La leyenda de la reja del diablo. Aunque hay muchos edificios destacados en la Plaza de Alfaro, la ventana de uno de ellos llama, especialmente, la atención por su belleza y origen.
Es una de esas historias eternas que cuentan en Sevilla y que tiene como escenario a una de las más destacadas casas del mítico barrio de Santa Cruz.
La reja no tiene los barrotes ni soldados ni pegados, como si fuera de una unión antinatural permanecen unidos al estar entrelazados, como si el hierro se hubiera convertido en fácil de modelar.
Esta característica es la que ha hecho que se diga que la forjó el mismísimo diablo como si de una de las leyendas de Bécquer se tratara. Y esa historia es la que muchos comentan a pie de casa sin tener en cuenta, en muchas ocasiones, la realidad de su realización o lo que pensarán los propietarios de esa casa, algunas veces cansados de escuchar mil y una historias sin sentido.
La técnica de realización de la reja tiene un poco de paranormal o de demoniaco. Se trata de una reja machihembrada efectuada bajo una forma llamada de punzonado que la hace casi imposible de imitar y original
Este tipo de rejas no se hacía en Sevilla, sino que eran fabricadas fuera teniéndose constancia de otras en diferentes puntos de la geografía. Un taller de forjado en Úbeda o Jaén parece ser que, se especializaron en ella durante esa época. La dificultad para su realización es grande y solo los maestros eran capaces de hacer una igual. Por eso, se decía de ella que solo el diablo podía ser su creador, aunque este tipo de reja también tiene sus iguales en Florencia, en Austria o en la localidad de Sitges.

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