miércoles, 14 de junio de 2023

CALLE SANTIAGO



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta calle está entre las confluencias de Juan de Mesa con plaza Ponce de León y Azafrán con Navarros. Sin interrupción ha venido llamándose Santiago (o Santiago el Viejo) al menos desde 1584, por encontrarse allí la Iglesia parroquial de igual advocación, cuya fachada principal abre a la Plaza Ntro. Padre Jesús de la Redención, antes llamada de López Pintado.

Es una vía larga y estrecha, de trazado diagonal, que debe seguir un antiguo camino que llegaba a la ciudad a la puerta del recinto amurallado romano, a la altura de Santa Catalina. Así Laffón la describiría en su libro “Sevilla del buen recuerdo”, como “calle no larga, estrecha más bien, más bien que soleada, sombría y malicienta”.

En los tiempos que funcionaba la Alhóndiga, la calle Santiago registraba un gran movimiento por el elevado número de carruajes que hacia aquélla se dirigían. Hoy, desaparecido el mercado de abastos, la calle se limita a cumplir su función residencial, el tráfico rodado ha disminuido sensiblemente y registra escasa actividad comercial.

Frente a la Iglesia de Santiago se levanta el Palacio de Villapanés, construido a principios del siglo XVIII por don Manuel López Pintado, primer marqués de Torreblanca del Aljarafe. Junto al Palacio se encuentra el Convento de Santa María de los Reyes, fundado inicialmente a comienzos de la calle en 1611, en 1637 se trasladó al lugar que hoy ocupa. Actualmente es utilizado como marco de difusión cultural, principalmente alberga exposiciones (caso de imágenes restauradas como Cristo de Fundación).

Pero sin duda el edificio que mayor singularidad ha impreso a esta calle ha sido el Corral del Conde, casa de vecindad que en algún momento llegó a albergar hasta 4000 personas, por lo que a principios de siglo pasado era considerado como el de mayores dimensiones de la ciudad.

Hay noticias de la existencia de este corral desde el siglo XVI. Actualmente ha sido reconstruido, convertido en confortables apartamentos. En la reconstrucción se ha respetado la capilla que había en el patio y se ha retomado la antigua tradición popular de celebrar las cruces de mayo. Se puede decir que se ha mantenido la disposición arquitectónica del edificio histórico, en el que las habitaciones se disponían entorno a un gran patio en forma de L.

CALLEJÓN GANDESA



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el centro histórico de Sevilla existen pequeños rincones poco conocidos y transitados. Es el caso de este callejón con una única puerta de entrada y salida que está situada en la confluencia con la calle Corral del Rey. En su interior podemos ver cuatro viviendas recientemente reformadas, algunas de ellas, con auténticas joyas históricas en sus fachadas.

El callejón lleva el nombre de una localidad tarraconense de la comarca de la Tierra Alta.

CALLE CANDILEJO

 

En esta última calle a mediados del siglo XIV, desde el ventanuco de su vivienda y a la luz de un pequeño candil, una anciana observo a dos caballeros que se batían a espada, viendo como uno de ellos, en un descuido del otro, le atravesaba el cuerpo con su arma.

Aunque la poca luz del candilejo le impedía ver las facciones del matador que huía, sí reconoció que era el rey Don Pedro por el ruido que hacían sus rodillas al andar. Recordamos que toda Sevilla sabía que este rey padecía una enfermedad en sus piernas que sonaban al caminar.

Al andar sus choquezuelas/ forman un ruido notable,/ como el que forman los dados/ al confundirse y mezclarse.

La familia de los Guzmanes a la que pertenecía el fallecido, considerando que se había cometido un crimen, pidió al rey Don Pedro que se encontrase al asesino y se hiciese justicia condenándolo a muerte, accedió el rey decretando que se recompensaría al que lo descubriera y que al igual que se hacía con los delincuentes, la cabeza del autor sería colgada en el lugar de los hechos.

La vieja, acudió al Alcázar para conseguir la recompensa, en presencia del rey y a solas, le dijo que sabía quien había cometido el crimen, pero que era un personaje de tanta alcurnia que no podía pronunciar su nombre. ¡Decidlo, o pagareis con vuestra propia vida!. 

"Señor, si miráis por esa ventana, dijo señalando un espejo que colgaba de la pared, lo veréis en persona". 

El rey contemplando su rostro reflejado en el cristal, exclamó: "efectivamente has descubierto al criminal y te mereces la recompensa". 

Y dirigiéndose a la Corte: "os anuncio que ya conozco al autor del crimen, se hará justicia y su cabeza será colgada".

Y así lo hizo, mandando que se colocara sobre la pared una copia de su cabeza labrada en piedra.

CALLE CABEZA DEL REY DON PEDRO



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comienza en la calle Boteros y desemboca en la confluencia de Muñoz y Pabón, Corral del Rey y Almirante Hoyos. Antiguamente se llamó "calle del candilejo"

Debe su nombre al busto del rey Pedro I de Castilla que se encuentra en una hornacina de la fachada de la casa nº 30.

Dice una leyenda que el rey Don Pedro solía salir de noche a recorrer la ciudad de incógnito. En una de sus correrías tuvo un altercado con un desconocido, al que mató. Al día siguiente corrió la noticia de que un noble había sido asesinado aquella misma noche. El rey mandó averiguar lo ocurrido, prometiendo colgar la cabeza del asesino en el lugar del crimen. Una anciana testificó que podía identificar al culpable: el propio Rey, al que reconoció porque le crujían las articulaciones. El Rey reconoció su culpa y, para expiar su pena, mandó colocar una efigie suya en aquel lugar.

El busto y nicho actual son obra de alrededor de los años de 1620-30, que sustituyen a otros más antiguos que había en el mismo lugar. (Otros autores, no obstante, datan el busto en el año 1599, y lo atribuyen al escultor Marcos Cabrera.

CALLE ENLADRILLADA



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ubicada en el barrio de San Julián, hace de linde con el de Santa Catalina, perteneciendo a este último el caserío del lado sur (pares) que se encuentra entre la plaza de San Román y la calle Espada.

Discurre desde la plaza de San Román hasta la calle San Hermenegildo, con aproximadamente 450 metros de longitud.

Desde San Hermenegildo desembocan en ella por los impares (lado noroeste) la plaza del Pelícano y las calles Santa Paula y Sánchez de Castro; en tanto que desde el sureste (pares) lo hacen las calles Santa Lucía, Marteles y Espada.

Se trata de una vía alargada y estrecha que parte muy próxima a la vieja Ronda perimetral que conforma el perímetro de la zona intramuros, y acaba en la plaza de San Román, ubicada ya en pleno centro.

Es ésta una calle que guarda el sabor ambiental de la Sevilla antigua, tanto en su trazado algo irregular y sinuoso, como en las edificaciones que se levantan a ambos lados de ella, en su mayoría construcciones propias de la arquitectura doméstica tradicional, de dos o tres plantas de altura, muy poco o nada contaminadas por las nuevas tendencias constructivas de las últimas décadas.

La bella imagen de calle tradicional con que cuenta esta vía se ve ampliamente reforzada por su peculiar pavimento, formado por grandes adoquines irregulares en el centro de la calzada y por unas insólitas aceras formadas a base de ladrillo colocados en forma de espiga, de anchura variable en función de la distinta alineación de las casas, y realizadas prácticamente al mismo nivel de la calzada.

Entre los lugares de interés en esta calle cabe destacar los edificios de la iglesia de San Román y el convento de Santa Paula. 

a.-Iglesia de San Román

Una de las veinticuatro parroquias en las que quedó dividida Sevilla tras su reconquista en 1248 por el rey Fernando III "El Santo", por sus características y tipología constructivas pertenece al grupo de las iglesias gótico-mudéjares de esta ciudad.

Aunque conserva muchas de las característicos de estos templos medievales, fue modificado durante el siglo XVII y también en el siglo XVIII, quedando posteriormente totalmente destruido a consecuencia de los disturbios del año 1936.

Restaurada en 1948 y en 1991 está abierta al culto de nuevo desde 2004 tras unas reformas que dejaron vistas su portada lateral a la calle Enladrillada, antes oculta tras una edificación irrelevante.

Del exterior destacan su portada abocinada con arquivoltas de arcos apuntados y tejaroz, las pequeñas ventanas mudéjares con alfiz de su fachada principal y la torre, a los pies, que muestra un campanario barroco con chapitel de principios del siglo XVIII. 

b.-Convento de Santa Paula.

Data de 1473, año en el que el Papa Sixto IV concede bula fundacional a Doña Ana de Santillán y Guzmán para la creación de un monasterio en la collación de San Román en unas casas de su propiedad a las que pronto se añadieron otras cercanas. La iglesia actual fue promovida por doña Isabel Enríquez, viuda del condestable de Portugal hacia el año 1483.

Muy ampliado y reformado durante los siglos XVI y XVII, el convento cuenta con dos entradas a través de sendos |compases, la más interesante abierto a la calle Santa Paula a través de una sencilla portada de ladrillo con arco conopial entre baquetones.

Destacan la portada gótico-mudéjar de su iglesia, acabada en 1504 y decorada con cerámicas de Niculoso Pisano, el claustro principal, levantado en el siglo XVII por Diego López Bueno, y su esbelta espadaña, una de las más bellas de la ciudad.

Este monasterio fue el primero en Sevilla en obtener la declaración como Monumento Histórico, hecho producido durante la Segunda República en 1931.

CALLE SOL



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Empieza en la Plaza de los Terceros y termina en la Calle Santa Lucía.

Todas las fincas hasta el numero 71 (en donde se encuentra con la calle Espada), en la fila de los impares, pertenecen al barrio de Santa Catalina, y a partir de ahí pertenecen al barrio de San Julián. Los números pares de la calle pertenecen todos al barrio de Santa Catalina.

Esta calle es una de las más largas del sector noreste de la ciudad y cuenta con edificios representativos como la iglesia y el convento de los Terceros y a la casa del Rey Moro, que pasa por ser la más antigua de la ciudad (siglo XV), y que actualmente es la sede de la Fundación Blas Infante.

El carácter popular de la calle Sol, aparece recogida por varios escritores entre ellos Pío Baroja, cuando en El Nocturno del Hermano Beltrán, hace referencia, en palabras del personaje Cicerone, a la casa que un señorito le puso a su querida en la calle del "Zol", más recientemente aparece en El rock de la calle Feria, de Francisco Gallardo, donde hace referencia a un club de jazz que existió en el número 40 de esta calle, hoy desaparecido.

La calle Sol, ha sido también escenario de rodaje de películas como KNIGHT&DAY, protagonizada por Tom Cruise y Cameron Díaz. 

a.-Iglesia de los Terceros Franciscanos

En el número 10 de la calle, y muy cerca de la Plaza de los Terceros, se levanta la fachada principal de la iglesia del antiguo Convento de los Terceros Franciscanos, construida a principios del siglo XVII y exponente del protobarroco sevillano con fuertes aditamentos barrocos.

Su fachada, realizada a principios del siglo XVIII, presenta una originalísima portada-retablo que evoca el estilo barroco colonial hispanoamericano. Con tres calles verticales separadas por gruesas pilastras con abundante decoración geométrica, sobre el hueco adintelado central muestra un tímpano en cuyo interior campea el escudo de la Orden Tercera y se remata superiormente con una hornacina que aloja una imagen de Nuestra Señora de Consolación, advocación de la titular del templo.

Actualmente las naves del antiguo convento están rehabilitadas para uso temporal del Ayuntamiento, así como sus patios, que son hoy sede de la Empresa Municipal de Aguas de Sevilla.

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