Se encuentra en el centro histórico de la ciudad, rodeada por las calles Juan de Mesa, Alhóndiga y la plaza Ponce de León.
Perteneciente al grupo de las Iglesias gótico-mudéjares de Sevilla, su construcción data del siglo XIII-XIV y gracias a las excavaciones realizadas durante su restauración ha quedado descartado que se ubicara en el lugar de una mezquita. Sus elementos arquitectónicos más primitivos corresponden, por tanto, al estilo habitual en la construcción de los templos parroquiales sevillanos de aquel siglo; y a esa época pertenecen el cuerpo de la iglesia, la nave y el presbiterio; la cubierta de los mismos, los pilares que sustentan el pequeño ábside de la Capilla Bautismal, la Capilla de la Hermandad de la Exaltación y la torre.
Según la excavación arqueológica y la documentación, el primitivo templo fue sustituido por el actual a raíz del terremoto de 1356, hallándose en la excavación arqueológica los pilares primitivos junto a los del nuevo templo, que debió construirse en la segunda mitad del siglo XIV; con el paso del tiempo fue ampliándose.
Contaba con tres puertas y una torre, que según los datos reflejados por la excavación arqueológica no aprovecha ningún alminar islámico.
Así, en el siglo XVI el edificio sufre determinadas modificaciones, como la correspondiente a la Capilla Funeraria situada a la altura de la cabecera del templo, la cual ya existía en 1573 según prueba una lápida sepulcral situada a la entrada de la misma; y durante el siglo XVII, cuando se construye el retablo mayor y la Capilla del Rosario. Sin embargo la transformación más importante para la parroquia fue la del siglo XVIII, cuando se le añade la Capilla Sacramental, una obra excepcional dirigida en su totalidad por el arquitecto Leonardo de Figueroa, siendo la misma una de las joyas más importantes de la arquitectura barroca sevillana.
Más adelante del siglo, y a pesar de dichas obras, acabó por encontrarse en estado de ruina; tras varias décadas cerrada se procedió a su solemne reapertura el 25 de noviembre de 2018, siendo bendecida por el arzobispo Juan José Asenjo Pelegrina, una vez concluida la restauración integral del edificio dirigida por el arquitecto Francisco Jurado Jiménez.
Exteriormente la torre presenta una interesante decoración, compuesta por paños de sebka y arcos ciegos polibulados inscritos en alfiz, ornamentación muy mermada durante la restauración efectuada en 1881. Relacionada con esta decoración de arcos polibulados de la torre se encuentra la ornamentación del "redondillo", estancia irregular en forma de ábside semicircular situada a los pies de la nave del Evangelio.
Bien de interés cultural, la iglesia de Santa Catalina fue declarada Monumento Nacional en el año 1912


No hay comentarios:
Publicar un comentario