En 1999, los descendientes de la condesa
y propietarios actuales decidieron abrir la casa al público como museo, desde
entonces se puede visitar la planta baja libremente y la planta superior, donde
se encuentran las estancias familiares, con guía.
En el palacio, además de los restos arqueológicos pueden observarse elementos de la época árabe y romana, una colección de brocales de pozo, ánforas, columnas y esculturas, bustos grecorromanos y representaciones mitológicas junto con otros de estilo chino y persa todos ellos exhibidos tanto en paredes como en vitrinas, precisamente en una de las vitrinas se exhibe la colección glíptica encontrada en Itálica
Entre sus obras pictóricas destacan piezas de Van Dyck de Bruegel el Viejo y cuadros de la escuela de Murillo.


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