Francisco de Pelsmaeker, pese a su apellido de ascendencia belga, fue un catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Sevilla nacido en Granada. Impartió durante décadas en la antigua sede de la calle Laraña. Por este motivo se decidió rotular en 1974, un año después de su muerte y a propuesta de la Universidad de Sevilla, una calle cercana a este edificio.
viernes, 28 de abril de 2023
CALLE FRANCISCO DE PELSMAEKER
Francisco de Pelsmaeker, pese a su apellido de ascendencia belga, fue un catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Sevilla nacido en Granada. Impartió durante décadas en la antigua sede de la calle Laraña. Por este motivo se decidió rotular en 1974, un año después de su muerte y a propuesta de la Universidad de Sevilla, una calle cercana a este edificio.
jueves, 27 de abril de 2023
CALLE ESTRELLA
Se trata de una calle interior de barrio de trazado sinuoso y de pequeño recorrido; una vía de dimensiones reducidas como lo son la mayoría de las que recorren esta zona de la ciudad, que siglos atrás albergó una parte importante de la Judería de Sevilla.
Se encuentra flanqueada por edificaciones de tipo residencial-doméstico de poca altura (en su mayoría son de dos plantas), que en general conservan las características propias de la arquitectura popular sevillana: zócalos de obra, huecos verticales y elementos poco volados al exterior, entre otros, conservando en sus muros el colorido habitual de antaño.
De carácter exclusivamente peatonal, cuenta con unas minúsculas aceras en algunos de sus tramos, y en otros incluso sin ellas.
Entre las fachadas de sus casas sobresale algún edificio singular, como el de la iglesia de San Alberto, también conocida como oratorio de San Felipe Neri.
CALLE DEL ESPÍRITU SANTO
Se encuentra próxima a la calle Feria y va de la confluencia de las calles San Juan de la Palma y Dueñas a la calle Castelar.
La calle, desde el punto de vista urbanístico, y como definición, aparece perfectamente delimitada en la población histórica y en los sectores urbanos donde predomina la edificación compacta o en manzana, y constituye el espacio libre, de tránsito, cuya linealidad queda marcada por las fachadas de las edificaciones colindantes entre si.
Está dedicada al Convento del Espíritu Santo que se ubica en ella. Está documentada desde fines del siglo XVI con el nombre de Niñas de la Doctrina, por el colegio anejo al convento de monjas agustinas, y también Horno de las Tortas. Ya a mediados del XVII (1665) aparece como Espíritu Santo, por el citado convento así llamado.
En 1931 se sustituyó por el de Francisco Giner de los Ríos (1839-1915), en homenaje al catedrático e ideólogo del krausismo, fundador de la Institución Libre de Enseñanza. En 1937 volvió a recuperar de nuevo el de Espíritu Santo. Según González de León y otros autores, se conoció también como calle de las Palmas.
CALLE CUNA
Comienza en la Plaza Villasís y concluye en la Plaza del Salvador.
En 1384 se le conocía a esta calle como Carpintero o Carpintería ya que eran abundante los talleres de este gremio que se asentaron allí. A mediados del S. XVI este nombre queda reducido al tramo entre las calles Acetres y la Plaza del Salvador, el primer tramo ya pasó a conocerse como Cuna, por la casa de expósitos allí instalada en 1558 (estuvo aproximadamente en el lugar que ocupó el cine Pathé). Ya en 1845 pasó a llamarse como calle Cuna a la totalidad de la calle, hasta nuestros días, a excepción de los años que va del 1903 a 1938 que se la conoció como Federico de Castro, catedrático de la universidad de Sevilla.
Por su importante ubicación dentro de la trama urbana de Sevilla, es ésta una vía interior muy transitada, y en ella se encuentra representada una buena parte del comercio tradicional.
Sus caseríos es variado, podemos encontrar casas de los 80 y 90, así como casas tradicionales sevillanas de la primera mitad del S. XX, como también alguna casa-palacio o también casa de estilo regionalista de gran interés arquitectónico y de contenido artístico, entre los que destacan:
Levantado sobre un solar situado en esquina y a partir de una planta baja sin apenas valor arquitectónico alguno, su elemento más sobresaliente es el amplio mirador de planta semicircular y creado en dos niveles que se presenta volado al exterior, en la confluencia entre ambas calles.
Dicho mirador aparece cerrado por una galería doble de arcos de medio punto sobre finas columnas. Delimitado a tramos por elementos verticales de hasta cuatro plantas de altura a modo de torres, destacan sus bellos detalles decorativos de inspiración mudéjar que cubren sus superficies.
b.-El Palacio de la Condesa de Lebrija está considerado uno de los mejores palacios de la ciudad, por la cantidad de restos arqueológicos y obras de arte que posee repartidas por las distintas salas que lo componen.
Su construcción como casa señorial se inicia en el siglo XV, siendo reedificada en la centuria siguiente. A finales del siglo pasado fue adquirida por la Condesa de Lebrija, quién mandó hacer importantes reformas, llevadas a cabo personalmente y que configuraron la imagen definitiva que hoy presenta.
En su interior, acondicionado y restaurado, se alberga su valiosa colección de antigüedades, pues la condesa era gran apasionada por la arqueología y decidió adornarlo con unos restos encontrados por casualidad en un solar que adquirió junto a las ruinas de Itálica. Así, pueden verse desde vasos y vasijas hasta ánforas, columnas, mosaicos y esculturas de incalculable valor.
Su superficie es de aproximadamente unos 2000 m² repartida en dos plantas, donde se podía disfrutar de estancias para el invierno y otras para el verano.
c.-El Palacio del Marqués de la Motilla es una obra llevada a cabo por Vicente Traver a partir de un proyecto de entre los años 1921 a 1924 de Gino Coppede realizado con motivo del ensanche planteado para la calle Laraña, a la que también da fachada el inmueble. Las obras se realizaron muy lentamente, quedando acabadas en 1931.
Curiosamente la fachada a esta calle Cuna es de estilo regionalista, distinto del estilo neogótico de la fachada que da a la calle Laraña.
En el frente a la calle Cuna lo más característico es la galería continua de pequeñas ventanas de medio punto abiertas al exterior, y la bella torre-mirador que se levanta en el extremo más próximo al encuentro entre ambas calles, que aparece rematada por una fuerte cornisa y cubierta a cuatro aguas con acabado de teja cerámica curva.
Con todo su frente realizado en ladrillo visto, su fachada es una de las más interesantes de esta calle.
d.-Edificio para Ignacio Sanz: en la otra esquina que hace con la Plaza de Villasís, encontramos otro edificio digno de mencionar. Es el que construyera Aníbal González para Ignacio Sanz, entre los años 1912 y 1913. Junto con los edificios de los números 33 y 41, también de este arquitecto, representa el estilo regionalista del primer tercio del S. XX en esta calle.
e.- Para completar el capitulo de edificios existentes, destacaremos el de la vivienda nº 51 de Juan Talavera Heredia.
CALLE CRUZ DE LA TINAJA
CALLE CRUCES
Es uno de los rincones ocultos del barrio de Santa Cruz que destaca por su encantadora simpleza.
ANTIGÜEDAD COMERCIAL: BARES ANTIGUOS
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