lunes, 22 de mayo de 2023

PASAJE DE LA VALVANERA



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se escribió mucho y variado, en su momento, cuando era un referente en la evolución de la arquitectura popular sevillana e incluso, europea.

Aldo Rossi, tras su visita a Sevilla en abril de 1975, se pronunció con estas palabras: "Valvanera... es una casa y una calle, un puente y un camino, el término pasaje "passaggio", supera la definición topográfica para significar el paso a una nueva arquitectura donde la gente se encuentre y sea libre, donde la realidad sea la base y el objeto de la imaginación. Valvanera podría ser una novela o una película, para mí es uno de los monumentos de Sevilla".

Desde la calle San Luis se accede a Valvanera por un postigo similar al que podríamos encontrar en cualquiera de los corrales de vecinos que han llegado hasta nuestros días o que, por suerte o por desgracia, han desaparecido con el paso del tiempo y esa combinación desastrosa que eran la especulación y la ruina.

No en vano, cuando en 1889 se derriba la inmensa bodega que refiere Álvarez Benavides en su recorrido por las calles sevillanas del novecientos, sobre su solar se levanta una casa de vecinos que seguirá el mismo esquema desarrollado en Sevilla desde el ya lejano  siglo XVI para resolver el problema de la vivienda colectiva. Un esquema que, básicamente, consistía en un patio alrededor del cual se disponían las viviendas en dos plantas de altura.

Al conjunto se entraba por este postigo, junto al que se abría la puerta de acceso a una casa, la casa-tapón que hacía también las veces de fachada del edificio a la calle.

Al Pasaje nos adentramos por una galería que nos llevan hasta la luz. Llegamos al color, a la vida, al patio donde Valvanera se nos abre a cielo abierto; dos plantas con galería rodeando un perímetro, comunicado por pasarela con barandillas de las que cuelgan macetas, ropa tendida, en las que se apoya la bicicleta, la jaula del canario,... 

Nada nos haría dudar que estamos en una casa-patio, en un corral de vecinos, solo que no hay pared para cerrarla ya que el patio sigue, se adentra en las edificaciones colindantes, continúa e incluso gira 90 grados.

Esa es su peculiaridad, lo que entusiasmó a Aldo Rossi y demás arquitectos, su singularidad, el motor que lo hace diferente. Valvanera no es un corral ni una calle, y es ambas cosas a la vez.

El maestro de obras Manuel Martín, por el año 1915, derriba la edificación que cerraba el corral y lo amplía con nuevas construcciones, siempre aumentando el patio, como si excavara en la manzana existente.

Se asume lo anterior, se adapta, se amplía y si es necesario se gira 90 grados, siguiendo el mismo esquema.

Así en 1930 la casa de vecinos a la que se entraba por el postigo de la calle San Luis se ha conectado con la calle Relator.

Una nueva calle se había construido a base de ampliaciones de un corral de vecinos, una nueva calle que se había ido haciendo  a sí misma, poco a poco, adaptándose a las necesidades del momento.  

Valvanera rompe con todo: se abre a Relator, a Sevilla, al que quiera visitarla. Será una calle privada y a la vez, pública. Una calle con balcones que lo mismo se ofrece al que pasea como se cierra en la intimidad de sus vecinos.

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