Fue construida en el siglo XVII. Es sede de la Hermandad del Rosario de Nuestra Señora de las Nieves.
En este lugar hubo un edificio de la Hispania visigoda. La portada sur del templo, en la calle Archeros, tiene dos columnas con capiteles visigodos.
Tras la Reconquista de Sevilla en 1248, Fernando III cedió a la archidiócesis de Sevilla todas las mezquitas de la ciudad, salvo tres que se encontraban en la judería, cedidas a los judíos para que fuesen sus sinagogas. Esto fue confirmado por Alfonso X en 1252. Este lugar fue una de esas sinagogas, construida en el siglo XIII, edificio del que no se conserva ningún resto.
En 1391, tras la revuelta antijudía de aquel año, fue transformada en iglesia cristiana. Era de estilo gótico-mudéjar. En esta adaptación al culto católico se construye una nueva fachada, de la cual se conserva la portada y el primer cuerpo de la espadaña.
En 1642 se hizo la capilla bautismal. Entre 1642 y 1646 Diego Gómez construyó la capilla de la hermandad sacramental sobre una vivienda anexa al templo que funcionaba como taberna. La capilla mayor fue realizada en 1660. Entre 1662 y 1665 se reconstruyeron la nave de la iglesia y las bóvedas.
En julio de 1662, Justino de Neve contrató con Juan González la construcción de las bóvedas de la iglesia. El proyecto consistió en hacer una bóveda central con lunetos y una cúpula sobre pechinas. También cambió las antiguas columnas de piedra por otras nuevas, realizadas por el cantero Gabriel de Mena en jaspe de las canteras de Antequera.
Las yeserías de la bóveda central y de la cúpula fueron realizadas por Borja y Pedro Roldán
La reforma del templo en el siglo XVII fue costeada con una colecta realizada por el visitador del arzobispado, Justino de Neve, que era miembro de la hermandad sacramental. El párroco era Domingo Velázquez Soriano.
En 1665, con motivo de la inauguración de la renovada iglesia, Miguel de Mañara organizó una procesión que también festejaba a la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
Entre 2010 y 2015 la iglesia fue sometida a un proceso de restauración.
La iglesia presenta al exterior dos fachadas de reducidas dimensiones. La fachada principal, hacia la calle Santa María la Blanca, se desarrolla en forma de torre-fachada. Consta, en parte inferior, de un arco apuntado abocinado. La rosca del mismo se decora a base de puntas de diamantes labradas en piedra. En la parte superior se distinguen tres cuerpos: El primero presenta dos vanos de medio punto, sin ninguna decoración; en el siguiente se sitúa el campanario, con dos vanos de medio punto enmarcados por pilastras y rematado por un frontón partido; por último, se sitúa un pequeño campanario compuesto por un vano de medio punto enmarcado por pilastras y coronado por remates cerámicos y una cruz-veleta. A la derecha de la puerta principal se encuentra un azulejo flanqueado por faroles en el que se reproduce la imagen de la Virgen de las Nieves. Fue pintado por Antonio Morilla en 1957.
En el muro de la epístola, hacia la calle Archeros, se abre una portada, actualmente inutilizada, que sería el acceso original al templo. Presenta un arco peraltado con el tímpano cegado entre dos columnas reaprovechadas con capitel corintio. Estos capiteles, por sus características estilísticas, podrán corresponder al período tardorromano o visigótico.
Toda la superficie de las bóvedas, cúpula e intradós de los arcos se hallan repletas de una profusa y volumétrica decoración de yeserías con motivos geométricos, vegetales y figurativos, que, junto con las pinturas murales, que siguen la secuencia de las yeserías, dan movimiento a una planta ortogonal y sin dinamismo.
A los pies de la nave de la Epístola se sitúa la capilla bautismal, donde se encuentra la escalera que conduce a la torre y al coro. A su lado se abre la capilla sacramental, de planta rectangular y, siguiendo por la misma nave, la sacristía.
La capilla sacramental está presidida por un retablo de 1722. Lo ocupa un calvario de composición heterogénea con imágenes que
pertenecieron a la inactiva Cofradía del Lavatorio. El Cristo del
Mandato fue realizado por Diego García de Santa Ana en pasta de madera en 1559. La Virgen del Pópulo es una dolorosa de vestir que lleva en este templo desde 1610. Fue restaurada en el 2021. Tiene corona de plata cincelada por Blas Amat en el siglo XVIII. El San Juan ha sido vinculado tras su restauración de 2017 con la obra de Cristóbal Ramos.
Contó con varios cuadros de Murillo, del cual solo se conserva en la iglesia La Cena, realizado en 1650. Bajo la media naranja del antepresbiterio estaban El sueño del patricio y El patricio Juan y su esposa ante el papa Liberio, dos lienzos que narran el origen de la devoción a la Virgen de las Nieves. Fueron expoliados por el mariscal Soult durante la invasión francesa y, devueltos a España, acabaron en el Museo del Prado. En los testeros de las naves laterales estaban una Inmaculada, actualmente en el Louvre, y El triunfo de la fe, en la colección Faringdon.
En 1657, el canónigo Justino de Neve, como visitador de las capillas de la catedral de Sevilla, notificó al cabildo que había recaudado limosnas para la realización de un nuevo retablo mayor. El 31 de agosto de 1657 se contrató para su ejecución a Martín Moreno, maestro ensamblador que ya había ejecutado la sillería de coro de esta iglesia.
Este retablo barroco consta, de banco muy retallado con temas florales, al igual que las calles laterales, donde se alberga el sagrario de plata, flanqueado por las tallas de San Pedro y San Pablo. Las imágenes se encuentran enmarcadas por pares de columnas de orden dórico y luego sigue un cuerpo, enmarcado por dos columnas salomónicas, con basa ática. En la parte superior hay tallas de serafines. Recientemente se le ha añadido un crucifijo, atribuido a Juan de Mesa, fechable hacia 1620.


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