viernes, 28 de abril de 2023

CALLE FRANCISCO DE PELSMAEKER


 

Muchos no entenderán este título, pero seguro que reaccionan la próxima vez que vayan por la calle Cuna hacia la plaza del Salvador.

Francisco de Pelsmaeker, pese a su apellido de ascendencia belga, fue un catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Sevilla nacido en Granada. Impartió durante décadas en la antigua sede de la calle Laraña. Por este motivo se decidió rotular en 1974, un año después de su muerte y a propuesta de la Universidad de Sevilla, una calle cercana a este edificio.

La calle Francisco de Pelsmaeker, antes barreduela, tuvo distintos nombres como calle Limpia o callejón del verdugo, estando incluso agregada a la calle Cuna. Su anterior nombre fue calle Adelfa.

jueves, 27 de abril de 2023

CALLE FAISANES


 

El callejón o barreduela Faisanes tiene su entrada en la calle Manuel Cortina, pero no tiene salida


CALLE ESTRELLA


 

Se trata de una calle interior de barrio de trazado sinuoso y de pequeño recorrido; una vía de dimensiones reducidas como lo son la mayoría de las que recorren esta zona de la ciudad, que siglos atrás albergó una parte importante de la Judería de Sevilla.

Se encuentra flanqueada por edificaciones de tipo residencial-doméstico de poca altura (en su mayoría son de dos plantas), que en general conservan las características propias de la arquitectura popular sevillana: zócalos de obra, huecos verticales y elementos poco volados al exterior, entre otros, conservando en sus muros el colorido habitual de antaño.

De carácter exclusivamente peatonal, cuenta con unas minúsculas aceras en algunos de sus tramos, y en otros incluso sin ellas.

Entre las fachadas de sus casas sobresale algún edificio singular, como el de la iglesia de San Alberto, también conocida como oratorio de San Felipe Neri.

CALLE DEL ESPÍRITU SANTO

 

Se encuentra próxima  a la calle Feria y va de la confluencia de las calles San Juan de la Palma y Dueñas a la calle Castelar.

La calle, desde  el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en  la  población  histórica  y en  los  sectores  urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las  edificaciones  colindantes  entre  si. 

Está dedicada al Convento del Espíritu Santo que se ubica en ella. Está documentada desde fines del siglo XVI con el nombre de Niñas de la Doctrina, por el colegio anejo al convento de monjas agustinas, y también Horno de las Tortas. Ya a mediados del XVII (1665) aparece como Espíritu Santo, por el citado convento así llamado. 

En 1931 se sustituyó por el de Francisco Giner de los Ríos (1839-1915), en homenaje al catedrático e ideólogo del krausismo, fundador de la Institución Libre de Enseñanza. En 1937 volvió a recuperar de nuevo el de Espíritu Santo. Según González de León y otros autores, se conoció también como calle de las Palmas.

Es bastante estrecha, rectilínea en su primera parte, con un leve recodo por retranqueo de la casa núm. 7. Se hace más sinuosa, con rincones y recodos, a partir de la barreduela de Enrique el Cojo, que hasta 1985 formaba parte de la calle a efectos de numeración. Hacia su final vuelve a ensancharse.
 
Hasta el siglo XVIII tenía otra barreduela en la acera de los impares, llamada calleja o callejuela del Espíritu Santo, que fue incorporada al desaparecido convento de la Concepción.
 
Readoquinada en 1917, su pavimento es asfáltico, con aceras sumamente estrechas, casi inexistentes. En su segundo tramo, en cambio, permanece adoquinada. Entre los números 12 y 32 hay un corte provocado por la reciente numeración de la citada barreduela. Se ilumina con farolas sobre brazos de fundición adosados a las fachadas. 
 
Las casas son por lo general de dos o tres plantas, de finales del XIX o principios del XX. Destacan por su valor arquitectónico los números 23 y 25, ambas del siglo XVIII. Algunas se encuentran en estado ruinoso. La calle cumple funciones exclusivamente residenciales. La acera de la derecha, en su tramo inicial, está prácticamente ocupada por la iglesia del convento del Espíritu Santo, cuya alta espadaña ofrece, desde el final de la vía, una bella perspectiva. 
 
El colegio de Niñas de la Doctrina tenía un acceso por esta calle, aunque se comunicaba con las dependencias del convento. Estaba destinado a dar cobijo e instrucción a niñas pobres y nobles. Aunque el topónimo Niñas de la Doctrina atestigua que tal institución existía ya, al menos, desde fines del siglo XV, fue el arzobispo don Manuel Arias quien, según González de León, le dio gran impulso a comienzos del siglo. XVIII. En Espíritu Santo vivió a mediados del siglo XVI el famoso doctor Constantino de la Fuente, teólogo heterodoxo condenado por la Inquisición.
 
Espíritu Santo, 23: Casa del siglo XVIII, de dos plantas, de tipo  popular.
Espíritu Santo, 25: Casa del siglo XVIII, de dos plantas y ático con vanos de medio punto separados por pilastras toscanas

CALLE CUNA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Comienza en la Plaza Villasís y concluye en la Plaza del Salvador.

En 1384 se le conocía a esta calle como Carpintero o Carpintería ya que eran abundante los talleres de este gremio que se asentaron allí. A mediados del S. XVI este nombre queda reducido al tramo entre las calles Acetres y la Plaza del Salvador, el primer tramo ya pasó a conocerse como Cuna, por la casa de expósitos allí instalada en 1558 (estuvo aproximadamente en el lugar que ocupó el cine Pathé). Ya en 1845 pasó a llamarse como calle Cuna a la totalidad de la calle, hasta nuestros días, a excepción de los años que va del 1903 a 1938 que se la conoció como Federico de Castro, catedrático de la universidad de Sevilla.

Es una calle mas o menos larga, estrecha y rectilínea, con constantes entrantes, fruto de varias alineaciones de edificios sufrido a lo largo de los años, sobre todo en los primeros del S. XX. La calzada estaba enladrillada en 1522 y en 1584 se empiedra. En 1884 se adoquina. Hoy la calzada se encuentra adoquinada, con un tira de granito longitudinal. 

La calle se encuentra iluminada con brazos murales adosadas a las fachadas y luminarias LEDS.
 
Conserva en gran medida el ambiente de la ciudad tradicional, con un pavimento a base del clásico adoquinado central y aceras irregulares en anchura a los lados, y con bastantes casas que responden a la estética de las primeras décadas del siglo XX.

Por su importante ubicación dentro de la trama urbana de Sevilla, es ésta una vía interior muy transitada, y en ella se encuentra representada una buena parte del comercio tradicional. 

Sus caseríos es variado, podemos encontrar casas de los 80 y 90, así como casas tradicionales sevillanas de la primera mitad del S. XX, como también alguna casa-palacio o también casa de estilo regionalista de gran interés arquitectónico y de contenido artístico, entre los que destacan:

a.-Edificio "Ciudad de Londres" de estilo historicista y tipología neomudéjar creado para uso comercial por el arquitecto sevillano José Espiau Muñoz. Se construye entre los años 1912 y 1914 en su encuentro con la calle Cerrajería, y constituiría el germen para su posterior obra emblemática, conocida como el edificio "La Adriática", en la Avenida de la Constitución.

Levantado sobre un solar situado en esquina y a partir de una planta baja sin apenas valor arquitectónico alguno, su elemento más sobresaliente es el amplio mirador de planta semicircular y creado en dos niveles que se presenta volado al exterior, en la confluencia entre ambas calles.

Dicho mirador aparece cerrado por una galería doble de arcos de medio punto sobre finas columnas. Delimitado a tramos por elementos verticales de hasta cuatro plantas de altura a modo de torres, destacan sus bellos detalles decorativos de inspiración mudéjar que cubren sus superficies.

b.-El Palacio de la Condesa de Lebrija está considerado uno de los mejores palacios de la ciudad, por la cantidad de restos arqueológicos y obras de arte que posee repartidas por las distintas salas que lo componen.

Su construcción como casa señorial se inicia en el siglo XV, siendo reedificada en la centuria siguiente. A finales del siglo pasado fue adquirida por la Condesa de Lebrija, quién mandó hacer importantes reformas, llevadas a cabo personalmente y que configuraron la imagen definitiva que hoy presenta.

En su interior, acondicionado y restaurado, se alberga su valiosa colección de antigüedades, pues la condesa era gran apasionada por la arqueología y decidió adornarlo con unos restos encontrados por casualidad en un solar que adquirió junto a las ruinas de Itálica. Así, pueden verse desde vasos y vasijas hasta ánforas, columnas, mosaicos y esculturas de incalculable valor.

Su superficie es de aproximadamente unos 2000 m² repartida en dos plantas, donde se podía disfrutar de estancias para el invierno y otras para el verano.

c.-El Palacio del Marqués de la Motilla es una obra llevada a cabo por Vicente Traver  a partir de un proyecto de entre los años 1921 a 1924 de Gino Coppede realizado con motivo del ensanche planteado para la calle Laraña, a la que también da fachada el inmueble. Las obras se realizaron muy lentamente, quedando acabadas en 1931.

Curiosamente la fachada a esta calle Cuna es de estilo regionalista, distinto del estilo neogótico de la fachada que da a la calle Laraña.

En el frente a la calle Cuna lo más característico es la galería continua de pequeñas ventanas de medio punto abiertas al exterior, y la bella torre-mirador que se levanta en el extremo más próximo al encuentro entre ambas calles, que aparece rematada por una fuerte cornisa y cubierta a cuatro aguas con acabado de teja cerámica curva.

Con todo su frente realizado en ladrillo visto, su fachada es una de las más interesantes de esta calle. 

d.-Edificio para Ignacio Sanz: en la otra esquina que hace con la Plaza de Villasís, encontramos otro edificio digno de mencionar. Es el que construyera Aníbal González para Ignacio Sanz, entre los años 1912 y 1913. Junto con los edificios de los números 33 y 41, también de este arquitecto, representa el estilo regionalista del primer tercio del S. XX en esta calle.

e.- Para completar el capitulo de edificios existentes, destacaremos el de la vivienda nº 51 de Juan Talavera Heredia.


CALLE CRUZ DE LA TINAJA



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Está situada en la zona de la Alameda de Hércules, fue denominada así por una Cruz que fue levantada en recuerdo de un hecho desgraciado sucedido en la historia de Sevilla durante la Edad Media- Ésta se encontraba delante de la ermita de Nuestra Señora de Belén- Fue llamada vulgarmente “la de la Tinaja”, ya que se posaba sobre una peana de material y azulejos que tenía forma de tinaja.
 
En 1840 fue retirada del espacio urbano pero sin embargo aún sigue su silueta y el zócalo de azulejos,  hoy se encuentra en el Convento de la Encarnación. Dicha Cruz se levantó para conmemorar el sitio donde fue quemada Doña Urraca de Osorio y su fiel sirvienta.

Corría el año 1367, reinando por aquella época el Rey Pedro I apodado “el cruel”, cuando éste ordenó la muerte en la hoguera de Doña Urraca de Osorio, esposa de Don Álvaro de Guzman (madre de los Guzmanes) en venganza del hijo de ésta, Don Juan Alfonso de Guzmán por haber alborotado el reino en contra del Rey y patrocinar a su rival Enrique II como pretendiente al Trono de Castilla.
 
Pues bien cumpliéndose la cruel condena del Rey y mientras el fuego consumía a Doña Urraca, su fiel sirvienta Leonor Dávalos, la cual estaba presenciando horrorizada tal sacrificio y viendo como el viento y las llamas dejaban públicamente al descubierto el cuerpo de su ama, se lanzó a la hoguera para arroparla quedando sepultadas por las llamas. Victima la una, de la crueldad del Rey; y la otra, de la honestidad santa. Hoy se encuentran las cenizas de las  dos, enterradas en el Monasterio de San Isidoro del Campo situado en la localidad  sevillana de Santiponce, así consta en su lápida:

“AQUÍ REPOSAN LAS ZENIZAS DE DOÑA URRACA OSORIO DE LARA MUJER DE DON JUAN ALONSO PEREZ DE GUZMÁN ILLMO SEÑOR DE SAN LUCAR. MURIO QUEMADA EN LA ALAMEDA DE SEVILLA POR ORDEN DEL REY DON PEDRO EL CRUEL POR LE QUITAR LOS TESOROS E RIQUEZAS. TAMBIEN SE QUEMO CON ELLA PORQUE NO PELIGRASE SU HONESTIDAD LEONOR DÁVALOS LEAL CRIADA SUIA. AÑO 1367”.

Junto a esta calle, se encuentra la calle Leonor Dávalos, ejemplo de honor, pudor y fidelidad

CALLE CRUCES



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es uno de los rincones ocultos del barrio de Santa Cruz que destaca por su encantadora simpleza.

La calle de las Cruces no es uno de los lugares más turísticos de la ciudad, pero sí es un lugar clave si buscas una zona donde se respire la esencia concentrada de la ciudad a través de una discreta «plaza» cuyo emblema son tres cruces de forja sobre columnas de mármol, lo que se conoce como un "calvario". Mucha gente piensa que es una plaza por la forma en la que se ensancha la calle, hasta un punto en el que la gente la denomina erróneamente «plaza de las Cruces».
 
No son los únicos crucifijos presentes en la calle, ya que en la fachada de la vivienda que hace esquina con la calle Ximénez de Enciso hay incrustadas dos cruces de madera  (antiguamente pintadas de verde) que se situaron allí en torno al siglo XV. Desde entonces, constituyen un símbolo de identidad del barrio de Santa Cruz y de hecho, el antiguo nombre de la calle era «calle de las Cruces Verdes», o también «calle de las Tres Cruces».
 
Curiosamente, en el año 1868 una prohibición consistorial dictó que no se mostrasen este tipo de símbolos en las fachadas por lo que las cruces se retiraron y se trasladaron al Hospital de los Venerables. Sin embargo, a mediados de los 50, los dueños las trajeron de vuelta a su localización original, donde todavía se pueden ver hoy en día.

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