sábado, 18 de marzo de 2023

IGLESIA DE SAN ANTONIO ABAD



Está situada en pleno centro de la ciudad, en la calle Alfonso XII, un templo muy visitado con gran trasiego de devotos. Es sede de la Hermandad del Silencio, fundada en el año de 1340, la más antigua de las que procesionan en la Semana Santa. 

Inicialmente se constituyó como la ermita de san Antonio Abad, sita donde se construyó en el siglo XIV el convento Hospital de san Antonio.
Se trataba de un hospital para tratar el ergotismo, una enfermedad causada por la ingestión de alimentos (pan de centeno) contaminados con hongos, el “fuego de San Antón”.

El hospital fue regido por la Orden Hospitalaria de San Antón que se dedicaba en exclusiva a cuidar de estos enfermos, hoy día la esta orden ha desaparecido.

En el siglo XVI se trasladó a esta ermita la Hermandad del Silencio, que se había fundado en 1356 en la iglesia del Ómnium Sanctórum, realizando ese año su primera procesión, habiendo pasado por la iglesia de san Antón  en la Macarena, que desapareció con la construcción  del Hospital de las Cinco Yagas y por el hospital de la Santa Cruz de Jerusalén, en la actual calle Rioja. Adquiriendo la pequeña capilla del Santo Crucifijo y una parte del huerto del Hospital.
En el año de 1615  fue la primera hermandad que hizo voto para defender el misterio de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, siendo en el siglo XVI hermano mayor el escritor Mateo Alemán.

En el siglo XVIII  se reformó y se unieron la iglesia y la capilla de la Hermandad, Carlos IV donaría la iglesia y el convento a la hermandad en 1793.

En el siglo XIX, cerrado el hospital por falta de enfermos, el convento fue ocupado por franciscanos de San Diego provenientes del convento del Prado de san Sebastián, que residirán en el convento hasta su extinción en 1835

Posteriormente siglo XIX, se convirtió en parroquia tras el derribo de la cercana San Miguel, trasladándose de esta enseres y  algunas imágenes.
Desaparecida la parroquia quedó como sede de esta Archicofradía pontificia y hermandad de nazareno, cuyos titulares son Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerrusalén y María Santísima de la Concepción.

Es la más antigua hermandad de la semana Santa sevillana, siglo XIV , realizando su estación de penitencia la madrugada del Viernes santo.

Celebra los cultos del Cristo, con un quinario a finales de enero, en junio el triduo al Santísimo Sacramento, en septiembre el triduo  a la Santa Cruz de Jerusalén y en la fiesta de la Inmaculada el triduo a la Virgen.

En esta iglesia se le une la devoción a la Inmaculada, San Antón, San Juan Evangelista que acompaña a la Virgen, San Antonio Claret, San Miguel Arcángel, tras llegar su imagen a esta iglesia, la cual presidía el altar mayor de la desaparecida iglesia  de igual nombre,  celebrándose sus festividades, siendo  referente de los devotos a San Cayetano, Santa Rita de Casia y San Judas Tadeo

La fachada da a dos calles. En la calle El Silencio, que corresponde a los pies de la nave de la hermandad, posee una portada moderna sencilla. Sobre el arco vemos un pequeño azulejo de la Inmaculada Concepción. En el muro de la derecha poder ver un retablo cerámico de Nuestro Padre Jesús Nazareno, «Nazareno del Silencio».

La fachada de la calle Alfonso XII corresponde a la entrada principal de la iglesia. Su portada es del siglo XVIII presentando un tímpano partido que aloja un arco de medio punto con pintura de fray Diego de Alcalá, recuerdo del promotor de los franciscanos de San Diego que residieron en este convento,  a cada lado los escudos de las órdenes dominica.
En el muro, a la derecha, se ubican un retablo cerámico de la Virgen María Santísima de la Concepción, una de las titulares de la hermandad del Silencio.

Esta puerta da accesos a un patio o compás , donde podemos ver a tres santos de gran devoción en la ciudad. En el primer tramo, cubierto por techo de madera y sujeto por dos grupos de columnas, hay dos pequeños retablos, a la izquierda el dedicado a San Cayetano y a la  derecha Santa Rita de Casia.

 En la zona descubierta una Cruz de hierro procedente del cementerio de la parroquia de San Julián , dos nazarenos con espada y libro de reglas, los retablos cerámicos de la Virgen del Carmen, de la Inmaculada y de San Antonio María Claret y un pozo.

 El pórtico de la iglesia está sostenido por columnas, sobre el que podemos ver la espadaña, en el lateral derecho se encuentra la pequeña imagen de San Judas Tadeo, abogado de las causas imposibles, de gran veneración popular, en la parte superior de la portada hay una pintura de fray Diego de Alcalá.

Consta de una sola nave iluminada por ventanas, en su fondo el coro y soto coro, la bóveda esta bellamente decorada con pinturas murales recientemente restauradas, obras de Domingo Martínez y Juan Espinal realizadas en el siglo XVIII y ocultadas con pintura desde 1834 hasta 2020.
El presbiterio están representado Dios Padre, Jesucristo, la Virgen María y en la zona del crucero el espíritu Santo en forma de paloma junto a numerosos Ángeles.

En la parte central de la nave podemos ver el escudo, al Rey Felipe V,  las imágenes de San Pablo, San Marcos y el escudo de la orden de los Antoninos, junto a los Ángeles que portan los atributos de San Antón, bastón en forma de Cruz Tau, jabalina, libro, campana etc.
Al fondo en el coro, la Virgen con el Niño, San Andrés y Santiago.

 

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