sábado, 18 de marzo de 2023

IGLESIA DE SANTA CATALINA




 

Se encuentra en el centro histórico de la ciudad, rodeada por las calles Juan de Mesa, Alhóndiga y la plaza Ponce de León.

Perteneciente al grupo de las Iglesias gótico-mudéjares de Sevilla, su construcción data del siglo XIII-XIV y gracias a las excavaciones realizadas durante su restauración ha quedado descartado que se ubicara en el lugar de una mezquita. Sus elementos arquitectónicos más primitivos corresponden, por tanto, al estilo habitual en la construcción de los templos parroquiales sevillanos de aquel siglo; y a esa época pertenecen el cuerpo de la iglesia, la nave y el presbiterio; la cubierta de los mismos, los pilares que sustentan el pequeño ábside de la Capilla Bautismal, la Capilla de la Hermandad de la Exaltación y la torre.

Según la excavación arqueológica y la documentación, el primitivo templo fue sustituido por el actual a raíz del terremoto de 1356, hallándose en la excavación arqueológica los pilares primitivos junto a los del nuevo templo, que debió construirse en la segunda mitad del siglo XIV; con el paso del tiempo fue ampliándose.

Contaba con tres puertas y una torre, que según los datos reflejados por la excavación arqueológica no aprovecha ningún alminar islámico.

Como la mayoría de las iglesias parroquiales sevillanas, el templo actual es el resultado de una serie de intervenciones realizadas a lo largo de distintos siglos, ya que ha sido sometida a varias renovaciones arquitectónicas y reformas a lo largo del tiempo.

Así, en el siglo XVI el edificio sufre determinadas modificaciones, como la correspondiente a la Capilla Funeraria situada a la altura de la cabecera del templo, la cual ya existía en 1573 según prueba una lápida sepulcral situada a la entrada de la misma; y durante el siglo XVII, cuando se construye el retablo mayor y la Capilla del Rosario. Sin embargo la transformación más importante para la parroquia fue la del siglo XVIII, cuando se le añade la Capilla Sacramental, una obra excepcional dirigida en su totalidad por el arquitecto Leonardo de Figueroa, siendo la misma una de las joyas más importantes de la arquitectura barroca sevillana.

Las obras de restauración integral (1923-1930) dirigidas por el arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia, culminaron con la instalación a los pies del templo de una portada gótica procedente de la clausurada iglesia de Santa Lucía (siglo XIV). Desde entonces, el portal gótico de la desaparecida iglesia oculta su puerta original de estilo mudéjar, convirtiéndose así en la portada principal de Santa Catalina. También se realizaron obras en los alrededores, dejando al descubierto todo el lateral sur, que antes estaba cubierto por varias casas.

Más adelante del siglo, y a pesar de dichas obras, acabó por encontrarse en estado de ruina; tras varias décadas cerrada se procedió a su solemne reapertura el 25 de noviembre de 2018, siendo bendecida por el arzobispo Juan José Asenjo Pelegrina, una vez concluida la restauración integral del edificio dirigida por el arquitecto Francisco Jurado Jiménez.

El templo se compone de tres naves separadas por arcos apuntados sobre pilares rectangulares, siendo la central más ancha y alta que las laterales. Sus cubiertas son de madera, en forma de armadura de par y nudillos la central, y en colgadizo las laterales. La cabecera está formada por una capilla poligonal con bóvedas nervadas más un tramo rectangular inicial.

Exteriormente la torre presenta una interesante decoración, compuesta por paños de sebka y arcos ciegos polibulados inscritos en alfiz, ornamentación muy mermada durante la restauración efectuada en 1881. Relacionada con esta decoración de arcos polibulados de la torre se encuentra la ornamentación del "redondillo", estancia irregular en forma de ábside semicircular situada a los pies de la nave del Evangelio.

En el interior nos encontramos con el techo artesonado de estilo mudéjar, el Retablo Mayor de 1624-1629 creado por Diego López Bueno y presidido por una talla de Santa Catalina realizada por Francisco Ruiz Gijón en el año 1710, el Santísimo Cristo de la Exaltación de Pedro Roldán de 1687, la Capilla Sacramental de Leonardo de Figueroa de 1721, y el Retablo barroco con un cuadro de San Pedro, obra de Pedro de Campaña en 1560.

Bien de interés cultural, la iglesia de Santa Catalina fue declarada Monumento Nacional en el año 1912

Desde principios del siglo XVII esta iglesia es la sede canónica de la Hermandad de la Exaltación, y en su interior se da culto a sus imágenes titulares: el Santísimo Cristo de la Exaltación y Nuestra Señora de las Lágrimas.

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