
Está situado en la calle Dueñas, esquina con la calle Espíritu Santo. Pertenece a la congregación de Comendadoras del Espíritu Santo, orden fundada por el venerable Guido de Montpelier en 1173.
Tiene como fin la oración y sus dependencias albergan una residencia femenina y de enseñanza. El edificio está incluido dentro del Conjunto Histórico de Sevilla desde 1964.
Su fundación se llevó a cabo el 5 de diciembre de 1538, al principio a construcción del cenobio fue bien acogida tanto por las autoridades civiles como las eclesiásticas, Tras superar las primeras dificultades, el monasterio alcanzaría un gran esplendor a finales del siglo XVI, llegando su historia hasta 1626.
El siglo XVII no sería tampoco fácil para el convento, que pasaría por un nuevo período de inestabilidad. Uno de los hechos significativos sería el nombramiento como abadesa de una niña de tan solo doce años, que había sido impuesta desde la nobleza con el objetivo de controlar el convento, algo que casi lo hizo desaparecer. Ante esta situación, la comunidad acudiría al gran maestro de la orden, generándose un pleito que se prolongaría durante años.
La solución llegaría en el momento que intervino Fray Juan Calvo Segura, que terminaría por designar como abadesa a una de las religiosas más queridas de la comunidad, la madre María de Mayorga.
A mediados del siglo XVIII, el decreto de 11 de julio de 1711 y la escritura fundacional de 1715 del arzobispo Manuel Arias, autorizaron que en el convento se estableciera un seminario para niñas nobles cuyas familias habían acabado arruinadas. Tras pedir al monasterio que se hiciera cargo de su dirección y ministerio, éste se adosó a los muros de la edificación, comunicando interiormente con ella, y recibiría bel nombre de Colegio de Niñas Nobles del Espíritu.
A finales de esta centuria, se lleva a cabo importantes intervenciones en el monasterio que afectarían tanto a su estructura como a su ornamentación. De entonces parecen ser la portada, la espadaña y los coros de la iglesia.
En el siglo XIX, el convento sobreviviría a la invasión francesa durante la Guerra de la Independencia, así como a los diferentes procesos de desamortizaciones.
En la segunda mitad del siglo XX, concretamente en 1965, y siguiendo las orientaciones del cardenal Bueno Monreal, el colegio se abriría a todo tipo de niñas, ampliando para ello su capacidad y convirtiéndose en un centro de enseñanza general básica y de preescolar, lo que implicaría que se efectuasen distintas reformas y añadidos, si bien éstos no afectarían al edificio histórico. Asimismo, se crearía una residencia de estudiantes tanto de bachillerato como universitarios con una capacidad de hasta cien residentes. El colegio sería suprimido en 1977 y la residencia, dos años después. Una nueva reorganización del inmueble se realizaría en el año 2000 con el fin de crear la casa de ejercicios espirituales llamada "Sancti Spíritus"
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