de la ciudad tras su reconquista, conservándose los característicos remates almenados sobre las cubiertas de sus terrazas. La construcción debió quedar terminada a principio del siglo XIV, cuando se colocó la inscripción mencionada anteriormente. Durante la primera mitad del mismo siglo se levantó la torre. A finales del siglo XIV se reedificó el templo, probablemente deteriorado por los daños ocasionados por el terremoto de 1356.
En el siglo XV se continuó el proceso constructivo, levantándose en la nave de la izquierda, la denominada Capilla del capitán Monte Bernardo constituida por dos tramos cubiertos con bóvedas estrelladas. A mediados del siglo XVI se erigió La Capilla Sacramental, más cercana a la cabecera y de planta cuadrada, y a principios del siglo XVII se acomete la Capilla Bautismal, también de planta cuadrada y cubierta con una bóveda semiesférica, en 1680 se cubre también la capilla Sacramental con una bóveda del mismo tipo.
El Terremoto de Lisboa de 1755 dañó seriamente el edificio, que fue remodelado por el arquitecto Pedro de Silva, momento en que se modificó sensiblemente la imagen de las portadas y la cabecera. Sobre el año 1920 se restauró la portada gótica de la nave de la izquierda, donde aparece al exterior una pequeña lápida de un antiguo cementerio parroquial, y en 1972 fue objeto de una completa restauración que llevó a cabo el entonces arquitecto conservador del Alcázar, Rafael Manzano, en la que hizo desaparecer la decoración interior de carácter barroco.
La Iglesia de Santa Ana está declarada Bien de Interés Cultural y fue catalogada como Monumento en 1931. En el año 2010 se terminó la restauración del retablo de la iglesia, devolviéndole todo su esplendor. El templo es popularmente llamado la "Catedral de Triana", pese a que sin embargo no es una catedral.
La iglesia tiene tres portadas al exterior, la que mejor conserva su aspecto original es la lateral, correspondiente a la nave del evangelio, compuesta por un arco abocinado de forma ojival, con siete pares de columnillas rematadas con capiteles decorados con elementos vegetales, con sus correspondientes arquivoltas; la exterior acabada en una perfecta línea de puntas de diamantes más un baquetón en zig-zag. Toda la portada, realizada en piedra, se enmarca bajo un gablete apuntado sobre el que aparece el escudo de Castilla.
La portada de la nave de la epístola se encuentra muy reformada, está construida en ladrillo y se compone de tres arcos apuntados que arrancan de una imposta sin decoración alguna.
La torre se encuentra algo desplazada del cuerpo de la iglesia y puede fecharse hacia la primera mitad del siglo XIV, como prueban sus arcos polilobulados enmarcados en alfices. Es del tipo de torre mudéjar, rehecha en el siglo XVI. A partir de 1629, Martín Izquierdo, conforme a los diseños de Diego López Bueno, levantó el segundo cuerpo y un chapitel revestido con cerámica vidriada en colores blanco y azul. En el siglo XVIII se consolidan los cuerpos superiores y el chapitel, también afectados por el terremoto de Lisboa de 1755, adoptando la torre el aspecto barroco que permanece en la actualidad.
Toda la construcción de la iglesia se realizó en ladrillo, quedando relegada la piedra solo a las nervaduras y a los arcos, a la portada, a las columnillas y a las ménsulas.
El retablo mayor, situado al final de la nave central, se adapta a la forma poligonal del ábside donde se encuentra. Está compuesto por tres cuerpos, siete calles y ático.En 1542 se contrató la construcción del retablo mayor con el artista Nufro Ortega, que subcontrató labores técnicas para su realización con Nicolás Jurate.
En 1557 se encargó su pintura y dorado a Antón Pérez, Andrés Ramírez, Andrés Morín, Antón Sánchez de Guadalupe, Pedro Ximénez, Pedro de Campaña y Luis Hernández. En 1564 consta que la obra no estaba terminada y que los artistas, con excepción de un artista que había muerto y de Pedro de Campaña, que ya había regresado a Bruselas, se comprometían a finalizarla el año siguiente. El retablo contiene escenas de la vida de Santa Ana, San Joaquín y de la Virgen María hasta el Nacimiento de Cristo.
En el centro de todo el conjunto hay una hornacina con las
imágenes de su titular, santa Ana, con la Virgen y el niño, obra de la
segunda mitad del siglo XIII, restauradas a principios del siglo XVII por Francisco de Ocampo.
En el año 2010 se terminó la restauración del retablo de la iglesia. La intervención fue acometida durante dos años por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.


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