El fantasma del Instituto Británico de Sevilla
Si subimos la calle Muñoz y Pabón desembocaremos a las cercanías de la iglesia de San Nicolás de Bari y a nuestra derecha observaremos otra estrecha callejuela sevillana; se trata de la calle Federico Rubio, en pleno Barrio de Santa Cruz. En esta calle destaca un edificio amplio y solemne del que cuelga una bandera; es la de Australia, porque nos encontramos en el Consulado Australiano tal y como reza en la placa de la puerta... y bajo ella, otra que nos indica "Instituto Británico".
En este lugar se imparten clases y está dedicado a la docencia, sobre su planta superior recaen las labores propias del consulado. En su interior vuelven los ecos de las apariciones fantasmales.
La leyenda de este lugar narra que cuando se realizaban las obras de acondicionamiento de este edificio, se descubrieron tras la escalera, que da acceso a la planta superior, los restos humanos de alguien que, en otro tiempo, había sido tapiada o enterrada allí. En este lugar descansaban sus mudos despojos y fue, precisamente, tras remover aquellos restos cuando comenzaron las manifestaciones paranormales en el edificio. Dicen que, curiosamente, los restos de la joven dama aparecieron junto a un candelabro de bronce que parecía estar allí para indicarle a la desdichada el camino hacia esa otra vida.
El Instituto Británico sería el tema destacado de un artículo en el diario The Miami Herald (Estados Unidos) el 23 de marzo de 1969, de la mano de su autor J. Edward Thomas, que fuera director del centro en Sevilla. Narraba cómo varios profesores y alumnos vieron al fantasma de una mujer vestida con traje de época, de 1920, descendiendo por la escalera principal y desapareciendo por la puerta que daba a la capilla que en la actualidad está tapiada, en otras ocasiones lo hacía nada más bajar de la escalera. Según las declaraciones de Mr. Edward Thomas, el espíritu que mora en el edificio podría tratarse del perteneciente a la señora Fernández Murube, que se suicidó allí mismo en el primer tercio del pasado siglo XX.
Allá por 1972 se realizaron diferentes investigaciones parapsicológicas en el edificio, siendo el investigador José González Chaves, quien logró grabar extraños ruidos en su magnetófono, que podríamos entender como psicofonías o voces del otro lado.


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