Era la iglesia del antiguo Colegio de San Buenaventura y, actualmente, es la iglesia de este convento franciscano.
El Colegio de San Buenaventura fue fundado en 1600 por los franciscanos en unas casas de la calle García de Vinuesa. En 1605, el Convento Casa Grande de San Francisco cedió parte de su huerta para que se instalase en su actual ubicación. La función de esta institución era formar teológicamente a los misioneros que la orden enviaba tanto a cristianizar América, Filipinas y Tierra Santa como a la organización de misiones populares en España.
La iglesia fue trazada en 1622 por el arquitecto Diego López Bueno. Participaron en las obras de construcción los arquitectos Juan de Segarra y Juan Bernardo de Velasco y el carpintero Felipe Nieto. La construcción tuvo lugar entre 1622 y 1626. Los estucos decorativos fueron diseñados por Francisco Herrera "el Viejo" y ejecutados por Juan Bernardo de Velasco y Juan de Segarra. El programa decorativo del templo fue diseñado por fray Luis de Rebolledo, ministro provincial de los franciscanos desde 1603, y por fray Damián de Lugones, teólogo franciscano. La decoración del templo se realizó entre 1626 y 1627.
Con la invasión francesa en 1810, el colegio fue convertido en cuartel y su iglesia fue utilizada como una cuadra. Muchas obras de arte fueron destruidas o expoliadas. Tras la expulsión de los franceses, el recinto fue recuperado por los franciscanos, que tuvieron que repararlo. El convento fue exclaustrado y desamortizado en 1835, quedando la iglesia a cargo de un capellán.
A mediados del siglo XIX fueron suprimidas las capillas del lado del evangelio para la realización de un ensanche con el que se hizo la calle Bilbao.
En 1881, los franciscanos adquirieron unas casas junto a la iglesia, inaugurando de nuevo el convento en 1892. Los paneles cerámicos fueron colocados en 1894.
Los retablos originales de esta iglesia no se han conservado. El primer retablo mayor, del siglo XVII, fue destruido durante la invasión francesa de comienzos del siglo XIX. Cuando los franciscanos recuperaron el templo instalaron en su lugar un "nicho con pilastras". En 1856 colocaron otro retablo mayor, procedente del exclaustrado convento de la Merced, obra de José Fernández. En 1945 este fue sustituido por otro, de autor anónimo, proveniente del convento de San Francisco de Osuna.
Había cuatro cuadros en el lado de la epístola y otros cuatro en
el lado del evangelio. Fruto del expolio de la invasión francesa y la
posterior dispersión, obras de esta iglesia están en diversos puntos geográficos
Por otro lado, el cuadro Desposorios místicos de santa Inés, obra de Francisco de Pacheco de 1628 y también proveniente de esta iglesia, se encuentra en el Museo de Bellas Artes.
En el testero del lado del crucero se encuentra un retablo con una hornacina donde se encuentra la Virgen de la Soledad, realizada por Gabriel de Astorga en 1851.
En el lado del evangelio se encuentran: un retablo con la Virgen del Carmen perteneciente a una antigua cofradía del siglo XVIII; un relieve de la Coronación de la Virgen de mediados del siglo XVIII; un retablo con San Antonio de Padua y, en la parte superior, un relieve de Dios Padre y un retablo con una Inmaculada del siglo XVIII. En el lado de la epístola se encuentran: un retablo con la Virgen de Guadalupe flanqueada por San José y San Francisco de Asís; un retablo realizado por José Fernández con una Virgen del Patrocinio del siglo XVIII proveniente de la antigua Casa Grande de San Francisco; un relieve de la Estigmatización de San Francisco realizado en 1599 por Diego López Bueno y policromado por Alonso Vázquez, proveniente de la antigua Casa Grande de San Francisco.
La Hermandad de Guadalupe, fundada en 1959, también tiene su sede en esta iglesia. Posee una réplica de la Virgen de Guadalupe de Extremadura realizada en 1960.


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