El Hospital del Pozo Santo se encuentra en la plaza del mismo nombre. Fue
fundado en 1667, por iniciativa de las religiosas Marta de Jesús Carrillo y
Beatriz Jerónima de la Concepción, de la orden de las Terciarias Franciscanas,
ambas hoy reposan en el muro lateral derecho de la iglesia.
Lo denominaron como del Santísimo Cristo Varón de los Dolores, siendo su
finalidad la asistencia de mujeres impedidas en cama o ciegas, actividad que
continúa en la actualidad como residencia asilo de ancianos.
Su nombre vulgar es del Hospital del Pozo Santo, debido al estar en la
plaza de ese nombre, cuyo origen está en una curiosa leyenda: un niño que se
cayó a un pozo de este lugar y su madre rezó a la Virgen. Las aguas del pozo
rebosaron y el niño se salvó. Hoy del pozo queda el brocal y la imagen de
Virgen en el momento del milagro, a la que se da culto en el altar mayor de la
cercana iglesia del hospital de la Misericordia.
Cuenta con seis salas. Destaca un curioso cuadro del siglo XVI sobre la
epidemia de la peste en Sevilla, una cama barroca, dorada del siglo XVIII,
donde el 15 de agosto se sitúa la imagen de la Virgen del Tránsito que sacan en
procesión por el convento, siendo el único lugar donde existen diez cuadros de
los Arcángeles, atribuidos al taller de Zurbarán.
Podemos encontrar los cuadros de las madres fundadoras, la Virgen, de
Francisco Meneses, la Divina Pastora de Cristóbal Ramos, la Virgen de la Amparo
y la Asunción de Lucas Valdés.
Entre otras imágenes, el Niño Jesús de
Ruiz Gijón o un San Miguel de Juan de Espinal.
Sus piezas más valiosas son una serie de diez arcángeles (pintados entre
los años 1.650 y 1.660) y un lienzo que retrata la muerte y el horror que
sufrió Sevilla durante la gran peste de 1.649.
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