Esta pequeña glorieta, diseñada por Aníbal González en 1913 y dedicada al eximio cervantista Francisco Rodríguez Marín, presenta una planta rectangular en torno a un surtidor geminado y estrellado de azulejería.
Resuelta por medio de pilares de fábrica en los que se intercalan bancos con respaldares de hierro, destaca -en su frente principal- un anaquel para libros simulando una falsa portada de frontón curvo partido, sobre el que se sitúa el retrato bícromo (azul y blanco) en cerámica, inscrito en un tondo rodeado de una gran orla neobarroca. Firmada por J. Ramos, se coció y vidrió en los talleres de la trianera fábrica de Manuel García Montalván.


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