Está situada en la zona de la Alameda de Hércules, fue denominada así por una Cruz que fue levantada en recuerdo de un hecho desgraciado sucedido en
la historia de Sevilla durante la Edad Media- Ésta se encontraba delante
de la ermita de Nuestra Señora de Belén- Fue llamada vulgarmente “la de
la Tinaja”, ya que se posaba sobre una peana de material y azulejos que
tenía forma de tinaja.
En 1840 fue retirada del espacio urbano pero sin
embargo aún sigue su silueta y el zócalo de azulejos, hoy
se encuentra en el Convento de la Encarnación. Dicha Cruz se levantó
para conmemorar el sitio donde fue quemada Doña Urraca de Osorio y su
fiel sirvienta.
Corría
el año 1367, reinando por aquella época el Rey Pedro I apodado “el
cruel”, cuando éste ordenó la muerte en la hoguera de Doña Urraca de
Osorio, esposa de Don Álvaro de Guzman (madre de los Guzmanes) en
venganza del hijo de ésta, Don Juan Alfonso de Guzmán por haber
alborotado el reino en contra del Rey y patrocinar a su rival Enrique II
como pretendiente al Trono de Castilla.
Pues bien cumpliéndose la cruel condena del Rey y mientras el fuego
consumía a Doña Urraca, su fiel sirvienta Leonor Dávalos, la cual estaba
presenciando horrorizada tal sacrificio y viendo como el viento y las
llamas dejaban públicamente al descubierto el cuerpo de su ama, se lanzó
a la hoguera para arroparla quedando sepultadas por las llamas. Victima
la una, de la crueldad del Rey; y la otra, de la honestidad santa. Hoy se
encuentran las cenizas de las dos, enterradas en el Monasterio de San Isidoro del Campo situado en la localidad sevillana de Santiponce, así consta en su lápida:
“AQUÍ REPOSAN LAS ZENIZAS DE DOÑA URRACA OSORIO DE LARA MUJER DE DON
JUAN ALONSO PEREZ DE GUZMÁN ILLMO SEÑOR DE SAN LUCAR. MURIO QUEMADA EN
LA ALAMEDA DE SEVILLA POR ORDEN DEL REY DON PEDRO EL CRUEL POR LE QUITAR
LOS TESOROS E RIQUEZAS. TAMBIEN SE QUEMO CON ELLA PORQUE NO PELIGRASE
SU HONESTIDAD LEONOR DÁVALOS LEAL CRIADA SUIA. AÑO 1367”.
Junto a esta calle, se encuentra la calle Leonor Dávalos, ejemplo de
honor, pudor y fidelidad


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